Escenarios del país: La escasez del dinero en efectivo

Gerardo Alvarez S |

En su acepción más sencilla, el dinero es el medio o instrumento de pago más comúnmente aceptado por la población en las operaciones de intercambio que se realizan en cualquier sociedad. Sin su presencia no habría inter cambio comercial.

Ahora bien, como es del conocimiento público, existen varias formas externas de dinero o varias tipos de dinero que han evolucionado desde que existe civilización. El más antiguo fue el trueque que no era otra cosa que el intercambio directo de bienes y servicios sin la intervención del dinero, que permaneció durante muchos siglos hasta el surgimiento de instrumentos monetarios. Sin embargo, cabe destacar que aun hoy en día existe un tipo de trueque más sofisticado entre piases bajo la figura de acuerdos comerciales internacionales.

Posteriormente algunas mercancías se utilizaron como formas externas de dinero que existieron en diversas manifestaciones, tales como el maíz, la sal, el ganado, los esclavos, las pieles de algunos animales, las perlas y muchos otros bienes, hasta que surgieron los metales preciosos que muy pronto afirmaron su preponderancia sobre el resto de las formas de dinero usadas hasta entonces. Surgió así lo que se denominó el dinero de pleno contenido cuyo valor venia medido por el peso de cada metal. Su institucionalización ocurrió ocho siglos antes de cristo en la ciudad griega de Lidia, donde se acuño por primera vez el oro y la plata en monedas al detal. En Egipto, Asia Menor, Roma, Europa Central y China existen documentos probatorios de que el cobre, el bronce y principalmente el oro y la plata fueron utilizados durante muchos siglos como primeras formas de dinero metálico. Esta proliferación de monedas se prestó a muchas adulteraciones y falsificaciones hasta que en 1609 se fundó un banco estatal en la ciudad de Londres con la finalidad de regular y limitar los abusos cometidos en la creaciónde dinero, que pasa a ser desde entonces en una actividad exclusiva del Estado. Paralelamente a la evolución del metalismo, comenzaron a crearse los primeros bancos que dieron paso al papel moneda o billetes, dinero bancario y al cheque. Surgieron así los bancos centrales cuyos billetes y monedas emitidas tenían el respaldo de las autoridades monetarias gubernamentales. Posteriormente, a partir de la década de los noventa la tecnología bancaria creo la figura del dinero electrónico que ha venido sustituyendo progresivamente el uso del dinero en efectivo y de cheques como instrumento de intercambio

En una primera conclusión, podría señalarse lo que es realmente el dinero: un acuerdo entre las personas que se originó en la necesidad de contar con un medio de pago de aceptación general para facilitar las operaciones de compra-venta y que este respaldado por el estado. Diríamos que estas tres condiciones son esenciales para el funcionamiento de este instrumento de intercambio que además tiene otras funciones que plantearon los clásicos de la economía hace muchos años como ser un depósito de valor o un patrón de pagos diferidos. Estas últimas dos funciones se desvirtúan en aquellos países que como el nuestro han visto disminuir el poder adquisitivo del dinero y el proceso inflacionario ha hecho estragos en su economía.

Una vez hecho este breve recuento histórico (y que me perdonen los historiadores y los monetaristas) pasamos a preguntarnos: ¿Qué es lo que está pasado en nuestro país actualmente con el dinero en efectivo? La respuesta no es tan sencilla como pareciera a primera vista. Existen varias respuestas a esta interrogante que nos afecta a todos por igual. En primer lugar, como intentamos explicar al comienzo, hoy en día existe un solo organismo en todos los países que se encarga de la emisión de dinero (monedas y billetes) que son los bancos centrales. A ese dinero circulante se le denomina la base monetaria que también se conoce como dinero primario. Así cuando el gobierno crea dinero, se expande la base monetaria. Pero cuando esa creación de dinero se hace no como respuesta a un aumento en la producción de bienes y servicios se denomina emisión inorgánica de dinero que provocan desequilibrios y desajustes monetarios como es el caso de la inflación. Y esto es precisamente lo que ha sucedido en nuestra economía. El gobierno nacional ha aplicado esta insana práctica monetaria en los últimos años consecuencia de un déficit fiscal insaciable que ha generado los niveles de hiperinflación que hoy padecemos. Esto lo planteó hace muchos años el monetarista y premio nobel de economía Milton Friedman, quien señalo: “La causa próxima de la inflación es siempre y en todas partes la misma: un incremento demasiado rápido de la cantidad de dinero en circulación”.

En el caso venezolano esta aseveración se cumple en su totalidad. En este año 2017, la política monetaria que se ha instrumentado ha jugado un papel fundamental en la aceleración de la inflación. La liquidez monetaria representada como M2, agregado monetario que incluye las monedas y billetes en circulación, depósitos a la vista, depósitos de ahorro y a plazo según el Banco Central de Venezuela ha crecido en 176% en lo que va del año al pasar de 10.5billones de bolívares la primera semana de enero hasta 28.7billones a finales del mes de julio mientras que la producción nacional ha decrecido en aproximadamente un 4% a falta de cifras oficiales. Este quiere decir que este crecimiento ha sido inorgánico, pues no fue acompañado por la producción y al existir un exceso de bolívares que persiguen a un número cada vez más escaso de bienes y servicios, estos últimos terminan por encarecerse, que es lo que ha sucedido en nuestra precaria economía.

En segundo lugar, es importante recordar que el presidente de la república ha decretado tres aumentos de salario mínimo y de cesta ticket en lo que de año y por supuesto ha ordenado al Banco Central la emisión del dinero correspondiente para hacerle frente a estas cuantiosas erogaciones. Solo para que tengan una idea, según la firma Torino Capital el último aumento que se hizo el mes pasado tuvo un impacto presupuestario de BS. 8.9 billones (El Universal, martes 11 de julio,pág. 1-4) que incremento la liquidez monetaria pero no necesariamente la cantidad de moneda y billetes en circulación, pues es del conocimiento público que, por disimiles razones, el gobierno nacional no posee en estos momentos todo el dinero circulante que necesita para las transacciones comerciales que amerita nuestra economía. Desde mediados del año pasado, el ejecutivo nacional se embarcó en un macro el proyecto de crear un nuevo cono monetario como consecuencia, entre otras razones, de las elevadas tasas de inflación. Lamentablemente por motivos no muy bien explicados, la nueva familia dineraria no llegó a tiempo y comenzó a generarse en el país una escasez de circulante que se agudizó en el mes de diciembre con el abrupto e inexplicable retiro del famoso billete de cien bolívares, lo cual resulto un verdadero fracaso. A falta de espacio, pudiéramos resumir señalando que la introducción de los nuevos billetes al torrente monetario ha carecido de una logística adecuada para evitar la actual escasez de dinero en efectivo, lo cual ha conducido al Banco Central a disminuir las remesas que envía al sistema bancario , que por cierto juega papel importante en la estructura de cos- tos de la banca , sumado al hecho que no todos los miles de cajeros automáticos que existen en el país han podido ser rediseñados para la entrega de los nuevos billetes. Lamentablemente, el instituto emisor no ha agilizado, como debería, la llegada de los cargamentos de billetes nuevos por razones que no se conocen, toda vez que según información del Banco Central hasta este primero de agosto se contabilizan en 625 millones el número de piezas de todas las denominaciones del nuevo cono monetario y de esa cantidad, solo un porcentaje ha ido a parar al sistema bancario, cuyos totales se desconocen hasta el momento. Según el economista Francisco Faraco “No se puede terminar de adecuar la plataforma de los tele cajeros porque este es un proceso que se paga en dólares (cada día más costosos) y las comisiones que se perciben por el uso de los equipos no reditúan lo suficiente para amortizar ese gasto (El Universal, viernes 4 de agosto de 2017, pag1-3).

En tercer lugar, es importante señalar que en los últimos dos o tres años ha venido creciendo lo que John M. Keynes denominaba la demanda de efectivo, la cual se ha exacerbado en lo que va del este año 2017, sobre todo a partir del momento en que se tomó la innecesaria e inoportuna decisión de recoger el billete de mas alta denominación hasta ese momento. Un alto ejecutivo de un banco grande en el país nos decía recientemente que buena parte del dinero que el público retiraba de sus cuentas no retornaban en la misma proporción. Probablemente la incertidumbre política, el actual deterioro de los puntos de venta y el hecho que muchos artículos de la dieta básica solo se venden en efectivo en muchos establecimientos informales, han contribuido a esta situación. Podría agregarse que existe una tendencia a guardar como previsión parte del efectivo precisamente como consecuencia de la incertidumbre política que existe en el país. Finalmente pero no menos importante , en épocas de hiperinflación, las personas prefieren adquirir monedas fuertes que lo protejan de la inflación producto de la total des- valorización de la moneda nacional y no es un secreto que en nuestro país existe lo que se denomina una demanda cuasi infinita por esas monedas fuertes , en especial por el dólar.

Lo que no debemos aceptar bajo ninguna circunstancia es que producto de políticas monetarias erradas y contradictorias, el venezolano de a pie deba pagar las consecuencias y tener que aceptar, en contra de su voluntad, una suerte de corralito financiero o estricto raciona- miento a la hora de retirar su propio dinero en momentos en que la liquidez monetaria es la más elevada de nuestra historia. Vaya ironía

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