#OPINIÓN Cronicario: Tropa del “mocho” Hernández causó el primer apagón en Barquisimeto en 1898 #1Oct

Una de las frases de moda en Barquisimeto, sus aledaños y el país entero es el apagón y hasta se incluye en el saludo cotidiano ¿cómo te fue anoche con el apagón? Comentarios orales aseguran que fueron las huestes del general José Manuel Hernández, el “mocho”, quienes provocaron en 1898 el primer apagón de que haya registro en Barquisimeto. ¡Quemaron la planta eléctrica que tanta alegría había brindado por dos años a los barquisimetanos!

En estos días de apagones sin planificación que te quitan la luz a cualquier hora, vale la pena recordar aquel primer apagón de Barquisimeto. Según la crónica oral fueron las montoneras del “mocho” Hernández quienes lo provocaron porque quemaron la planta eléctrica que tantas satisfacciones brindó entonces, en especial en las noches de retretas. Hernández andaba alborotado porque le habían montado un fraude que le arrebató la victoria electoral y en venganza sus seguidores por estos lados causaron aquel primer apagón.

El “mocho” Hernández se alzó contra el gobierno por el occidente del país en una nueva guerra civil porque el general Ignacio Andrade, apoyado por el general Joaquín Crespo, le había ganado en forma fraudulenta las elecciones para la presidencia. Vainas de los caudillos del siglo XIX.

En abril de 1897 “el mocho” Hernández lanzó su candidatura a la presidencia con el apoyo del Partido Nacionalista Venezolano y por primera vez hubo campaña electoral al estilo norteamericano, con giras por el país en tren, vapor, coche, a caballo o mula, afiches, volantes, propaganda, comités locales, boletines de prensa y el apoyo de una treintena de periódicos, como aprendió por allá en su exilio como testimonia la imagen tomada en Nueva York.

Utilizó una modernización electoral aquí desconocida para enfrentar a los otros deslumbrados candidatos a las elecciones de 1897: Juan Pablo Rojas Paul, Juan Francisco Castillo, Francisco Tosta García y el mediocre general Ignacio Andrade.

El día de las votaciones, primero de septiembre, las plazas que eran los lugares de votación amanecieron tomados por los jefes civiles con hombres armados de machetes que decidían quienes tenían derecho al sufragio.

Cómo sería el fraude montado que al propio “mocho” le impidieron votar en La Candelaria, en Caracas y cuatro meses después anunciaron el resultado de un descarado fraude: Andrade obtuvo 90 por ciento de los votos.

El presidente Joaquín Crespo ordenó la libertad de los presos políticos incluido “el mocho” a quien habían arrestado por denunciar el fraude, quien se refugió en su modesta casa de Miguelacho a Misericordia en Caracas bajo la vigilancia las 24 horas de espías y policías para tratar de impedirle su alzamiento en armas.

“El mocho”, a quien le faltaba un dedo de una mano, se hizo el enfermo y vino el médico de confianza a verlo en un coche de alquiler, con lentes oscuros, barba espesa, de levita y pumpá, acompañado de dos ancianas. Al poco rato salen las viejitas con el hombre de levita y pumpá pero era Hernández disfrazado, se montaron en en el coche y fueron a un escondite donde firmó cartas y proclamas. En la madrugada lo llevaron n a la casa del operador del tren quien lo escondió en el vagón de carga, dentro de una gran caja de madera.

Revisado el tren, “sin novedad” por la policía, salió hacia Valencia a las siete de la mañana. En el camino, pasaron frente a la residencia del general Crespo, la quinta que le construyó a su mujer misia Jacinta hoy Palacio de Miraflores, donde el caudillo desayunaba tranquilo sin imaginar que el hombre que sellaría su destino pasaba a pocos metros de su casa.

A las tres de la tarde llegó a Valencia y salió de su escondite a los ocho de la noche, rumbo a la hacienda Queipa de su partidario Evaristo Lima, en la sierra de Carabobo donde armó su revolución.

El primero de febrero de 1898 Andrade fue proclamado presidente y Crespo –su protector y benefactor– es el jefe militar. El dos de marzo “el mocho” lanzó “el “Grito de Queipa” y se alzó contra el gobierno con apoyos en todo el país. Crespo salió a perseguirlo al frente del ejército del gobierno y tras varias escaramuzas, el 16 de abril de 1898, en el sitio conocido como la Mata Carmelera, de capa blanca, botas de charol y sombrero de panamá, demasiado visible, de un certero tiro de wínchester en el pecho, un francotirador lo bajó de su brioso alazán peruano “Gato Andaluz”, para poner fin al último caudillo del liberalismo amarrillo.

Dos años antes, en julio de 1896 en Barquisimeto se había iniciado para alegría y regocijo de la población el servicio de electricidad los jueves y domingos de retreta alumbrando las plazas Bolívar (hoy plaza Lara) y Miranda (hoy plaza Bolívar). Y dos meses más tarde las calles del centro ¡con la primera planta hidroeléctrica del país!

En junio de 2015 se cumplió un siglo de la constitución de la primera empresa eléctrica de Barquisimeto que en octubre de 1915 alumbró varias calles de la ciudad. La energía se obtenía de la quema de leña y carbón. En 1919 el servicio eléctrico se amplió a particulares con energía producida a gas y luego a gasolina. En 1941 la Energía Eléctrica de Venezuela compró todas las acciones y en 1951 se convirtió en la empresa autónoma C.A. Energía Eléctrica de Barquisimeto, Enelbar.

Con Enelbar llegamos a apreciar la calidad de su servicio en manos privadas: “Aquí nunca se va la luz”, decían los barquisimetanos. Pero eso era antes. En 1965, la C.A. Planta Eléctrica de Carora, Capec, fundada el 20 de marzo de 1920 pasó a ser subsidiaria de Enelbar con la cual se fusionaría en 1981cuando el Estado venezolano adquirió todas las acciones. En 1997 Enelbar era la única operadora eléctrica en Lara.

Desde 2007 Enelbar fue una de las filiales de la nueva Corporación Eléctrica Nacional, Corpoelec y desde entonces la socialista empresa eléctrica pasó a generar los apagones que hoy nos muestran “el desarrollo” del socialismo del siglo XXI. Además de la molestia, los apagones queman sin discriminación a oficialistas y opositores sus electrodomésticos, en especial a la gente humilde de los barrios populares donde los malhechores se aprovechan de la oscuridad “inducida” para cometer sus fechorías.

El embalse de Guri

El pasado 8 de agosto se cumplieron 56 años del inicio de la construcción del embalse de Guri, con la firma por el entonces presidente Rómulo Betancourt del contrato para comenzar esta gigantesca obra llamada a ser la gran empresa generadora de electricidad en Venezuela.

Cuando se habla de apagones, recuerdo a Rómulo Betancourt al anunciar en 1961 que “estaban listos los estudios para construir una de las obras de ingeniería de mayores dimensiones y alcance que se hayan erigido en todo el mundo”. Y así fue. Con la siderúrgica de Matanzas pronosticó el desarrollo hidroeléctrico del Caroní, primer gran núcleo de la industria pesada de América Latina, a Matanzas como una de las más grandes siderúrgicas del mundo en su tipo y a Guayana como emporio industrial de especiales proporciones.

En 2006, en vano intento de borrar la historia la mezquindad socialista le quitó el nombre de Raúl Leoni a la presa y la ha limitado a producir –raíz de los apagones de hoy–  menos de la mitad de lo que fue su máxima capacidad con la que fue concebida como obra sobresaliente de la producción hidroeléctrica.

Como los apagones están de moda, gracias a la destrucción del sistema eléctrico nacional por la ineficiencia revolucionaria y la incompetencia socialista, además de la falta de mantenimiento y la ausencia de inversiones, ahora todos los días tenemos nuestra ración de Patria. El racionamiento es un castigo del cuerpo. Si no tienes aire acondicionado o ventilador, te comen los zancudos. Y si te arropas sudas la gota gorda.

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