De dos tiros matan a Polilara para robarlo

A pesar de la celebración del Día Internacional de la No Violencia y la campaña Basta de Balas, lamentablemente un nuevo funcionario del Cuerpo de Policía del estado Lara fue asesinado la mañana de ayer en la calle 32 entre carreras 22 y 23 de Barquisimeto, cuando intentaron robarlo, fuera de su jornada laboral.

Gregores Emiliano Torrealba Peroza tenía 32 años de edad, nueve de los cuales se los había dedicado a Polilara, ya que era curso 54 de Coro, estado Falcón. Ayer temprano culminó su jornada en la brigada ciclística hospitalaria e inició su tiempo de descanso, pero el poco sueldo que ganan los funcionarios regionales, lo llevó a buscar un trabajo diferente, así que desde hacía unos dos años, aproximadamente, laboraba vigilando un comercio propiedad de un asiático.

Pasadas las nueve de la mañana salió del negocio con un bolso en la espalda, se desconoce aún lo que portaba, lo que sí es cierto y que se observó en los videos grabados por las cámaras de seguridad, es que estaba atento ante cualquier situación. También se observó minutos antes, a un sujeto que dejó parada y encendida una moto azul en las inmediaciones de las escena del crimen.

Torrealba Peroza se montó en su motocicleta Empire Tx, de color azul, de repente apareció otro hombre, se acercó, le disparó en dos oportunidades en la región temporal izquierda y en la auricular del mismo lado, cayó al piso sobre la moto y no le dio tiempo de sacar su arma personal, marca Taurus que llevaba en la cintura.

El asesino intentó robarle el maletín pero no se lo pudo quitar y como se trata de una zona tan concurrida, se montó en el vehículo dos ruedas que estaba encendido y se dio a la fuga, luego la dejó abandonada en la avenida Venezuela con calle 32.

Algunos de los comerciantes de la zona, pensaron que se trataba de un juego pirotécnico, pues el suceso se desarrolló al lado de un camión verde, de donde estaban descargando unas velas y pensaron que era una broma. “Por aquí no es muy peligroso en el día pero sí de noche. En dos oportunidades han robado en este negocio”, comentó una mujer quien prefirió resguardar su identidad.

Inmediatamente la escena del crimen fue rodeada por policías, quienes se acercaron hasta el lugar y expresaban en sus rostros la ira e impotencia por lo ocurrido. Incluso, el mismo director del cuerpo de seguridad, Luis Rodríguez, llegó y encabezó las investigaciones preliminares. Lo propio hicieron después los uniformados del Eje de Homicidios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de Lara, quienes levantaron el cadáver, vestido con un blue jeans y un sweter azul.

Más tarde, recabaron la motocicleta Jaguar azul, signada con la placa AA6L206, que había sido abandonada.

No se descarta complicidad interna, pues posiblemente algunos empleados pudieron informar a los asesinos el momento en que salió el efectivo del lugar.

En los alrededores de la zona comercial y urbana se desplegaron operativos especiales entre el Cicpc y Polilara a fin de dar con el paradero del asesino y su cómplice.

Con este suman 14 los funcionarios policiales asesinados en lo que va de año y el 13 de la regional, pues hoy precisamente, hace un mes mataron también a Yohander José Terán Castillo y a Edie Antonio Pineda Moreno, de 21 y 37 años, respectivamente.

Un hombre ejemplar

Sin lugar a dudas, esta baja presenta una gran pena para los héroes de azul, quienes no paraban de llorar y de lamentarse. Muchos dijeron que Torrealba Peroza era un hombre ejemplar, “nunca faltaba a su trabajo. No le gustaban las corrupciones, tanto así, que cuando estaba en alcabalas y veía a uno de sus compañeros hablar por teléfono, les llamaba la atención”.

Otros informaron que de su boca no salía un no, “prefería quedarse él sin algo pero le hacía el favor a quien lo necesitara”. El curso 54 de Coro, era el mayor de los varones de 10 hermanos, el consentido de su madre. Velaba porque no le faltara nada en la casa ni sus medicinas.
“Residía en la vía a Duaca pero siempre pasaba por la casa donde vive su mamá a tomar café y a saber de ella”.

El hombre que perdió la vida dejó huérfanos a dos hijos, una hembra de siete años y un varón de apenascuatro meses de nacido.

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