#OPINIÓN Desde el puente: El desenlace está próximo #7Feb

Oswaldo Álvarez Paz | Foto: Archivo IMP |

No me gusta ponerle fecha concreta a los eventos que aspiro sucedan. Tampoco señalar plazos. En el caso de Venezuela estamos mucho más cerca del final que hace apenas un mes. Sin embargo es imposible determinar la naturaleza de lo que pueda suceder en los próximos días. Debemos pensar en el peor escenario posible, es decir, en una confrontación final violenta. Si no se da, demos gracias a Dios, pero si llegara a presentarse por obra y gracia del régimen, que no nos sorprenda. Estamos preparados para hacerle frente a la situación y alcanzar la victoria. La posibilidad preocupa. No la deseamos, pero puede ser inevitable.

La responsabilidad de Nicolás Maduro Moros en lo que pueda suceder es quizás mayor que la correspondiente a estos últimos seis años al frente del poder ejecutivo. Ya debe tener claro el enorme rechazo de la nación a la gestión cumplida y a él personalmente. El pueblo exige su retirada. Todos los sectores de la vida nacional se han pronunciado, incluidos sectores de la fuerza armada nacional que contra todo pronóstico también lo hacen. En ese mundo también se sufren los efectos de su pésima gestión. Es parecido a lo que sucede en el mundo civil en relación a la corrupción, la incompetencia y la pervertida realidad de cúpulas penetradas por los tentáculos del narcotráfico y ahora vinculadas al extremismo terrorista del Islam. También al problema colombiano. La diferencia está en que nosotros podemos quejarnos abiertamente, protestar, hacer manifestaciones y dejar públicamente establecida nuestra posición así tengamos que enfrentar los efectos de la represión. Los militares no pueden hacerlo de la misma manera. Lo hacen con mucha mayor discreción. La vigilancia hacia ellos es feroz lo que desata una especie de conspiración del silencio que empieza a dejar de serlo.

Frente a todo esto y necesitándose un gobierno de los mejores para la transición, Maduro debería apartarse para poder echar las bases del futuro inmediato desde el presente. Tendrá que hacerlo por las buenas o por las malas. No tiene más opción. Lo peor que puede resolver es pretender quedarse sobre la base de la violencia física e institucional. Será arrasado junto a las cúpulas podridas puestas a su servicio contrariando la razón de ser de los poderes públicos que dicen representar.

En el mundo de la oposición democrática tenemos que clarificar la situación actual. Recuerdo que alguna vez José Rodríguez Iturbe habló de la situación que iba “de la traición de los mejores a la complicidad de los peores”. El mundo entero está atento al desarrollo de los acontecimientos y a la conducta de los falsos prudentes cuya cobardía ha logrado quebrarles la dignidad. Hoy es 4 de febrero.

Oswaldo Álvarez Paz

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@osalpaz

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