Juan Vicente con su arpa

Isaac Del Moral Torres |  JAO |

Según algunos amigos oriundos del centro del país, se hizo muy popular hace algunos años por esos lares la expresión: “llegó Salvador con su arpa”.

El origen de la misma tiene varias versiones, pero todas coinciden en señalar al músico Salvador Rodríguez como el motivador del famoso refrán.

Es de imaginar que había una reunión un tanto aburrida por falta de música y a alguien se le ocurrió buscar a Salvador, quien llegó con el instrumento de las treinta cuerdas y salvó la velada.

Esta expresión nos cae como anillo al dedo para referirnos a uno de los “salvadores” de la música popular venezolana de todos los tiempos: el Maestro Juan Vicente Torrealba Pérez, quien este 20 de febrero cumplió 99 años.

Este fructífero y delicado compositor vino al mundo en la esquina de El Rosario de la ciudad de Caracas, un 20 de febrero de l917; hijo de Santana Torrealba Silva y de María Esperanza Pérez. Cuando el triponcito no había cumplido su primer año se mudan para el hato Banco Largo, cercano a la población de Camaguán en el estado Guárico (Banco Largo se llamaría después el sello disquero creado por Juan Vicente).

La estadía en esta tierra marcaría el comienzo de su amor por la llanura. ¿Cómo es que nace entonces el dúo Juan Vicente y su Arpa? El Maestro cuenta que en principio su apego fue por la guitarra, pero en un ensayo que presenció del guitarrista caroreño Rodrigo Riera se dijo para sí: “Esto como que no es lo mío” y empezó a enamorarse del instrumento que lo haría famoso. Este amor comenzó cuando tenía apenas 16 años.

De regreso a la capital se va a encontrar con el maestro de el arpa Ignacio “Indio” Figueredo, con quien haría una buena amistad. Ya instalado formalmente en la Sultana del Ávila decide formar un conjunto el cual llamaría Los Torrealberos, grupo con el que debuta profesionalmente en Radio Nacional de Venezuela un 10 de octubre de 1949 y con el cual va a crear sus más conocidas melodías. Por allí desfilarían los mas reconocidos cantantes de una de las épocas de oro de la música popular venezolana.

Por cierto que es Ángel Custodio Loyola quien como cantante da inicio a este desfile de intérpretes, siguiendo luego Don Mario Suárez, Rafael Montaño y Magdalena Sánchez, quien graba en 78 rpm la canción María Laya, del Indio Figueredo, convirtiéndose en un éxito nacional e internacional.

En la voz de Mario Suarez se escucharon canciones como: Sabaneando, la Potranca Zaina, Campesina, la Paraulata, Madrugada Llanera, Aquella Noche, Mujer Llanera, entre otras.

En la voz de Montaño se hicieron populares temas como: Solo con las Estrellas, Muchacha de Ojazos Negros, Barquisimeto, Los Caprichos de Carmen. El Poeta de la canción, Héctor Cabrera, le grabó al Maestro: Isabel, Mirtha (dedicada a su esposa, con quien vive felizmente en Caracas), Por el Camino Real y el famoso tema Rosario, con el cual Héctor José Cabrera Medina va a obtener sus más sentidas manifestaciones de cariño por el éxito alcanzado a nivel nacional e internacional; recordemos que con esta canción Héctor gana el primer Festival de la Voz de Oro celebrado en Barquisimeto.

Otros famosos intérpretes de Juan Vicente: Alfredo Sadel (hizo una hermosísima versión de Por el Camino Real), Luis D´ubaldo, Edgar Gurmeitte, Simón Díaz, Oscar de León, Eleazar Agudo y el mejicano Antonio Aguilar, quien grabó varios temas y los incluyó en varias de sus películas (en una de ellas canta Barquisimeto).

Entre las voces femeninas que interpretaron al maestro están: Magdalena Sánchez, Mirtha Pérez, Rudy Hernández, las hermanas Rosa Virginia y María Teresa Chacín, Marisela, Natalia (grabó entre otras canciones, Lunita de Cabudare, que se convirtió en un éxito para el momento); finalizo el tema de los intérpretes con dos damas: la primera una japonesita con una hermosa voz de soprano llamada Nikari Niki, quien no solo grabó en castellano las canciones de Torrealba sino que lo hizo en su idioma natal, popularizando varios temas por allá en la Tierra del Sol Naciente. (Vamos a recordarles que fue Edith Salcedo, “La Negrita Cariñosa”, quien introdujo en ese país la música venezolana, permaneciendo varios años por esas lejanas tierras).

La otra dama de quien les voy a hablar es nada más y nada menos que nuestra querida Pilar Torrealba, una de las voces más hermosas que el maestro tuvo en su conjunto. Ciertamente, esta larense llega junto a Rafael Montaño a los Torrealberos en el año 1956, permaneciendo en el mismo hasta finales de 1958. Tiempo suficiente para grabar canciones como: Valencia, Junto al Jagüey, La jardinera, Tonada del Pajarillo, El gallo de mi Vecino, Esteros de Camaguán, Luna y Lejanía, todas de Juan Vicente; Pilar incluyó en uno de los trabajos discográficos con los Torrealberos temas como Ramoncito en Cimarrona y La Garza Blanca, de los compositores larenses Ché María Jiménez y Juan Pablo Ceballo.

Con su música y su conjunto el Maestro recorrió varios países de América y Europa. En España es muy admirado y para agradecer este cariño compuso Madrileña.

Con la ciudad mejicana de Xalapa el maestro va a tener una estrecha relación, por cuanto fue invitado de honor en varios festivales que se realizaron en esa localidad, algunas veces como intérprete y otras como jurado.

Es de hacer mención que en esta ciudad existe una calle, una plaza y un parque con su nombre. Suponemos que en agradecimiento por tanto cariño decide realizar allí su último concierto en el año 1993. Es de recordar igualmente que su más conocida obra musical, Concierto en la llanura, es pieza obligatoria para optar a la categoría de intérprete del Arpa, en Paraguay.

Igualmente, fue declarado Patrimonio Cultural de la música Universal y le fue otorgado el Grammy latino honorifico, en el año 2014, reservado a grandes personalidades de la música.

Irónicamente, en Caracas su ciudad natal, no existe un sitio de interés que lleve su nombre (Hicimos varias consultas con amigos que residen en la capital y personas allegadas al Maestro, y confirmaron lo aquí expresado).

Para terminar este homenaje que con mucho cariño hemos realizado para celebrar los 99 años de nacimiento de Juan Vicente, quiero decirles que él sigue musicalmente vigente a través de su nieta, Annaé Torrealba, quien grabó el tema El Maestro, con letra de Esteban Oropeza y música del ahora director musical de los Torrealberos, Rafael “Chucho” Acevedo.

¡Felicidades Maestro Juan Vicente Torrealba¡ y gracias por haberle dado tanto a nuestra patria, a través de su música.

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