La difteria y sus implicaciones

Rubén Lopera, médico | Foto: Archivo |

En una cola más en las calles del estado Lara, de las que ya está acostumbrada la ciudadanía, me llamó la atención que era domingo y cerca de un centro de salud, al preguntar a la gente me notificaron que estaban vacunando contra la difteria desde el día anterior.

No es frecuente tanta gente un día como ese, a menos que se dé una alerta por alguna epidemia o para prevención de algo en materia de salud; según me comentaron fue una orden de las autoridades de salud en Lara emanada dos días antes. Me imaginé que debía de haber algún problema o situación para esta orden.

Investigando y leyendo las noticias nacionales y locales del día confirmé la necesidad de la orden emitida; posiblemente se quiere evitar que se infecte alguien con la bacteria (corinebacterium difterie) en la entidad, pues en todos los estados de Venezuela, con excepción de Lara y Falcón, ya tienen casos sospechosos de la enfermedad e incluso con muertes desde abril de 2016, cuando se notificaron los primeros casos en el estado Bolívar.

Hasta mayo del 2017 se reportaron 324 casos en un informe epidemiológico, además confirmado en estadísticas “cubanas”, ya que el silencio epidemiológico semanal en Venezuela es superconocido; una ex ministra de salud (Melo) informó de casos y después de eso no fue más ministro. Se ha descrito que para este año hay cifras de más de 100 casos sospechosos en diferentes estados de Venezuela (Monagas, Nueva Esparta, Trujillo, Mérida, Táchira, Zulia, Anzoátegui y Carabobo recientemente, entre otros). Temo que las autoridades locales están previniendo la entrada de casos sospechosos o ya enfermos, por la cercanía de estos estados y por eso las medidas de vacunación masiva y preventiva.

La difteria no se presentaba en Venezuela desde el siglo pasado (hace más de 20 años), es decir, antes del socialismo del siglo XXI, y es bien sabido que las condiciones higiénicas deficientes, la pobreza, el hacinamiento, la desnutrición y el mal control de esquemas de vacunación o fallas en la cadena de protección pueden ser las principales causas de aparición de la enfermedad. Sería motivo de investigación el por qué volvió a aparecer en Venezuela en estos tiempos de crisis, pobreza, escasez de medicinas y situación de la salud. ¿Será casualidad del destino epidemiológico?

Esta es una enfermedad de notificación inmediata en cualquier sitio donde aparezca un caso confirmado con clínica, estudios en sangre y confirmación en cultivos. Es altamente contagiosa a través de secreciones buconasales mediante estornudo y sus gotitas, se forman unas membranas en la orofaringe, amígdalas y mucosa nasal; también existe una forma de contagio cutánea que forma pápulas y úlceras en la piel, todo dependiendo de una de las cuatro cepas conocidas de esta bacteria. La muerte por esta enfermedad puede ser por problemas respiratorios obstructivos o sistémicos por lesiones miocárdicas, hepáticas o renales; también ataca al sistema nervioso sobre todo produciendo una neuropatía (lesiones en fibras motoras de nervios periféricos o de la cara) de ahí las parálisis que puede producir, incluyendo pares craneales y alterar la deglución, que junto con las membranas en la orofaringe producen obstrucción respiratoria. Otros síntomas conocidos está la fiebre, el dolor al tragar, tos, en ocasiones sangramiento nasal, malestar general, aumento de los ganglios del cuello o dificultad al respirar.

No todas las cepas de esta bacteria producen la enfermedad, hay pacientes portadores asintomáticos; el humano es el único reservorio conocido hasta ahora. Para que una de estas cepas de bacterias produzca la enfermedad necesita ser penetrada por un bacteriófago (virus) que introduce un gen que codifica una exotoxina y la replica en bacterias sucesivas. Estas exotoxinas entran al torrente sanguíneo, van a diferentes partes del cuerpo y hacen daño en el corazón, riñón, hígado o nervios periféricos.

La bacteria generalmente se localiza en las vías respiratorias altas y luego envía su exotoxina al resto del cuerpo. Las exotoxinas dañan los epitelios de los tejidos y rompe las membranas celulares altera proteínas de ARN y produce muerte celular, no es bien sabido el por qué tiene preferencia por el tejido cardíaco y el sistema nervioso.

Como sugerencias finales a las autoridades sanitarias: no descuiden los sistemas de vacunación y cumplan los esquemas establecidos, mantengan las cadenas de frío controladas y supervisadas e informen a tiempo a la población de las situación actual de las enfermedades de notificación obligatoria. A las autoridades con poder del estado mejoren la situación socio económica del país, el saneamiento ambiental, la pobreza y sean sensatos con la ayuda humanitaria necesaria; a la ciudadanía que no tengan miedo en vacunarse y cumplan todo el esquema necesario de vacunación. Madres y padres no descuiden a sus niños en materia de salud y su vacunación.

Esperemos no necesitar eritromicina, azitromicina, penicilinas G procaínica u otros antibióticos, pues están muy escasos y costosos, aparte de otros medicamentos e insumos necesarios para tratar esta enfermedad u otras que pueden aparecer o reaparecer en el camino de la crisis que tenemos.

Esta es una enfermedad de fácil control médico, siempre y cuando se cumplan los protocolos preventivos y de tratamiento, aparte de mejorar situaciones socioeconómicas de una nación. ¡Dios, ni una epidemia más en el país!.

Felicitaciones a las autoridades de salud de Lara por esta decisión de estar “mosca” en la prevención. Un país sin promoción y prevención en salud está “ponchado”.

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