Padecer de insuficiencia renal es cargar con un viacrucis

Richard Alexander Lameda | Foto: Archivo |

La tragedia ocurre no por la enfermedad en sí, sino por la ineficiente atención en los centros prestadores de servicio que hacen más difícil cargar con este padecimiento.

Ante los malos tratos hacia los pacientes y sus familiares en estas unidades, tanto por venezolanos como cubanos; por la escasez en el mercado del medicamento Ketosteril, por la negación de las clínicas en atender pacientes renales y el desinterés que para estas personas tienen algunas instituciones destinadas al traslado de enfermos en unidades ambulancias hasta centros asistenciales de salud.

Un caso palpable lo vivió en carne propia la ciudadana Carmen Rodríguez con su hermana, la paciente renal, María Antonieta Rodríguez, quien luego de batallar durante largos siete años bajo el sometimiento de diálisis, finalmente falleció el 27 de agosto de 2017.

A ella se le obstruyó el catéter que le fue colocado en la Unidad de Diálisis del Hospital y empeoró su situación de salud ante la imposibilidad de que le solucionaran el problema a la brevedad.

Este relato lo contó Carmen Rodríguez la tarde del viernes, en la redacción del diario EL IMPULSO, denunciando además que su hermana, al igual que otros pacientes, recibió constantes malos tratos del personal de la Unidad de Diálisis Barquisimeto, ubicada en la carrera 25 con calle 34.

Lamentó que no exista un personal debidamente especializado para la atención y para la adecuada colocación de catéteres y fístulas, y en las clínicas los nefrólogos y cirujanos vasculares que las colocan no trabajan los sábados, días cuando los pacientes muchas veces las requieren.

Adicionó que en las clínicas privadas no atienden pacientes renales porque no cuentan por personas preparadas para estos casos.

Destacó que el deber ser es la atención diaria, incluyendo sábados y domingos en unidades de diálisis en los hospitales, donde tampoco les brindan al paciente y a sus familiares la debida orientación sobre cada caso para la mejoría y estabilidad del enfermo.

En este sentido, hizo un llamado a las autoridades del Instituto Venezolano de los Seguros Sociales para que emprendan una campaña de supervisión a estas unidades a objeto de que el servicio cambie a beneficio de los dializados, porque la responsabilidad es atender y no maltratar al paciente ni al familiar.

Exhortó al ministro deSalud, Luis López, y a la vice ministra de Recursos, Tecnología y Distribución del Ministerio de Salud y directora regional de Salud, doctora Linda Amaro, para que los pacientes con patología renal tengan la oportunidad de seguir con el tratamiento medicinal Ketosteril.

Al respecto, explicó que dicho producto es importado y la empresa Biomédica en Caracas no tuvo respuesta del Gobierno respecto a la entrega de los dólares para importarlo, y a su vez distribuírselo a la Fundación Badan en Barquisimeto, tanto en su sede de la avenida Vargas como de la Torre Milenium.

“Por favor hagan los convenios para que los pacientes renales puedan tener ese tratamiento para que no sigan atravesando esos viacrucis”, imploró Rodríguez, y recordó que por el 0800saludya no atienden las llamadas.

Denunció que el Ketosteril se consigue en Colombia pero cuesta varios millones de bolívares.

En el caso de su hermana María Antonieta Rodríguez, atribuyó su muerte a negligencia del servicio de diálisis que se presta en este estado.

Aprovechó también para exteriorizar su descontento con la empresa Emergencia Médica Integral (EMI), “porque cuando ella se estaba muriendo en la casa, no acudieron a mi llamado de emergencia. Ustedes no saben identificar cuándo es una emergencia como prestadores de servicios médicos. Aparecían dos o tres horas después”.
Señaló que fue el 26 de agosto de 2017 la última vez que su hermana acudió a dializarse, pero no lo hicieron porque el catéter no funcionó y de paso la enfermera le dio muy malos tratos ofensivos. Un día después murió.

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