Zona de silencio

Jorge Euclides Ramírez |

En el mapa geopolítico de la población venezolana que tienen en los comandos militares para la distribución de alimentos según el sistema CLAP, existen urbanizaciones y sectores calificados como Zona de Silencio. Estas zonas están totalmente excluidas de los beneficios directos contemplados en los planes de alimentación oficial, en otras palabras, son Zonas Muertas.

 

Con el desabastecimiento actual que se coloca alrededor del 80 por ciento de inexistencia de productos básicos y con una hiperinflación que destruyó al trabajo como instrumento de supervivencia, el vivir en una Zona de Silencio significa una pena de muerte por inanición.

 

El Holomodor es una expresión acuñada para calificar el Holocausto perpetrado por Stalin contra Ucrania en 1932.Ante la rebeldía de la población de este país frente a su dictadura, este personaje decretó la muerte de millones de ucranianos mediante un siniestro plan que consistía en exterminarlos silenciosamente por el hambre. Para ello confiscó toda la producción de alimentos y la distribuyó en los sectores de la población que lo apoyaban, prohibió su libre circulación y al mismo tiempo organizó una campaña informativa para negar ante la opinión pública internacional el drama que vivían sus víctimas.

 

En Venezuela el Gobierno Nacional controla la distribución casi absoluta de la producción interna de alimentos y maneja con total opacidad las importaciones que hace para el sistema CLAP.Ademas impide la apertura de un canal humanitario, ofrecida por instancias multilaterales y países amigos. Todo este cuadro abre la oportunidad para una sospecha terrible sobre la posibilidad que dentro de la amplia asesoría rusa al Gobierno Venezolano, se haya impuesto un plan similar al aplicado por Stalin contra los rebeldes de Ucrania.

 

Esta posibilidad parece impensable pueda darse en Venezuela debido a la fraternidad social que forma parte de nuestra idiosincrasia, no obstante no sabemos hasta donde haya podido penetrar la doctrina del odio entre los compatriotas que han recibido cursos de ideología comunista dictados por expertos en manipulación de sentimientos. Pero con todo y esa duda, cuesta creer que en Venezuela, donde la amistad siempre ha derrotado a la inquina, pueda suceder una monstruosidad de este calibre.

 

El problema para quienes nos negamos a creer en esta hipótesis es que frente a nuestros ojos hay indicativos constatables que sostienen con base las presunciones sobre la posibilidad que un plan de este tipo se esté aplicando. La única manera que tiene el Gobierno de desmentir esta tesis es abriendo el sistema CLAP a toda la población, eliminando las zonas de exclusión o Zonas de Silencio y permitiendo un canal humanitaria para la entrada al país de los alimentos y medicinas que todos estamos [email protected]

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