#OPINIÓN Con voz propia: Despacio que vamos de prisa #28Jun

Alberto Jordán Hernández | Ilustración: victoria Peña |

Al fin Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos y expresidenta de Chile, consideró dadas las circunstancias reiteradas el 26 nov. 2018, para visitar Venezuela, al confirmar carta enviada por el usurpador del mando. Oposición también le había enviado otra carta pidiéndole que viniese a verificar las violaciones de DDHH y denuncias de tortura por parte del narco régimen. Ella declaró que quería asegurarse que su visita tuviera “abierto espacio para conversar y relacionarse con todos los actores involucrados, para que sea una visita que tenga sentido”.

Culminando la corta pero crucial gira dijo: “Me duele la situación en Venezuela”, reconoció tras terminar esa breve gira. Fue doloroso escuchar los testimonios de tortura y violación a los DDHH. “Escuché el testimonio de un hombre que me explicó cómo su hermano fue torturado, humillado y asesinado por oficiales encapuchados de las FAES que allanaron su casa, así como muchas otras familias destrozadas porque sus seres queridos tuvieron el mismo destino”.

No son de extrañar las inquietudes de la médica pediatra, primera mujer que alcanzó la Presidencia de Chile y también la primera de América Latina en ejercer como Ministerio de Defensa. Ajena no es ella del mundo militar, del cual formó parte su padre: General de Brigada de la Fuerza Aérea Alberto Arturo Miguel Bachelet Martínez. Porque se negó a unirse al golpe militar que encabezó el dictador Augusto Pinochet el 11 de septiembre 1973 para derrocar al Gobierno de Salvador Allende, fue apresado y sometido a brutales torturas por compañeros de armas.

“La política entró a mi vida destrozando lo que más amaba. Porque fui víctima del odio, he consagrado mi vida a revertir su garra y convertirlo en comprensión, tolerancia y, por qué no decirlo, en amor”- sostiene Michelle.

Fundados factores estimamos positivos como su afirmación que “la situación humanitaria se ha deteriorado de forma extraordinaria”

Denunció con crudeza los abusos de las fuerzas de seguridad de Maduro, describió la dramática situación de los servicios sanitarios y recordó que también en el chavismo hay víctimas de la violencia política.

Igualmente llamó a gobierno y oposición a empeñarse de veras en la búsqueda de resolución negociada de sus diferencias.

“En esta grave crisis económica, social y política, he hecho un llamamiento a líderes de todo el espectro político para que intenten encontrar una manera de confrontar los desafíos y el sufrimiento del pueblo. Las crisis sólo pueden ser resueltas a través de la participación significativa, franca e inclusiva de diversos actores de la sociedad. El destino los venezolanos reside en la voluntad y la habilidad de sus líderes de colocar los DDHH de la gente por encima de cualquier ambición personal, política o ideológica”.

Por lo comentado aupamos con la valiente frase del argot chilensis: “¡Viva Chile, m….a!”. Dicha expresión retumbó en el mundo entero, cuando el rescate el 13 de octubre 2010 de los 33 mineros que desde el cinco de agosto quedaron atrapados en las entrañas de la Mina San José.

El gritó del Presidente Sebastián Piñera, ¡Viva Chile, m….! conmovió a unos 1300 millones de telespectadores. Antes, la consigna fue usada en la proclamación del Presidente Salvador Allende, el 24 de octubre de 1970.

Sin menospreciar los juicios críticos que ubicamos ahora en la retaguardia y a los observadores que estimulamos para la acción, recurrimos a la esperanza con Michael en la ONU. Por ello adoptamos la napoleónica frase: lentement, je vais me dépêcher (Despacio que voy de prisa.)

La desesperanza es ya un problema de salud pública, sostiene con acierto la Conferencia Episcopal.

AL MARGEN. Nada de sorprender en la política económica de este narco régimen. En algunas –esperamos que sean las de esa limitación- del Banco del Caribe se niegan al suministro de retiro en efectivos a quienes tengan cédulas vencidas.

Alberto Jordán Hernández

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