#VIDEO Las luces se apagan en Barquisimeto y no es para cantarle cumpleaños #14Sep

Texto: Katherine Nieto | Cámara: José Escalona y Haydeluz Cardozo |

Barquisimeto cumple 467 años y las luces están apagadas, pero no es para cantarle cumpleaños. La ciudad entra en una penumbra lúgubre que arropa las calles y la dignidad de sus habitantes, quienes han tenido que cambiar su rutina, sin pedirlo ni decidirlo. 

Los barquisimetanos, por tanda doble deben reorganizar sus actividades diarias en función del momento cuando se quedarán sin electricidad. Cocinar, bañarse, lavar, estudiar y tener un momento de recreación musical o frente al televisor; éstas son tareas cotidianas que ahora son atesoradas como un lujo.

Karla Campos y su familia cocinan apuradas, antes de las 7:00 de la noche porque es la hora en la que “normalmente” se quedan sin servicio eléctrico. “Hay que cocinar o comer cualquier cosa que sea rápida. Un pan con queso o lo que sea, porque si nos agarra el corte de electricidad, nos acostamos sin comer”, contó a Elimpulso.com esta mujer, quien considera no tiene motivos para celebrar en este cumpleaños de Barquisimeto, pues las carencias abarrotan la lista de prioridades. Y los deseos colectivos, son tener servicios públicos decentes.

María Gómez, define la situación como un infierno y espera que esta situación de oscuridad no se extienda hasta diciembre. “Ni cuando Pérez Jiménez se había visto esto, porque Pérez Jiménez era malo, pero no como esto”, dijo la señora refiriéndose al dictador venezolano que dirigió el país hasta el 23 de enero de 1.958.

Karla y la señora María son reflejo de las familias barquisimetanas, quienes padecen a diario los embates de la falta de inversión en el sector eléctrico del país.

Durante el recorrido realizado por Elimpulso.com se evidenció que el barquisimetano entra en una especie de toque de queda apenas les suspenden el servicio eléctrico. El escenario se viste de casi nula conectividad telefónica y de internet. El empresario que no posee una planta generadora de electricidad, se ve obligado a cerrar su negocio, las paradas quedan vacías y el transeúnte camina a paso apresurado por temor a ser víctima de la delincuencia. Para ellos (los delincuentes) la “mesa está servida”.

Los barquisimetanos solo piden a las autoridades municipales, regionales y nacionales que provean servicios básicos (agua, electricidad, gas, telefonía e internet, calles limpias y transitables) y les permitan ocuparse de aportar mejoras al país desde su propio núcleo.

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