#OPINIÓN Visión Ciudadana: Lo que ganamos en México lo perdemos en Venezuela #8Dic

El título con el cual abrimos nuestro artículo de hoy parece un oxímoron porque no es fácil entender que si en México vamos ganando en Venezuela estemos perdiendo, suena a incoherencia, a un galimatías del lenguaje que busca llamar la atención hacia una argumentación banal. Pero no es así, vamos a explicar.

La negociación en México se reanuda porque la situación del gobierno de Maduro es insostenible al no contar con apoyos políticos internos y externos que le mantengan una plataforma de equilibrio. Internamente existen fuerzas ocultas pero de fácil identificación que le exigen un cambio de modelo económico que alivie la situación de pobreza integral que vive el país. Esto se ha venido haciendo gradualmente y se han producido avances muy leves, en una apertura hacia una economía de mercado, contando para ello con la voluntad de trabajo del empresariado venezolano, que se ha arriesgado a realizar inversiones y apostar a la recuperación económica contando nada más que con promesas dadas por el oficialismo, pero sin que en nada haya cambiado su posición de enemigo estratégico a nivel legal. 

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Además, esta apertura oficial hacia un libre mercado busca proteger importantes inversiones de quienes tienen grandes fortunas y no pueden usarlas en el exterior, fortunas que acá no son investigadas y en otros países tendrían la lupa de la policía fiscal. Todo esto dibuja un cuadro muy distinto al que determinó la orientación ideológica del régimen años atrás, donde las palabras claves eran expropiación, control de precios, invasión, ocupación de inmuebles, cierre de negocios y cosas por el estilo. Ahora es distinto porque una gran cantidad de nuevos ricos necesita un clima político económico que les garantice la prosperidad de sus inversiones, algo que aprovechan los empresarios que aun cuando no tienen nada que ver con esos negocios del juego, con espectáculo y restaurantes de lujo, han tenido la oportunidad de trabajar sin las murallas y presiones leoninas que antes padecían, no obstante ser víctimas de impuestos exagerados y hasta confiscatorios.

A este panorama interno se suma que todos los gobiernos que el régimen pensaba amigos incondicionales y que lo rodearían de una protección terminante, por presiones que ellos tienen internamente, reconocen la crisis venezolana, la inviabilidad de la actual nomenclatura, el peso muerto de la migración venezolana en sus países y la tiña de violación de derechos humanos de la cual no quieren hacerse cómplices. Es así que Alberto Fernández, Gabriel Boric y Gustavo Petro solicitan elecciones libres y transparentes en Venezuela como una solución que también favorece sus respectivas gestiones, porque la sociedad con el régimen venezolano lo que les ha traído es fiebre anti socialista, con enormes movilizaciones que alertan que Argentina, Chile y Colombia van por el camino de Venezuela y para frenar esa ola que puede ahogarlos apoyan elecciones libres y supervisadas en Venezuela. A esta petición se unió Macron en Francia, propiciando con firmeza el retorno a la mesa de negociación en México. Como vemos, Maduro no tiene defensas fuertes para oponerse a unas elecciones transparentes que le exigen factores internos y externos y para defender la democracia venezolana se ha gestado una unión fuerte y contundente de países enemigos y amigos, todos como Fuenteovejuna diciendo lo mismo. Vamos ganando en México.

Pero frente a este escenario de buenos augurios en la tierra azteca, dentro de Venezuela la oposición tiene un gran desorden, un miriñaque de posiciones encontradas, tanto a nivel de los núcleos que agrupan a los partidos expropiados como judicializados, igual que dentro de quienes integran la plataforma, sin contar líderes que no son de ningún núcleo pero que tienen influencia en la opinión pública. En este escenario Maduro juega como un tiburón entre sardinas y se pavonea con bravuconadas que efectivamente amedrenta a sectores de la oposición, quienes moran en la desesperanza aprendida y repiten que la salida única en Venezuela es con la intervención del Comando Sur, desconectándose de la realidad y generando un pesimismo que sumado a la desilusión hace estragos en el ánimo de una población que es indispensable animar para que vote en las próximas elecciones presidenciales.

Estamos tan confundidos y aturdidos dentro de la oposición que ya no sabemos lo que nos favorece y lo que nos perjudica. Logramos un primer acuerdo en México con la liberación de tres mil millones de dólares para ayuda humanitaria que fue un éxito grande, porque es un nuevo reconocimiento mundial, esta vez en la propia ONU, de la crisis monumental que tenemos a nivel social. Hay una aceptación internacional de que el régimen no puede manejar   ese dinero y por ello debe intervenir un agente externo que garantice que los fondos vayan a donde debe. La oposición impuso un criterio democrático, mediante el diálogo, para que la ejecución de esta inversión sea supervisada por ambas partes y no por las instancias legales de control oficial únicamente. Demostró a la oposición de esta forma, que la democracia funciona y que obliga a entendimientos entre adversarios. 

Pero no, buena parte de la oposición anda en lamentos de plañidera porque habrá una inversión en salud, alimentación y electricidad que terminará favoreciendo al régimen, al régimen no, sino al ciudadano “pata en el suelo” que es a quién beneficiará, pero como tenemos en la cabeza que el régimen siempre nos embroma cuando Maduro y Jorge Rodríguez declararon que esa ayuda humanitaria era un éxito de ellos, la oposición calla y otorga, a excepción de unos pocos como Juan Guaidó y Andrés Velásquez  que los han refutado, pero sin una línea estratégica común a todos, simplemente porque no se ha elaborado.

Afortunadamente en México vamos ganando aunque lamentablemente en Venezuela vamos perdiendo.

Jorge Rosell y Jorge Euclides Ramírez

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