#OPINIÓN El Liceo Egidio Montesinos nació en la Plaza Bolívar de Carora #11Feb

Luis Eduardo Cortés Riera | Foto: Archivo IMP |

Este acontecimiento tan crucial en la historia de nuestra cultura venezolana, sucedió una hermosa tarde de abril, miércoles santo de 1890, cuando el recién graduado en Ciencias Jurídicas y Políticas en la Universidad de Caracas, Doctor Ramón Pompilio Oropeza, regresaba a su casa después de asistir a la procesión del Nazareno, cuando un grupo de personas que se hallaba en la Plaza Bolívar, al pie del bronce del General Pedro León Torres, lo llamó para comunicarle la idea que tenían de establecer en Carora un Colegio para la atención de tanto joven inteligente que entonces languidecía en la ignorancia por falta de un establecimiento adecuado, recuerda el Doctor Ramón Pompilio muchos años después.

Sigue diciendo Ramón Pompilio que en ese pequeño grupo de notables, pertenecientes al “patriciado caroreño”, se encontraban el rico comerciante don Amenodoro Riera, don Adolfo Meléndez, don Andrés Tiberio Álvarez, primera riqueza entonces del Distrito Torres, y don Ignacio Álvarez, quien sintiéndose ya herido de muerte quiso dejar a sus hijos una última demostración  del interés que por ellos abrigaba su corazón.

Al mes siguiente, el Primero de Mayo de 1890,  es fundado el instituto de secundaria con el nombre de Colegio La Esperanza. En el Acto de Fundación estuvieron presentes el general Federico Carmona padre de Federico, fundador de el diario El Impulso en 1904, Andrés Riera, Antonio María Zubillaga, Andrés Tiberio Álvarez, Ramón Pompilio Oropeza y Amenodoro Riera. Se designa al Dr. Oropeza como Rector, quien atiende junto con el bachiller Mariano Álvarez, a  22 alumnos, todos varones, en una vieja casona colonial de la calle Comercio, donde hogaño funciona la Casa de la Cultura de Carora. Estos alumnos instaladores eran: Ramón Fidel y Juvenal  Montes de Oca, Pedro Francisco Carmona, Heriberto, Froilán, Dionisio, Ernesto, Porfirio, Ignacio Andrés y Pedro José Álvarez, Rafael Lozada, Florentino y Valerio Santeliz, Pablo González, José María e Ignacio Zubillaga, Ramón y Rafael  Riera, Juan Bautista  y Fortunato Franco, Pedro Antonio Crespo. Como se habrá notado, el sexo femenino no tenía cabida en la educación secundaria entonces. Se imponía la “razón patriarcal.”

Las asignaturas que cursaron tales muchachos fueron: Filosofía Elemental, Aritmética y Algebra, Latinidad y Griego.  El plan de estudios de entonces se llamaba “trienio filosófico” y estaba dominado por las humanidades clásicas a pesar de la introducción de la Reina de las Ciencias Naturales: la Física. Esto quiere decir que la filosofía positiva de Comte, y Spencer no logra desplazar nuestro bachillerato decimonónico de inveterada tradición humanística y reflejo del bachillerato francés que suplantara al instituto colonial de ascendencia hispánica y por lo tanto medieval, por lo que prestó poco interés por el experimento aplicado a las ciencias físicas, matemáticas y naturales, dice Miguel Ángel Mudarra.

 Al año siguiente, en 1891, el instituto que había nacido como privado pasó a llamarse Colegio Federal Carora, pues el presidente Andueza Palacio lo coloca en el presupuesto de la nación. Con ello pasa a engrosar la lista de tales colegios que eran ya 17 en todo el país. Desde ese momento brinda una educación gratuita, se le agrega una Escuela Federal de primaria y se crea la especialidad de Agrimensura.  

Durante el siglo XIX el Colegio graduó 28 bachilleres |en “ciencias filosóficas”, siendo el primero de ellos Ignacio Zubillaga Perera, quien obtuvo su título el 21 de julio de 1894.  Otros egresados serán: Pablo Álvarez Riera, Dimas Franco Sosa, Beltrán Perdomo, Pedro Francisco Carmona,  Hurtado, Juan Bautista Franco, Virgilio Crespo Meléndez, Rafael Tobías Marquís Oropeza, Carlos Zubillaga Perera. En 1899 cerró sus puertas el plantel  ante la cercanía de las tropas de Cipriano Castro, quien ya instalado en el poder ordena a su Ministro de Instrucción, el escritor Eduardo Blanco, clausurar el Colegio, el cual permaneció cerrado como oficial hasta 1911, pero Ramón Pompilio y el doctor en medicina Lucio Antonio Zubillaga lo reabrieron como particular o privado. De esta manera volvió a nacer el Colegio La Esperanza, hasta que en 1911 el gobierno del presidente Juan Vicente Gómez decreta la reapertura del Colegio Federal Carora, gracias a la intervención de su Ministro de Instrucción, doctor José Gil Fortoul, amigo del doctor Ramón Pompilio, pues ambos se conocían desde que cursaron estudios secundarios en el Colegio de La Concordia de El Tocuyo, regentado por el bachiller Egidio Montesinos. Es por esta razón que el viejo Colegio caroreño fundado en 1890, hoy lleva con orgullo el nombre de este noble y excepcional educador tocuyano del siglo XIX, quien ocupó toda su vida en fecundo y excepcional magisterio: Liceo Egidio Montesinos.

Luis Eduardo Cortés Riera

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