Por la puerta del sol – Obras son amores

“Pido a Dios que no se agote en tu alma el sentimiento de lo bello que vive allí escondido, como en la cuerda el melodioso acento y el perfume en rosal aún no florido” (R. Núñez)
Dicen que la perfección no existe, porque lo perfecto no tiene errores y en el mundo que habitamos tenemos mucho que aprender, mucho que esperar, mucho que dar y que rectificar. Aun así el hombre es la obra perfecta de Dios.

Nada existe más hermoso que sea tan decisivo y glorioso en la existencia que aquello que nos ocurre en la infancia bajo el cobijo del amor y cuidados de la casa paterna. Es este el momento que determina y da color a todo el patrón de la vida.

La primavera en la naturaleza como en el hombre es clave para el buen funcionamiento de las otras estaciones. Infancia es la edad en la que en el cuerpo y en el espíritu se va forjando el sentimiento de lo bonito, lo tierno, lo amable, lo grato. En esta edad ser feliz es la máxima razón de la existencia; el niño goza de todo lo que le rodea sea un grillo, un juguete, una flor, un gato, un pájaro, una canción, jugar, saltar, correr detrás de un perro etc. Los abracitos de amor que entregan son tan naturales en él como es natural para los pájaros agitar las alas. Este es el momento en el que el ser humano empieza a crecer.

Cuando se tiene un hijo, se siente el dolor del que sufre, del que sueña, del que espera, del que necesita ayuda.

Hola: Soy Cristian Matías Pereira, nací en Barquisimeto hace seis meses. Tengo dos ángeles constantemente a mi servicio, todo en mi camino es felicidad, aún no conozco la tristeza. Mi infancia al natural y activa en el largo camino de la vida como la de cualquier niño, tal vez solo me regale caminos cortos, estrechas calles y muletas para moverme. No sé si podré un día esperar el alba en la colina y correr con su luz hasta la puesta del sol, no sé si podré seguir la senda que sigue el colibrí en su faena de robar a cada flor sus ricas ambrosías, no sé si podré un día andar con garbo y bizarría sobre mi camino como lo hace el pájaro al volar bajo el inmenso cielo, no sé si llegue a mí la bendición de poder pararme solo y como el caminante hacer mi camino al andar.

Cada artículo tiene una razón de ser; el de hoy se debe a la historia de Cristian Matías Pereira, un niño que nació en Barquisimeto hace seis meses, hijo de Luis Cristian Pereira y Anyelena de Pereira.
El niño nació sin un dedo del pie derecho, sin el hueso del peroné, con una anti curvatura en la tibia, sin tobillo, su pierna derecha es más corta que la izquierda. Los médicos dicen que debido a la hipoplasia post del miembro nunca podrá caminar sin ayuda. Urge una primera cirugía reconstructiva antes de cumplir su primer año, que sería realizada por especialistas en clínica de Medellín (Colombia). Los padres no cuentan con medios económicos para realizar la complicada operación. Sé que algunos lectores querrán ayudar en tan difícil momento con un donativo a los preocupados padres cuyos teléfonos son 0251 4421639/ cel. 0424 5477830/ o414 5236585.

Ayudemos a Cristian para que puedan andar sus pies por el camino como abanicos en el aire, como si fueran alas de querube o como una lira que paso a paso trota por el mundo recorriendo feliz los caminos de la vida, que lleguen a él los pétalos de la bondad humana como campanadas de fe sobre el verde tapiz de la esperanza, a la que en difíciles momentos nos aferramos esperando con alma y vida el milagro de un corazón como el suyo señor lector.

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