#OPINIÓN Cuando la fe falla #22Feb

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Es normal que en la vida cristiana nos falle la fe en algún momento de nuestras vidas. Situaciones dolorosas inesperadas. Enfermedades repentinas. Hasta tragedias irreparables o simplemente descuidos en nuestra vida espiritual. Si pensáramos que la fe en Dios no debería fallarnos nunca, estaríamos negando que seamos pecadores, que vivamos en un mundo tomado por el pecado y olvidemos que somos imperfectos. Olvidamos también, que el Señor Jesucristo murió en la cruenta cruz del calvario para eso. Para rescatarnos del pecado y darnos Salvación y Vida Eterna.

El profeta Elías, luego de que Dios le usara para consumir con fuego del Cielo el holocausto preparado en el monte Carmelo, procedió a exterminar los 450 profetas de Baal y le hizo recomendaciones muy puntuales al rey Acab. Pero, cuando Jezabel, la esposa del rey lo amenazó de muerte, corrió asustado a esconderse, allí, con mucho miedo decía que era mejor morir. Dios tuvo que ir a consolarlo y a levantarlo. Estaba asustado, desconsolado, no sabía qué hacer. Evidentemente también le falló la fe. Dice la Santa Biblia “Elías era hombre sujeto a pasiones semejantes a las nuestras, y oró fervientemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra por tres años y seis meses” Sant.5:17 Sin embargo, como dijimos antes le falló la fe.

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Jacob engañó a su padre anciano, ciego y enfermo para conseguir los beneficios materiales de la primogenitura. Olvidó que se debían a un Dios Todopoderoso que se había manifestado a lo largo de sus generaciones de una manera tangible. Definitivamente se olvidó de la fe que en el pasado guió a sus ascendientes a los largo de toda la historia y le hizo prosperar.

Cuando el padre de la fe, Abrahán, penetró en tierras de Egipto mintió. Tuvo miedo de decir que Sara era su esposa y la expuso a que faraón la tomara para sí y se la llevara con su harén. Temió por su vida. Olvidó que Dios había estado siempre a su lado. Que hablaba con él permanentemente y que lo podía proteger de cualquier peligro al que se viera expuesto. Pero Abrahán era un ser humano imperfecto y le falló la fe.

A pesar de todo, Dios no los abandonó. Dios entiende las carencias que cada uno de nosotros tiene y las circunstancias por la cual podamos estar pasando. Cuando nos falle la fe, solo tenemos que hacer un esfuerzo y caer de rodillas delante del Altísimo y pedirle que nos sostenga. “La extrema necesidad del hombre es la oportunidad de Dios. Aunque Abram había chasqueado a Dios, el Altísimo intervino en su favor. Los que profesan tener fe en el Altísimo quizá a veces procedan como indignos de su vocación, y sin embargo Dios con frecuencia induce a sus oponentes a que los respeten. El Señor sigue siendo fiel a sus hijos aún en los momentos de infidelidad de ellos” D.B.A

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. Es por ello, que no debemos agobiarnos cuando en alguna circunstancia de la vida nos asalte la duda. Debemos recordar siempre este pasaje. «No tengas miedo, porque yo estoy contigo;…»Isa.41:10. Y este otro entre muchos. “Mas el que persevera hasta el fin, éste será salvo”Mat.24:13.

¡Hasta la semana que viene Dios mediante por la WEB!

William Amaro Gutiérrez

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