#OPINIÓN Internet, el otro invitado incómodo (II)

Ítalo Olivo | Foto: Archivo/Referencial |

“Cuando las cosas no funcionan bien en el lecho nupcial, no funcionan bien ni siquiera en la sala”, William H. Masters

¿Pero porqué somos así tan atraídos por las redes sociales?
¿ Y porque esta atracción se refleja en modo negativo sobre la pareja?

Por aquel poder que tienen de donarnos una realidad satisfactoria desde el punto de vista narcisista, precisa la Psicóloga Italiana, Serenella Ricci, quien escribe que, “la clásica página de Facebook es una ventana personal en la cual decidimos que cosas mostrar y qué cosas esconder, alimentando así el sentido de seguridad que una personalidad virtual y brillante implica. El resultado es una imagen de nosotros perfecta que, pero, en la realidad, va a chocar con nuestras miles de imperfecciones y generar en la mejor de las hipótesis ansiedad y disminución del libido”, desinvirtiendo en la vida real, se termina por sentirse incómodo con uno mismo y en la vida diaria compartida con una persona que, en cambio, solo en esa forma nos reconoce.

Ahora bien, veamos qué estrategias pueden salvar la intimidad y brindarle al emprendedor una mayor tranquilidad y felicidad que le permita llevar con éxito su emprendimiento.

Tengan un diario permanente, y no hagan trampa, en el sentido de que deben anotar cada mínima conexión con las redes sociales. Al final del día, quitando las horas de trabajo, evalúen la utilidad real de las otras.

Programen la abstinencia, introduciendo un día a la semana que podríamos llamar “social libre”.

Mírense a los ojos, ya que en la web no existe el reflejo emotivo, por lo tanto se deben entrenar para encontrar una conexión “física”.

Cualquier hobby, deportivo o cultural, incluso practicando en pareja ayuda.

Prohibido el celular en la mesa, obviamente.

Las parejas mayores, aquellas que han aprendido a no temer a la intimidad, saben que debe ser continuamente protegida y alimentada. Cada día únanse en un abrazo de cinco minutos. En silencio.

Reconozcan las equivocaciones, tal vez son ustedes mismos quienes en primer lugar hayan cedido al reclamo de WhatsApp. A veces un sincero “perdóname”, es suficiente para ponerse de nuevo en contacto.

Después de una pelea, no se encierren en el cuarto con el celular: háblense.

Definitivamente, es necesario combatir el rival digital, conservando la área sexual.

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios