#OPINIÓN Al encuentro cotidiano con la gente #10Dic

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“Los hechos políticos son testarudos” como certeramente lo dicen los ingleses por revelarnos o confirmarnos verdades. Su práctica es la fuente de verdad del conocimiento en la variedad de actividades desarrolladas por el hombre en sociedad.

Las pasadas elecciones regionales lo confirman una vez más. Constituye un error asumir el voto o la abstención de forma rígida como un catecismo religioso a cumplir linealmente sin alteración alguna como podría ocurrirle a un conductor en una carretera. Se trata de no hacerlo ni muy rápido porque te estrellas ni tampoco muy lento porque te pasan.

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Hacerlo de acuerdo con las condiciones específicas existentes en un momento determinado para no incurrir en el error, sobre todo de desligarnos de la problemática, inquietudes y aspiraciones más inmediatas de la gente, entre otros lo económico. Un hecho en el que también tiene mucho peso la conducta oportunista y arribista de los políticos generalmente de espaldas a la ciudadanía. Su presencia en el quehacer de la población es ocasional generalmente en momentos electorales.

De esa forma la dirigencia opositora se ha consumido desde tiempo atrás en dar bandazos en cuanto a las elecciones. En una ocasión participa y en otras se abstiene al no dar pie en bola en cuanto al análisis del momento que permita su correcta caracterización para hacerlo.

Si bien los frentes de lucha constan de lo político, ideológico y económico estos suelen priorizar lo político. Por supuesto que de acuerdo con el momento uno ocupa el lugar principal con respecto a los otros teniendo la hegemonía lo político. Lo económico y social casi siempre ocupan un segundo plano o simplemente no cuenta en su agenda de trabajo. Un ejemplo es el gravísimo problema de la salud que padece hoy el venezolano sin que el estrato político le tienda la mano solidaria de manera organizada, constante e integral.

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Es un hecho evidente la dirigencia democrática venezolana desde la segunda mitad de la primera década de 2000 ha estado alejada y desconectada de la gente. A partir de entonces se produjo el abandono del trabajo de masas, como sucedió inexplicablemente con las asociaciones de vecinos dejadas a sus anchas al chavismo. El entonces presidente Hugo Chávez con sus programas sociales, entre estos el delos alimentos, llenó ese espacio. Lo que explica su alta popularidad. Ese saber corresponder a los tres golpes del estómago de la gente.

La difícil tarea del cambio sociopolítico pasa por el necesario trabajo de masas lamentablemente sustituido hoy los mensajes en las redes sociales, entre éstas el twitter que ha reemplazado a las tradicionales ruedas de prensa. Pero hoy resulta inaplazable volver al mismo de forma permanente y oportuna. Pues el trabajo de masas es esencial al accionar político. Las redes son un complemento del mismo y no el centro.

Un trabajo de hormiga ahora con la desventaja de que esa mayoría de la población abstencionista es indiferente y reacia a la política. Un hecho agravado con las inconsecuencias y yerros de una dirigencia dada a su encuentro ocasional en elecciones.

Con todo, a nuestro entender el voto sigue siendo una herramienta de lucha en la tarea de transformar la deplorable situación política, social y económica del país. Por supuesto que subordinado a la existencia de condiciones objetivas para ello, entre éstas la firme disposición a enfrentar los abusos del régimen del que no puede esperase otra cosa.

Es que una cosa es la política opresiva y antidemocrática del régimen y otra la de la oposición democrática. La política concebida en concreto como una carrera de saltos en que se resiste y persiste hasta alcanzar la victoria. Esto por muy poderoso que sea el adversario. Pero nunca incurrir en el error de colocarse una camisa de fuerza ante un enemigo que en realidad es un tigre de papel, aunque siempre derrotable en su debido momento. Es como dice el dicho popular: “A cada cochino le llega su sábado”.

Pasadas las elecciones regionales estamos en un momento de reacomodo del plan general (estrategia) de lucha en que se impone ir más allá del aislado trabajo político. Es tiempo, en lo táctico, de conectarse con los problemas cotidianos de la población. Lo contrario es nadar contra la corriente.

La política siempre estará presente por ser el motor principal que mueve al conjunto de la sociedad en crisis. Una crisis causada por un anacrónico y destructivo sistema sociopolítico divorciado del sufrimiento de la mayoría del pueblo, creyente en el pacifismo y la legalidad para dirimir las diferencias políticas.

Freddy Torrealba Z.

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