La victoria más nostálgica del Cardenales de Lara #11Dic

Edwin Sports Hevia - @edwsports | Fotos: @cardenalesdice / @edwsports |

Durante una jornada melancólica e irregularmente triste, los valientes pájaros rojos, disputaron un encuentro con todo y se llevaron una victoria anímicamente extraordinaria de 4 carreras por 3 sobre los Tiburones de La Guaira, en el noveno inning del parque de los sueños de Valbuena y en el que infinidades de batazos conectó. Lara pudo levantar alas en los momentos más dolorosos de la organización y en la historia del deporte venezolano del siglo en curso, luego de un suceso devastador, que no solo enlutó a la pelota caribeña, sino a todo el mundo.

Los jugadores quisieron disputar el encuentro y desde el inicio juraron dedicarles a ellos cada triunfo y título, porque no hay personas que más amaban al béisbol como Luis Valbuena y José Castillo. Cardenales y Tiburones rindieron homenaje a sus dos compañeros que partieron inesperadamente al cielo, entre las palabras de Gregorio Valles en el estadio y las de Alfonso Saér desde la radio.

Néstor Molina, un pitcher dominante y de una sonrisa siempre espectacular, no abandonó nunca la esperanza de lanzar como nunca antes y dedicarle a sus amigos cada pitcheo, el ‘’Superman sin capa’’ disfrutó una de las mejores aperturas de su vida, Molina dejó el partido ganando 2-1, pero fue Ryan Kelly que terminó llevándose la victoria en el noveno episodio.

Entre las emotivas palabras de los especialistas de la radiodifusión crepuscular, tocaron los corazones de todos sin dudar, los fieles fanáticos se levantaron a aplaudir a sus dos emblemas y entre las canciones que los caracterizaban en el estadio, desde el primer episodio todos corearon; “Valbuena, Valbuena…. La cosa se puso buena” y “A ti te va a caer el hacha’’,  los jugadores en especial  Alejandro De Aza, Ildemaro Vargas, José Martínez, José Moreno y el mismo Oswaldo Guillén (mánagers), se mostraron nostálgicos por sus dos colegas del juego.

El equipo ‘’salado’’ picó primero

La Guaira fue la novena en inclinar primero la pizarra a favor, cuando Yonathan Daza anotó tras un imparable de Miguel Rojas, pero los barquisimetanos rápidamente respondieron y empataron el cotejo, Manuel Meléndez, un muchacho que está dando de qué hablar, comenzó el ataque con línea al jardín derecho, se estafó segunda y también la tercera almohadilla. Rangel Ravelo lo llevó al home con inatrapable al jardín izquierdo.

Cardenales se fue arriba en el quinto episodio, con un boleto para Henry Urrutia que remolcó a Ildemaro Vargas, quien había iniciado el capítulo con incogible al centro del campo, De Aza se embasó por infiel hit y Ravelo recibió pelotazo. En el sexto inning, sucedió una jugada poco habitual en el béisbol, con dos corredores en las bases Meléndez dio un roletazo fuerte por todo el centro, el lanzador Julio Pinto la desvió y la pelota pegó en el umpire de segunda, la misma iba en solitaria a los jardines y evidentemente Francisco Arcia quien estaba corriendo hasta el home anotaría, pero fue devuelto a las bases por el árbitro y se instaló en la segunda.

En la alta del séptimo, los ‘’salados’’ se fueron arriba nuevamente en el marcador, Teodoro Martínez (de 4-2) llevó a la registradora a Daza y Miguel Rojas despachó una línea por todo el cf, que impulsó a Martínez, para colocar el encuentro 3 a 2.

La reacción y triunfo en el noveno episodio

Con un nuevo lanzador (Sam Runion) en la novena de Guillén, los locales no lo perdonaron y comenzaron el despertar del recinto Antonio Herrera Gutiérrez, Vargas mandó un batazo al CF, De Aza recibió pasaporte y Ravelo con un sencillo empujó a Ildemaro, para empatar la acción, pero de manera hermosa y emotiva Henry Urrutia en el puesto de Luis Valbuena (4to bate) despachó una línea que pasó por todo el izquierdo y De Aza anotó, para darle a la afición un laurel especialmente mágico en honor a sus dos ídolos cardenal.

Tras finalizar el enfrentamiento entre Lara y La Guaira, la tropa cardenal salió a celebrar como nunca antes un triunfo, desde el montículo alzaron sus gorras y gritaron los nombres de para siempre sus grandes amigos: Luis Adán Valbuena y José Castillo.

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