Vendedor de bambinos es ultimado de un disparo

KPR | Ángel Zambrano |

Evelio Ramón Pérez Betancourt (29), tenía años vendiendo bambinos y lo hacía en las adyacencias de la parada principal de Transbarca en la avenida Florencio Jiménez. Era conocido por muchos y hasta permiso tenía. Un disparo en el abdomen hará que ya no vuelva más a sus labores diarias.

 

Estaba tomando

Relata la esposa de Pérez Betancourt que su pareja era una persona que no tenía problemas con nadie, era amigo de todos y residían en el sector 2 de la comunidad José María Vargas, ubicada en la zona oeste. Su padre fue uno de los fundadores de dicha barriada. “A él le gustaba mucho trabajar y todos los fines beber, eso era lo suyo”, relata la dama quien cargaba su rostro hinchado de tanto llorar.

La dama comenta que pasó la noche ingiriendo bebidas alcohólicas en su compañía y a las 12:30 de la madrugada del domingo salió con un sujeto a quien apodan El Morroco, indicando que iba a entregar un equipo de sonido empeñado y ya le habían entregado la plata. Acudió a su diligencia y regresó a su casa como a la 1:15 de la madrugada, al cabo de un rato le manifestó a su pareja que saldría nuevamente.

“No te preocupes, yo me tomo un último trago y me vengo”, expresó Pérez Betancourt cuando salió de la casa.

Pasaron dos horas cuando El Morroco despertó a la joven para decirle que habían asesinado a su pareja. La muchacha avisó al señor Ramón Pérez que a su hijo le dispararon y cuando ambos se acercaron el único testigo y para ellos “sospechoso” explicó que iban caminando a comprar unos cigarrillos y dos sujetos los persiguieron por toda la Manzana K  del sector 3 de José María Vargas.

Luego de relatar su historia El Morroco se fue, pero el señor Ramón Pérez, padre del fallecido indicó que no le “cuadró” mucho la historia, porque su hijo no era de los que se metía para esa zona. Cree que lo llevaron engañado y al empezar a caminar hacia la parte contraria en la que supuestamente no estuvieron, consiguió un charco de sangre en una casa abandonada, por lo que cree que allí fue donde lo ultimaron y lo arrastraron hasta donde estaba.

Tras indagar con algunos vecinos solo indicaron que escucharon un disparo y posteriormente unos quejidos, pero nadie se atrevió asomarse.

El señor Pérez manifiesta que sospechan de El Morroco, porque es un sujeto que anda en “malos pasos”. Desde hace seis meses tenía azotada a las personas por la zona y su hijo hace algunas semanas aprovechando su confianza, se atrevió a decirle que no se metiera con la gente de la comunidad porque de lo contrario él mismo lo denunciaría. Piensa el padre del hoy occiso que esto pudo ser la causa para que lo asesinaran. Lo único que exige es justicia para uno de los menores de sus ocho hijos, quien hoy en día deja huérfanos de padre a dos niñas de 4 y 3 años de edad.

 

Un adolescente

La mañana de ayer fue ingresado a la morgue del Hospital Central Antonio María Pineda el cuerpo de un adolescente. Se estima que tiene  entre 13 y 15 años de edad, es de contextura delgada, moreno, su cabello corto y negro, con una estatura aproximada de 1,45 a 1,50 centímetros de estatura.

Presentó un disparo de escopeta en el rostro. Se presume que el crimen fue cometido a la medianoche del domingo en el caserío El Callado de Carorita, comunidad ubicada en la zona Norte de Barquisimeto.

La noche de este domingo fue asesinado Hilario Soto (50) en Villanueva, municipio Morán.

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