#OPINIÓN Panorama ganadero en Venezuela #4Dic

Una de las grandes preocupaciones de los ecologistas a nivel mundial tiene que ver con los efectos secundarios que se generan a partir de las sofisticadas técnicas de reproducción animal basadas en la manipulación genética y en la transferencia de embriones. Los niveles de alarma están sintonizados con el nivel de avances científicos de allí que la clonación y la  ingeniería transgénica ocupe  grados superiores de alerta, mientras que la embriología se encuentre en una escala inferior, mientras que la  inseminación artificial ocupe solamente  atención de riesgo en aquellos casos donde no hay los debidos controles de calidad sobre las características morfológicas  y de adaptación que puedan transmitir los sementales utilizados.

Afirman los estudiosos en reproducción animal centrados en los aspectos conservacionistas y sanitarios que los animales producto de estas técnicas científicas recientes en materia de ingeniería genética, dentro de las cuales no se incluye la inseminación artificial a la cual consideran una técnica sencilla y complementaria de la monta natural, ,presentan una gran debilidad frente a las amenazas del medio ambiente lo cual los convierte en pacientes crónicos sujetos a una medicación permanente , con lo cual se desmejora la calidad genética de los ejemplares de las distintas razas y además se incurre en costos que hacen inviable la producción rentable, y ello sin enumerar las amenazas a la salud de los humanos, quienes al consumir carne o leche de estos animales fecundados bajo estos esquemas  pueden estar ingiriendo una carga nociva de elementos químicos, utilizados dentro del proceso de fecundación.

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En cuanto a los peligros de la inseminación artificial refieren básicamente la posibilidad de que sementales muy cotizados sin un estudio anatomopatológico adecuado pueden transmitir características negativas que originen problemas graves en los rebaños vacunos. Ponen como ejemplo un gran semental europeo de nombre Holayer, el cual tenía un problema serio en las patas posteriores, el cual transmitió a miles y miles de sus hijos, causando pérdidas económicas incalculables. Aunque el riesgo mayor que observan estos ecologistas especializados en los rebaños vacunos es que con la práctica indiscriminada de inseminación artificial se pueden perder las especificidades de los rebaños nacionales, sobre todo en países tropicales donde el ganado propio o criollo  logró mediante años de aclimatación, características de resistencia al entorno de alta eficiencia, lo cual se pondría en peligro al abusar de una inseminación artificial en base a pajuelas importadas.

En opinión de estos expertos es más importante la producción consistente en el tiempo de leche y carne con rebaños de ganado adaptado a los ambientes específicos de cada región que el uso de animales que ameritan un manejo artificial que a la larga se convierte en un sistema donde los animales degeneran y la producción se hace inviable económicamente. De allí que es preferible mantener rebaños nacionales de gran fortaleza, con eficiencia en la  convertibilidad de pastos y arbustos de su propio ecosistema, ya que progresivamente se pueden ir elevando sus niveles de productividad mediante  monta natural o inseminación artificial controlada profesionalmente, sin afectar sus características de resistencia al medio ambiente.

Estas posiciones  emanadas de autoridades en materia conservacionista de alguna manera vienen a reforzar las tesis de médicos veterinarios de la UCLA y especialistas en el área, en el sentido de agotar las posibilidades de la inseminación artificial antes de pasar a técnicas que no obstante sus bondades, aún se encuentran en fase de investigación científica.

Otra cosa importante de destacar es que según esta óptica ecologista la inseminación artificial en Venezuela debiera tener muy en cuenta el tipo de semental utilizado , ya que pudiera traerse semen importado en grandes cantidades pero se correría el riesgo de desmejorar las características de adaptación de nuestros rebaños , lo cual nunca ocurriría si  se utiliza semen de toros Raza Carora, el cual tiene un severo control de calidad certificado por la UCLA y además que en el CIAC se estudia con rigor las propiedades de cada semental en el sentido de las características morfológicas que transmite.

Jorge Euclides Ramírez

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