#OPINIÓN Cronciario: Los músicos celebran el 22 de noviembre su día mundial en honor a Santa Cecilia #22Nov

Juan José Peralta | Foto: Cortesía |

En honor a Santa Cecilia, a quien el Papa Gregorio XIII declaró Patrona de los Músicos hace 425 años, en 1584, por decisión de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, Unesco, el 22 de noviembre fue declarado Día Mundial de la Música, para rendir homenaje merecido a quienes tienen la bella tarea de hacer música, desde su composición hasta su ejecución, contribuyendo con su arte al desarrollo de la civilización a través de los siglos.

Así, cada 22 de noviembre se rinde especial homenaje a quienes han dedicado su vida a la creación y la ejecución musical, regalando a través de los más diversos géneros, melodías, ritmos y sonoridades que elevan el espíritu y colman de plenitud la existencia.

El término música proviene del griego mousike, que significa «arte de las musas» y se define como el arte que expresa los sentimientos mediante los sonidos como lo señalara el filósofo griego Aristóteles, quien también le atribuía efectos morales. No existe una definición completa de la música que abarque todos los fenómenos musicales que se dan y se han dado en todo el mundo con su gran variedad de formas, categorías, instrumentaciones, estructuras, notaciones y contenidos, incluida la voz humana.

La música es un lenguaje universal que une a las personas a través de los ritmos y los sonidos. Es un medio de expresión único, capaz de trascender barreras culturales de otro modo infranqueables, porque apela a algo esencial como es la sensibilidad, la facultad de hacer sentir emoción. Como toda manifestación artística, la música es un producto cultural para suscitar una experiencia estética en el oyente y expresar sentimientos, circunstancias, pensamientos o ideas. La música es un estímulo que afecta de manera total el campo perceptivo del individuo, capaz de cumplir funciones de comunicación, ambientación y entretenimiento, entra otras más sublimes.

La celebración comenzó en la localidad francesa de Evreux, Normandía, con un torneo de compositores el 22 de noviembre de 1570, fecha conmemorativa de la muerte de Santa Cecilia, mártir cristiana y personaje medio legendaria a quien se considera patrona de los músicos y el fin de semana habrá festejos en muchos lugares del mundo, comenzando con un largo puente desde este mismo viernes.

Algunos investigadores sostienen que la inspiración para la decisión de la Unesco se debe a pintores anónimos del siglo XV quienes en sus cuadros pintaban a Santa Cecilia tocando arpa y otros instrumentos.

El Día del Músico se comenzó a celebrar en Edimburgo, Escocia, desde 1695 de donde pasó a España, Francia y Alemania y en Latinoamérica esta tradición de realizar una fiesta empezó en la ciudad brasilera de Río de Janeiro entre 1919 y 1920 y se extendió al resto del continente.

Este mismo día sucedieron varias efemérides relacionadas con la música como el nacimiento en 1901 del compositor español Joaquín Rodrigo, autor del Concierto de Aranjuez y la muerte del compositor mexicano Genaro Codina (1852-1901), autor de la Marcha Zacatecas. En 1908 falleció el músico francés Claude-Paul Taffanel (1844-1908), a quien se considera fundador de la escuela francesa de la flauta y en 1913 nació el compositor, director de orquesta y pianista británico Benjamin Britten (1913-1976), considerado el más importante creador musical académico inglés del siglo XX.

Santa Cecilia es una de las mártires más venerada por los cristianos, siempre representada tocando un instrumento musical o cantando y la Iglesia Católica la festeja el 22 de noviembre para conmemorar su muerte.

La leyenda cuenta que esta santa venía de una familia noble de Roma, hija de una familia acomodada, instruida en la enseñanza de algún instrumento musical, la lira, el arpa o la cítara, quien solía hacer penitencias y consagró su virginidad a Dios.

Pese a su deseo de no casarse su padre la obligó a unirse en matrimonio con un joven llamado Valeriano y aseguran que el día de la boda, mientras los músicos tocaban, ella cantaba a Dios en su corazón rogando le permitiera mantener su virginidad.

Cuando los recién casados se encontraban en la habitación, Cecilia le dijo: “Tengo que comunicarte un secreto. Has de saber que un ángel del señor vela por mí. Si me tocas como si yo fuera tu esposa, se enfurecerá y sufrirás las consecuencias; en cambio sí me respetas, el ángel te amará como me ama a mí”.

El esposo le pidió que si le mostraba al ángel haría lo que le pidiera y ella le dijo que si él creía en Dios y recibía el bautismo, entonces vería al ángel.

Valeriano fue a buscar al obispo Urbano, quien lo instruyó en la fe y lo bautizó. Según la tradición, cuando el esposo regresó a ver a su amada, vio a un ángel de pie junto a Cecilia y el ser celestial puso una guirnalda de rosas y lirios sobre la cabeza de ambos.

A partir de ese momento ayudaron a muchos paganos a convertirse también al cristianismo, motivo por el cual fueron martirizados. Cecilia fue enclaustrada en su casa donde la hornearon, pero al no fallecer finalmente la decapitaron y así se detalla en las llamadas Actas de Santa Cecilia encontradas en el año 480, desde entonces utilizadas como lectura en las liturgias.

Según detallan diferentes guías que datan de época medieval, la cripta de Santa Cecilia está ubicada en las catacumbas de la Vía Apia junto con los enterramientos de los obispos del siglo III. De hecho, se estima que falleció en una fecha indeterminada entre el año 180 y el 230.

Santa Cecilia también es considerada la patrona de los poetas.

Juan José Peralta

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