#OPINIÓN Realismo mágico vs realismo socialista

Claudio Beuvrin | Foto: Archivo |

Nuestra profesora, la señora Wikipedia, nos explica que el realismo socialista fue un movimiento artístico, de carácter oficial, nacido en la URSS. Tenía la misión de acercar las diferentes expresiones artísticas a las condiciones culturales de la clase obrera y exaltar los logros del socialismo. Se extendió a los países que eran “liberados” por el ejército soviético, se dio también en otros países como China y sus satélites y en Cuba. No era necesariamente un arte torpe o truculento, pero encasillaba la creatividad de los artistas pues formaba parte de la lucha ideológica y quienes no se ajustaban a los lineamientos políticos eran excluidos de los beneficios de la cultura oficial.

Un caso famoso de exclusión fue Boris Pasternak, autor de Dr. Zhivago, que le ameritó, junto con sus otras obras, el premio Nobel de 1958 y que no pudo recibir. Otro que vivió los mismos problemas fue AlexandrSolzhenitsyn, autor de novelas extremadamente críticas hacia el régimen soviético y quien tampoco pudo recibir, en su momento, el premio Nobel de 1970. La maestra nos recomendó que las leyéramos e hiciéramos la tarea reflexionando sobre el contenido de ambas novelas y de las circunstancias de sus autores y del país donde escribían.

En la clase siguiente la profesora nos habló del realismo mágico, término que muchos creíamos asociado exclusivamente a la literatura latinoamericana, a Gabriel García Márquez y a los escritores contemporáneos. Pues no, el realismo mágico existe, como corriente artística y literaria, desde hace ya casi 300 años, cuando se le identificaba como Realismo Fantástico. Al terminar la clase nos pidió que escribiéramos un breve ensayo acerca de esas dos corrientes en Venezuela.

Lo primero que encontré es que esas dos corrientes, aunque trastocadas de su significado original e incluso intercambiados, siguen activísimas en nuestro país. El realismo socialista ya no lo ejercen los camaradas, sino los opositores, los que hablan acerca de los desastres que el socialismo ha hecho en Venezuela. Sus textos y autores se encuentran en todas partes: en las redes, en la prensa nacional que aun sobrevive y hasta en las conversaciones más espontaneas en la calle, entre simples desconocidos.

Es una corriente literaria que está muy cerca de la sociología, del retratismo político y no es una literatura de evasión ni de autoayuda, aunque ocasionalmente puede contener elementos de ambos, incluso de mesianismo religioso. Ejemplo de realismo socialista lo vemos en la literatura cubana contemporánea tanto la que se escribe en el exilio como la que se escribe desde adentro, como ocurre con los textos de Yoani Sanchez, la bloguera a la que no han podido callar.

El realismo mágico también está vivísimo y es fácil de reconocer en los discursos y promesas del régimen y lo encontramos de modo particular en Aporrea. Sus temas favoritos suelen ser los de la guerra económica y los de la utopía del paraíso terrenal que estamos a punto de alcanzar aquí, en la tierra roja rojita.

¿Surgirá un premio Nobel entre ellos? Por lo pronto ya algunos autores de la corriente del realismo socialista han ganado importantes premios y reconocimientos internacionales. Los seguidores del realismo mágico también han ganado premios, pero solo los de carácter local, quizás porque entre ellos aún no ha surgido un escritor realmente bueno y original o, como se sospecha, que a los premiados se les está premiando más la lealtad política que la calidad literaria. En otras palabras, el sectarismo paga, aunque, tal vez, sea poco y tarde.

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