Wolfgang Larrázabal planteaba darle pan y no plan al pueblo #23Ene

El almirante Wolfgang Larrazábal, quien tiene la característica de ser héroe del 23 de enero de 1958 al haber asumido la presidencia de la Junta de Gobierno tras la huida de Marcos Pérez Jiménez del poder, fue un hombre muy demócrata y su planteamiento fundamental era que al pueblo había que darle pan y no plan como ha sido la forma de las dictaduras de responder las demandas de la población.

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Lo recordaba el periodista y exdiputado Mario J. González, quien expuso que quien fuera comandante de la Marina venezolana y asumiera el principal rol de la conducción del país, a la caída de la dictadura militar, decía que el 23 de enero, el pueblo de Caracas, al cual vio ese día, era un pueblo que clamaba por un gobierno que le sirviera.

Recuerdo, dice, sus palabras, las cuales son imborrables: Salió a la calle a defender lo que en él se estaba plasmando: una patria libre. Ese pueblo lucho, hizo su voz, se alzó por encima de todas las contingencias y se volcó íntegro, día y noche, con el propósito de encontrar unos gobernantes que se acordaran siempre de la angustia y el hambre del pobre.

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El almirante, prosiguió, decía que ese pueblo que pedía eso a gritos había que respetarlo y él lo hizo entrañablemente. Aún más, confesaba que le había dicho a los economistas que tomaron parte en su gobierno: a este pueblo hay que darle pan y no plan, porque la violencia debíamos desterrarla definitivamente y el gobierno tenía que ser amigo de la gente.

Es de destacar la extraordinaria personalidad del almirante Larrazábal, ya que no sólo asume la conducción del país, sino que sienta las bases de la democracia de Venezuela al permitir la actividad de los partidos políticos que estaban proscritos por la dictadura, ordena un estatuto para que haya elecciones libres y él mismo estrecha contacto directo con la gente.

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Merece recordarlo como una figura emblemática de la democracia, indicó González. Porque este carupanero, nacido el 5 de marzo de 1911 y fallecido el 27 de febrero de 2003, fue un hombre honesto a carta cabal, que supo asumir responsablemente a sus responsabilidades y gobernó con un equipo en el cual participaron todos los sectores de la sociedad venezolana, porque era amplio, sincero y dispuesto a servir a su pueblo.

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