Conozca qué le pidieron los larenses al Niño Jesús

La Navidad, bien es sabido, esconde magia, ilusión y esperanza. Revive el corazón de los afligidos, fomenta el amor entre los hermanos y fortalece las tradiciones. Todos, y cada uno de los seres humanos que creen en esta magia, se visten de gala y celebran con júbilo el nacimiento del Niño Dios. No obstante, en épocas de adversidad, en tiempos difíciles como los de ahora, en momentos donde las circunstancias sociales, políticas, económicas y culturales parecieran estar en medio de una gran vorágine, la atmósfera navideña se torna distinta, los deseos ya no son los mismos, y las cartas al Salvador (vieja tradición aprendida en la primera infancia pero continuada de manera ineludible en la adustez para ser fiel a la premisa de que “hay que se un niño para entrar en el reino de los cielos”, Mc 10,15) se escriben con un toque especial de misticismo, con nostalgia y desasosiego ante las múltiples deficiencias que presenta hoy el país… se escriben, como podrá notarse en la selección de misivas que se presentan a continuación, con un deseo generalizado de cambio, de prosperidad y mejoras para rescatar las esperanzas del país, devolverle la calma a los venezolanos y permitir que todos, al unísono, saboreen los dulces encantos de la felicidad, la calidad de vida y la seguridad personal.

Por esta razón, le invitamos a conocer los deseos, peticiones y anhelos de distintos actores de la sociedad en vísperas de la Nochebuena, los deseos de los niños, de los enfermos y del ciudadano común que esta noche –a pesar de los pesares– se tomará el tiempo para abrazar a sus familiares y amigos, para elevar una plegaria al cielo, y para donarle, al mal tiempo, una buena cara, una sonrisa y una dosis de felicidad.

“Querido Niño Jesús, bendición. Este año me porté muy bien en el colegio y soy una niña obediente, por eso, este año quiero pedirte, si tú puedes, que me traigas unos patines o la muñeca de torso para maquillarla. Cuida a mi familia y mantenla unida sin peleas. Te quiero mucho, Jesús…” Ana Valeria Ascanio

2017, el año de la libertad

Estamos en Navidad, pero para los venezolanos estos días que han sido siempre de celebración y descanso, este año son distintos; muy distintos. Muchos no podremos compartir con toda la familia, otros tienen a seres queridos en prisiones crueles, cuántos no podrán tener ni siquiera su cena de Nochebuena… Sentimos una tristeza profunda, mezclada con decepción e indignación.

Sin embargo, el 2016 no solo dejó sufrimiento y destrucción. Logramos unir y movilizar a más del 80 % de los venezolanos en torno a una necesidad impostergable: la salida de la dictadura, y conseguimos que, por fin, los demócratas del mundo entendieran y apoyaran de frente nuestra causa. Esa fuerza está intacta y ahora, debemos alistarla para la próxima y definitiva etapa de lucha. Por eso, hoy quiero compartir contigo las razones por las cuales sé que una nueva Venezuela emergerá este próximo año.

Tengo la certeza de que lejos de rendirnos, avanzamos más unidos que nunca; tengo la certeza de que no nos re- signaremos jamás a la humillación de la supervivencia, las colas y las bolsas de comida, tengo la certeza de que aprendimos que frente a la tiranía hay que erguirse y hablar alto; y que solo desplegando firme y cívicamente nuestra fuerza en las calles, haremos que entiendan que llegó la hora de irse.

Las penurias que vivimos han despertado la solidaridad y la generosidad entre nosotros; la corrupción descarada, ha exponenciado la demanda por decencia y responsabilidad; la opresión creciente, nuestro anhelo por libertad.

Venezuela nació para ser libre y los venezolanos hemos aprendido lo que nos corresponde hacer para conquistar la Libertad definitivamente. Yo confío en ti; es ahora. María Corina Machado

Querido Dios. Ahorita que te escribo me doy cuenta que los venezolanos y no sé si en países hermanos, somos un poco desconsiderados contigo al pedirte regalos cuando a un recién nacido lo que toca es darle y no pedirle. Debe ser por eso que en España les encargan esa tarea a los Reyes Magos.

Pero no puedo faltar a nuestra costumbre de pedirte un regalo, y más en este año 2016 cuando en Venezuela tenemos tantas necesidades y según opinión de los expertos en el 2017 todo será peor.

Bueno, para no agobiarte con una lista interminable, solamente te voy a pedir algo. Que le mandes uñeros dolorosos a todos los internautas que se dedican a enviar cadenas falsas y a quienes se empeñan en deprimirnos diciendo que vamos para un barranco debido a nuestra cobardía. Y para que te ayuden en esa misión de que la gente tenga información de calidad te pido que a los periodistas nos de en hacer nuestro trabajo sin amenazas ni censuras.

Y algo urgente, por favor, facilítale a El Impulso todo el papel que necesite. Bendícenos y crece fuerte que cuando grande te toca salvar al Mundo.

en hacer nuestro trabajo sin amenazas ni censuras.
Y algo urgente, por favor, facilítale a El Impulso todo el papel que necesite. Bendícenos y crece fuerte que cuando grande te toca salvar al Mundo. Jorge Euclides Ramírez

Querido Niño Jesús:

Celebro con regocijo y alegría tu llegada. Aunque sé que debes estar agobiado por tantas peticiones de regalos, quisiera pedirte varias cosas este año:

Tráele a los profesores y maestros salarios más dignos y adecuados a la actividad que realizan, guiando a niños y jóvenes por la senda del conocimiento y la búsqueda de la verdad y el saber. Aunque muchos tienen mística por su profesión, se les hace muy difícil vivir y mantener a sus familias.

Regálale a las escuelas, liceos, universidades y centros de estudios públicos instalaciones adecuadas, con servicios, mobiliario, canchas, bibliotecas, y espacios para educar. Ilumina también por favor el alma de los delincuentes para que dejen la saña con estas instituciones.

Concédeles Sagrado Niño a los pequeños y jóvenes constancia y disposición para estudiar y aprender, y también ayuda a sus padres y familias para que puedan cubrir los gastos que supone mandarlos a las aulas, ante esta inflación tan elevada que seguro sobrepasó a la estrella de Belén.

Quisiera hicieras un milagro en las mentes de quienes conducen la política educativa del país, para que pudieran ver y entender que la educación debe ser para formar a hombres libres, de pensamiento democrático, cívico, crítico de toda injusticia, solidario y tolerante, y que no puede ser para la ideologización, la supresión de materias científicas ni escenario para la adoración de dogmas caudillescos que falseen nuestra historia.

Tráenos Niño Jesús a los docentes tu fuerza, luz y bendición para seguir construyendo los caminos didácticos y pedagógicos para enseñar con el ejemplo a nuestros alumnos, esperando que el cambio que todos esperamos empiece por la conciencia y valoración de la educación como motor de ese y cualquier cambio. Muchas Gracias. Alexei Guerra Sotillo Profesor universitario

El cielo

Te he enviado esta carta al cielo, aunque sé que estás en todas partes, en el cielo, en la tierra y en cualquier lugar donde haya vida porque Tú eres el origen y la fuente de toda vida. Es más, eres el dueño y Señor de la vida. Con razón ha dicho tu Santísima Madre: “Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se llena de júbilo en Dios mi Salvador”. Nadie mejor que ella entendió el sagrado misterio de tu encarnación en sus purísimas entrañas y de tu venida a la tierra. “Tanto amó Dios al mundo que nos envió a su Hijo para que nos redimiera de nuestro pecado”. Gracias Jesús. Tu vida no estuvo exenta, no podía estarlo, de la cruz, del dolor, del sufrimiento, de la pobreza, pero tu nacimiento significó la “plenitud de los tiempos” y nos llenó de gozo desde aquella hermosa noche de tu nacimiento en la gruta pequeña, pobre e incómoda de Belén.Tú quieres la felicidad de la humanidad, pero no la encontraremos sino en la aceptación gozosa de tu santa voluntad.

Te escribo desde Venezuela, una hermosa tierra que tu Padre nos regaló y que no hemos sabido aprovechar. Vivimos momentos difíciles, crueles diría yo, llenos de violencia e incertidumbre como le ocurrió a Israel, el pueblo elegido. Quizás seamos el pueblo elegido de estos tiempos. Quiero pedirte la fe y la esperanza de un nuevo amanecer para esta querida Patria. Te ruego, como dice aquel aguinaldo criollo, “dámele cariño, dámele ternura al venezolano”. Tú sabes que muchos han deseado darle ternura a los venezolanos y no se lo permiten. Nuestros niños, nuestros ancianos, nuestros enfermos, requieren medicinas, alimentos y esperanza y son tan lamentables los tiempos que vivimos, que a quienes quieren aliviar su sufrimiento, con una maldad diabólica, se les niega la realización de esa caridad. Finalmente te pido alegría para nuestro pueblo. Estamos acostumbrados a ser alegres, solidarios entre nosotros, fraternos y buenos hijos de nuestra madre la Divina Pastora. Que Ella cobije a su rebaño y nos devuelva la libertad perdida. “Ven Señor no tardes. Ven pronto Jesús.” Joel Rodríguez Ramos

Querido Niño Jesús,

En estos días tan duros y difíciles que vive nuestro maltratado país quiero pedirte fuerza, paciencia y prudencia para la vida diaria

Te pido podamos volver a tener un país de libertad, oportunidades, un país de paz, bienestar y progreso; donde la unión nacional sea una prioridad, un país donde enfermarse no se transforme en una tragedia, no solo para el enfermo, sino también para el grupo familiar, donde nuestro sistema de salud sea del primer mundo, donde nuestros abuelos que tanto dieron puedan sentirse protegidos; donde podamos compartir y se reivindiquen los derechos para los discapacitados, donde nuestros niños sueñen y logren su país ideal; que seamos un país de inclusión, globalizado donde no haya jamás un preso por causas injustas y donde todos los derechos sean para todas las persona.

Para finalizar querido niño Jesús te pido por nuestros compatriotas que están fuera de nuestras fronteras por distintas razones, y que ojalá puedan regresar para que juntos podamos construir una Venezuela de esperanza y fe.

En verdad, Niño Jesús, no me des lo que yo te pido sino lo que necesitamos. Dr. Manuel Enrique Ferreira G

En la víspera de una Navidad en la que se refleja tristeza, desasosiego, temor y desesperación en las caras de la gente en la calle, no puedo dejar que me embarguen esos sentimientos. No porque no los sienta, sino porque tengo la certeza de que la fortaleza de la que podamos rodearnos en estos momentos aciagos de la vida de Venezuela, es el único recurso efectivo en la lucha contra la dictadura, y por la restauración de la democracia. Si ella no podremos reconstruir el país de nuestros sueños, donde todas y todos podamos desarrollar al máximo nuestras capacidades, y creemos una tierra de oportunidades para nuestros hijos, nietos y generaciones futuras. Tamara Adrián

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