#OPINIÓN Carta a mi nieto #7Mar

Natividad Castillo | Ilustración: Victoria Peña |

Mi nieto cumple hoy 18 años, en medio de una Venezuela “ATOLONDRADA”, no se me ocurre otra palabra para describirla.

 El “ATOLONDRAMIENTO”: “Falta de prudencia, de precaución, de atención producida por incapacidad de reflexionar o por la costumbre de ceder a los primeros impulsos sin examinar los resultados que puedan traer consigo”. Así está mi Venezuela.

Hoy cumples 18 nieto mío, y te imagine por un momento en el centro de una sociedad “DESATOLONDRADA”, “DESTRAUMARTIZADA”… En armonía.

¡¡¡O sea en el paraíso que he soñado para ti!!!

¿Sera otra utopía de esta abuela?

Un día como hoy 7 de marzo naciste a las 6 de la tarde yo esperaba en la  sala contigua, con los nervios de punta y agradeciendo a Dios por tu llegada. Todo mi ser estaba de fiesta, mi alma danzaba. Que difícil explicar la pasión que se siente al nacer un nieto.  Así fueron pasando los meses, los años, vivíamos momentos de amor, de juegos de risas, de llanto, de fiebre, de gripe de novedades.

Recuerdo con alegría ese sábado en la mañana cuando te sorprendió el Ratoncito Pérez y aquellas monedas de chocolate esperando el diente por el canje. También los masajes a cada uno de los deditos de tus pies y el juego del “Mounstrito” ¿Lo recuerdas? Ese que una vez te inventé. Luego llegaban los Reyes Magos con las metras y perinolas, la felicidad llenaba todos los rincones de mi hogar.

Hasta que una aciaga tarde, el dolor llego a mi vida y te arrancaron de mis brazos y se llevaron contigo un pedazo de mi corazón… Mi regazo quedo vacío…

El alma se me fue apagando lentamente y comencé a escribir y a gritarle a todos mi dolor y como respuesta: Unos ojos fríos, con mirada de lástima clavados en los míos. La indiferencia de propios y extraños me estremeció hasta la entrañas. Entonces me aleje de ruido de mi propia vida, amé la soledad y ya no quise saber de otro amanecer.

Sentía que me ahogaba en la tristeza, en aquellas madrugadas delirantes. Me veía navegando en alta mar, sola, en la oscuridad en una balsa y con mucho frío. 

¡Dios mío ayúdame a continuar! Era lo único que decía.

Un domingo de septiembre, sentí que se me estaba yendo la vida y comencé a escribir para ti las notas más hermosas, para que pudieras leerlas en las redes sociales algún día… El tiempo inexorable todo lo distorsiona, todo lo borra, todo lo tritura, solo queda la escritura como testigo fiel.

En mi agonía comprendí, que a mucha gente le gusta lo trágico, lo misterioso, ¡el horror! Eso les enciende la curiosidad y se me acercaban lastimosamente solo por eso.

Existe en el ser humano una especia de morbo solapado que los lleva muchas veces a lacerar nuestra intimidad con preguntas indiscretas; sin ningún tipo de consideración y de esa manera me hurgaban la herida, allí en lo más profundo.

Yo seguía aferrada a tu recuerdo, esperando el milagro de verte de nuevo y con la firme promesa de esperarte hasta mi último suspiro.

Y un bendito día en medio del silencio te encontré, cuando ya la esperanza se extinguía… Estabas tan alto que me costaba subir la mirada, tu piel no olía a caramelos y tu voz ¡ya no era la misma de ayer! ¡Cuánto daño me hizo la vida, al no dejar que te viera crecer! ¡AY! Si pudiera retroceder el tiempo y verte allí junto a la enredadera con tus ojitos lindos en vísperas de primavera.

Hoy eres mayor de edad y te doy mi bendición, que todo lo bueno te pase, te bañe en sándalo para que todo en ti sea suerte y que este viaje a la adultez te conduzca a buen puerto; que te abrigue el amor y la felicidad que siempre me empeñé en darte, que todo el amor que te di de niño, mis desvelos y mi sensatez queden impregnados en ti y eso te haga un ser noble de principios elevados! Espero haberte transmitido lo que creí esencial. Hoy pido al creador en su infinita bondad tu mayor protección, que nadie logre rasguñar tu alma, que cuando llegues al vacío que produce perder algunos sueños, no sufras tanto, y que la resiliencia te acompañe siempre.

¡BIENVENIDO A MI HOGAR DE NUEVO! ¡ESTA ES TU CASA! Hoy estrenando tus 18, saltas a mi cama a tomar el café conmigo como lo hacíamos ayer. Ríes con mis cosquillas y tus ojos aun irradian la luz de la inocencia.

¡TE AMO INCONMENSURABLEMENTE!

¿SABES? ESTOY SATISFECHA. ESTOY EN PAZ!

¡¡¡ABRE TUS ALAS YA PUEDES COMENZAR A VOLAR…!!!

ATTE: LA ÑAÑA.

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