#OPINIÓN Lectura: Proceso de iluminación #14May

Carlos Mujica | Ilustración: Victoria Peña |

Si no hay una masa de partículas-energías, la luz no puede generarse y, por lo tanto, desplazarse. De modo que solamente la luz se genera en una masa de partículas-energías. Decimos así, porque toda masa de partículas tiene su propia energía. Esa masa de partículas-energías es el elemento de que se compone la atmósfera de la Tierra. El proceso de iluminación se inicia, como se sabe, desde el amanecer cuando comienza a llegar la energía procedente del Sol. Describiremos aquí el proceso mediante el cual los hemisferios de la Tierra reciben, alternativamente, la energía solar.

Energía que progresivamente, a medida que rota la Tierra, va saturando las partículas-energías de la atmósfera, y que de manera continua va intensificando la intensidad térmica de la iluminación. Porque, como se comprenderá, la masa de la atmósfera siempre está en aparente reposo; mientras que la energía procedente del Sol, ha invertido más de ocho minutos y veinte y seis segundos, a la velocidad de 300.000 kilómetros por segundo, para desplazarse a la misma velocidad por las partículas-energías de la atmosfera de la Tierra y convertirlas de modo progresivo en iluminación. Ese movimiento de la energía a la velocidad indicada es el que ha creado la confusión de los científicos, asignándole a la luz la velocidad de la energía.

El Sol, como todas las estrellas, produce y distribuye energía; su propia iluminación, como la de cualquier cuerpo ponderable del Universo es una auto iluminación; porque el Sol como la Tierra, asume el mismo proceso descrito para Tierra y para todos los cuerpos ponderables: estrellas, planetas, satélites, etc. que, sin excepción, se acogen al proceso. Es un error de los científicos que ya cuenta con siglos de admitirse como una verdad; como sucedió entonces con la teoría de Tolomeo, que le asignaba a la Tierra ser el centro del Universo, y que todos los cuerpos giraban en torno a ella.

Menos mal que Copérnico le dio un vuelco al asunto. Este fenómeno de auto iluminación de los cuerpos ponderables como la Tierra, como lo hemos expuesto, no es exclusivo de nuestro planeta. Estrellas, planetas, satélites, etc. siguen el proceso, se auto iluminan. La luz que propaga la atmósfera de la tierra para convertir las tinieblas en los días es una auto iluminación. La luz del Sol, por muy intensa que parezca, no puede recorrer la larga distancia de casi ciento cuenta millones de kilómetros sin que su intensidad se mantenga; la distancia la debilita hasta el extremo casi de la extinción.

La atmósfera de la Tierra actúa como una lente muy potente, pero esto es otro fenómeno que habría que explicar…

Carlos Mujica

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@carlosmujica928

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