FOTOS: Todas las generaciones llamarán a la Divina Pastora bienaventurada

Lorena Quintanilla Muñoz | Fotos: Stiven Valecillos |

La sagrada imagen de la Divina Pastora permanece en la Catedral de Barquisimeto donde se han efectuado diferentes eucaristías en señal de bienvenida y agradecimiento.

Ayer en la mañana la primera misa se realizó con motivo del Día del Ecuador y más tarde la representación del clero se apropió del presbiterio.

Monseñor Manuel Díaz, arzobispo de Calabozo, fue el encargado de presidir la homilía ante una importante asistencia de feligreses.

Tras las lecturas y el salmo reflexionó en torno al Evangelio según San Juan, refiriéndose en principio a la llegada de la excelsa patrona.

“Ayer (domingo) tuvimos la dicha de presenciar, una vez más, la gran manifestación de fe mariana que constituye la procesión anual desde Santa Rosa hasta la Catedral Metropolitana para acompañar la imagen de la Divina Pastora”.

Díaz también hizo mención al aniversario 49 de la Catedral de Barquisimeto.

“Este templo que nos acoge cumplió este 14 de enero 49 años de consagrado, entramos en su año cincuentenario. Ha transcurrido medio siglo desde que su altar y sus muros fueron ungidos con crisma por el cardenal José Humberto Quintero, ceremonia que presencié siendo seminarista menor”.

Agregó que por mucho tiempo se le llamó catedral nueva pero el paso de los años borró que una vez hubo otra catedral.

-A pesar de su medio siglo, la forma y líneas características de este edificio sagrado siguen siendo símbolo de modernidad, en efecto, la catedral tiene la forma de una cruz griega, cuyos brazos se abren a los cuatro puntos cardinales. Se sitúa esta iglesia en el centro geográfico de la ciudad.

Apuntó que al abrigo de la citada estructura se reafirma un voto que ya suma 162 años. La procesión de la Divina Pastora en la religiosidad del pueblo larense hace confluir la tradición y la constante renovación de la fe.

Pasado y presente

Relató que muy distinta era la ciudad que presenció la primera procesión de la Virgen por iniciativa del presbítero maestro Macario Yépez para rogar por el cese de la epidemia del cólera que azotaba varias regiones del país.

En su recorrido hacia la parroquia Concepción, la Divina Pastora recorrería calles estrechas, flanqueadas de casas humildes, patios y solares, añosos tejados y calzadas de piedra.

El aspecto de la ciudad ha ido cambiando con los años, podemos comprobarlo en las fotografías y películas que documentan la peregrinación de finales del siglo XIX hasta nuestros días.

-Quienes éramos adolescentes hace 50 años, conocimos esta procesión todavía sencilla y aldeana, bastaba todavía para su ruta las estrechas calles del centro de la ciudad en dirección a la antigua catedral de San Francisco.

Precisó el sacerdote que hoy en día acompaña a la Virgen una inmensa multitud que llena grandes avenidas, donde se dan cita fieles venidos de las distintas regiones del estado Lara, el país y el mundo.

Sostiene que el cumplimiento del voto del padre Macario Yépez hizo que con el paso de los años la estancia de la imagen en la ciudad se fuera prolongando hasta llegar a la cercanía de la Semana Santa.

A medida que se fueron multiplicando las parroquias, sobre todo a partir de mediados del siglo XX, la visita de la Pastora de Almas, a cada sede parroquial se fue reduciendo, ya no eran quincenas ni semanas, sino unos días o solo horas.

La costumbre de los últimos años ha hecho que el regreso de la Virgen a Santa Rosa, el sábado antes del Domingo de Ramos, sea otra procesión multitudinaria, aunque más breve y menos numerosa que la del 14 de enero.

María bienaventurada

Sostiene el arzobispo que la devoción a la Divina Pastora es una manifestación más del culto mariano, expresa la absoluta singularidad de María en los planes divinos. Ella fue el medio por el cual el hijo de Dios se hizo hombre y por eso se encuentra indisolublemente unida a su misterio de salvación.

San Pablo, en el Pasaje de la carta a los Gálatas dice “al llegar la plenitud de los tiempos envió Dios a su hijo nacido de una mujer”. Esta breve frase, la única en la cual San Pablo menciona a la Virgen María, no dice solamente que Jesucristo tuvo necesidad de una madre para poder entrar en este mundo, sino que sugiere el papel singular de esa mujer en la obra de la salvación.

-Dios escogió a propósito a María ya que ella había de desempeñar, respecto a Jesucristo, el mismo papel que nuestras madres han desempeñado con nosotros. Tratándose del verbo encarnado, María es preservada del pecado original desde el primer instante de su concepción con el objeto de que fuera tabernáculo purísimo para el hijo de Dios. Todo cuanto en María se ha realizado es obra de Dios, lo dice ella misma en el inicio de su cántico “proclama mi alma a la grandeza del Señor porque el poderoso ha hecho obras grandes por mí”. Así la Virgen profetiza que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, dichosa.

Sostiene el cura que cada vez que los cristianos ensalzamos a María llevamos a su cumplimiento sus palabras. Dichosa porque creyó y fue fiel. Proclamó la grandeza del Señor en ella.

Como dice el evangelio, junto a la cruz de Jesús estaba su madre, compartiendo el dolor de su hijo, su corona de espinas, sus sufrimientos y su muerte.

“Nosotros sus hijos acudimos a ella en nuestras tribulaciones porque sabemos que ella nos comprende, nos ayuda y nos ama. El gran número de fieles que acompaña a la Pastora en su recorrido nos recuerda otra verdad muy hermosa y consoladora: ella es también nuestra madre, Cristo desde la cruz nos la entregó como tal. Madre, Reina, Pastora, Auxiliadora, Perpetuo Socorro, Flor del Carmelo, Altagracia, Chiquinquirá, son títulos con el que nuestra ternura y afecto de hijo nombran a María y que no alcanzan a expresar lo que para nosotros significa su amor de madre”.

A María le pedimos que nos bendiga, socorra y reine en nuestros corazones, haga que le correspondamos con estas manifestaciones de afecto pero sobre todo con la entrega más completa a la voluntad de su hijo.

De Sevilla a América

La advocación de Divina Pastora originada en Sevilla, a comienzos del siglo XVIII, fue tomada como manifestación característica de la orden de los frailes menores capuchinos, y traída a América, donde fue acogida en diversos lugares, principalmente en aquellos donde estos frailes dejaron su huella.

En Venezuela podemos citar además del santuario de Santa Rosa, La Pastora en Caracas, Lagunitas en el estado Cojedes, la Catedral de Tucupita, entre otros lugares más donde se han fundado parroquias, iglesias o capillas en honor a esta advocación.

El título de Divina Pastora proviene del buen pastor, nombre que se dio a sí mismo Jesucristo. La aplicación del título de pastora a la Virgen viene a significar la estrecha unión de la madre con la obra del hijo.

Muchas veces en las sagradas escrituras se compara a los seres humanos con ovejas.

“Jesús al identificarse como el pastor está haciendo suya toda esta tradición pastoril que nos muestra la ternura, la sensibilidad, la misericordia de Dios. Él es el mejor de los pastores, pues da la vida por sus ovejas. Nosotros somos ovejas del Señor, eso quiere decir que somos frágiles, que así como las ovejas tampoco nos valemos por nosotros mismos, el buen pastor nos rescata y nos pone sobre sus hombros”.

No olvidar

Finalmente monseñor pidió no olvidar la actual situación del país, que padece graves necesidades y está sometido a embates de la violencia y los saqueos en muchos lugares.

“La Conferencia Episcopal Venezolana publicó una exhortación en la que recoge el sentir de la Iglesia en estos momentos tan críticos de nuestra patria. Tenemos la responsabilidad de leer y reflexionar ese documento”.

Volvamos la mirada la madre de la Misericordia, Divina Pastora de la Almas, para que ella interceda por Venezuela y conceda a través de su hijo paz, tranquilidad y progreso en Venezuela y todas las naciones.

El mural de la diáspora

Miles de feligreses se acercaron a estampar el nombre de los familiares que tienen fuera del país producto de la diáspora de estos últimos años.

La iniciativa estuvo en manos de la Pastoral Educativa, quien desarrolló está actividad en la cuarta estación de las bienaventuranzas durante la procesión.

En la extensa tela podemos ver los nombres de varios países con sus banderas. Colombia, Perú, Chile, Estados Unidos, Panamá, España, Ecuador, Bolivia, entre otros, los cuales aparecen repletos de nombres de amigos y parientes que ya no están en el país.

“De esta manera los hicimos presentes en la procesión de la Virgen y que al mismo tiempo sus familias aquí en Venezuela no se sientan desdichados por la distancia, para Dios no existen fronteras”, dijo la señora Mary de Fernández.

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