#OPINIÓN Mes de las flores #7May

William Amaro Gutiérrez | Ilustración: Victoria Peña |

Les cuento. En la urbanización donde tengo la dicha de vivir por 18 años, convivimos con dos vecinas. La de mi izquierda le gustan las matas y las flores. La de mi derecha, manifiesta que no gustarle las matas, ni la grama y tampoco las flores. Lo cual respetamos y por ello nos llevamos muy bien, gracias a Dios. Ella prefiere tener todo cementado. En nuestro caso, cultivamos un hermoso jardín al frente, el cual cuidamos con esmero, y otro, en la parte trasera de la casa, el cual llamo “mi pequeño Edén”. También lo llamo “mi gimnasio personal” por cuanto cuando llego de correr mis 10 13 o 15 k me pongo a trabajar en él. Mi esposa y yo estamos empeñados en recordar siempre, a través de nuestro jardín, de dónde venimos y para donde vamos, y eso, nos hace muy felices. Lo simpático de mi vecina de la derecha es que a menudo dice. !Qué lindo jardín tienen ustedes.!

El comentario viene a colación, por cuanto ninguna persona, por más duro que sea dejará de conmoverse en lo más profundo de su corazón con un bello jardín. Con una puesta de sol o un lindo amanecer. No podrá resistirse a admirar y suspirar ante un hermoso paisaje por cuanto lo llevamos en los genes. Nuestro origen es un acto de amor incomparable nacido en la mente prodigiosa del Arquitecto del Universo, que nos creó a su propia imagen. “Dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza… y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. (Gén. 1: 26, 27)

Dios lo dispuso todo para que fuéramos felices y nunca olvidáramos de dónde venimos. !Nacimos en un jardín! “Dios el Eterno había plantado un huerto en Edén y puso allí al hombre que había formado. Dios el Eterno había hecho nacer de la tierra toda clase de árboles hermosos… Y salía de Edén un río que regaba el huerto, y de allí se repartía en cuatro ramales” Gen.2:8-10.

Por ello, cuando usted puede, le provoca regar las matas. Cuando tiene un tiempito suspira y mira con nostalgia el horizonte. Cuando sale a la terraza de su apartamento, mira con anhelo las montañas. La lluvia lo inspira y cuando hay neblina, quisiera estar paseando por los andes merideños. Siempre está pensando tomarse unas vacaciones y tener un dinerito para irse a Canaima, Mochima o la montaña. Y la única razón para de eso, es que venimos de allá. Nacimos en ese ambiente, lo llevamos en la sangre, en el sub-consiente y anhelamos con pasión volver allá.

Dios plantó para Adán y Eva un jardín y los rodeó con todo lo hermoso y atrayente para el ojo … La tierra parda estaba revestida con una alfombra de viviente verdor, diversificada con una variedad interminable de flores que se propagaban a sí mismas y se perpetuaban. Arbustos, flores y ondeantes enredaderas regalaban a los sentidos su belleza y fragancias. Ellos, podían rastrear la habilidad y gloria de Dios en cada brizna de hierba y en cada arbusto y flor”. A fin de conocerle. Elena de White. Ese sentir, está indefectiblemente en nuestro ADN.

En este me de las flores, anímese, indague en LA BIBLIA acerca de este hermoso origen y se convencerá que para allá vamos. Mientras tanto, cultive un huerto familiar o un jardín. Aproveche la debacle gubernamental y drene su frustración por caminos que lo lleven a un encuentro con Dios a través del ejercicio físico y del cultivo de la naturaleza. No le dé gusto al Diablo y sus agentes que gobiernan este país de verle derrotado, triste y sin esperanza. “Levántate y resplandece” dice el Señor. “La existencia de la Biblia como un libro para el pueblo, es el beneficio más grande que la raza humana ha experimentado” Conde León Tolstoy. Eminente escritor ruso.

Hasta la semana próxima Dios mediante por la WEB.

William Amaro Gutiérrez

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Próximo artículo: La cruz de Mayo.

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