#OPINIÓN Red de Instituciones Larenses: ¡Navidad! #25Dic

Maximiliano Pérez | Foto: Cortesía |

Estos días acostumbrábamos compartir alegría por la llegada del hijo de Dios, presuntamente,  hace 20 años llegó la “Involución del siglo XXI” y el aullido falaz de “Con hambre y sin empleo con Chávez me resteo,” aplicando la parábola de la ranita, fue conculcando el bienestar ciudadano que ha conllevado a la tristeza que presenciamos en la mayoría de los hogares venezolanos.

Supuestamente la económica comenzó a desplomarse ante la violación a las leyes que la rigen, el alarido atroz de: “Exprópiese” socavó los cimientos de las empresas que generaban empleo estable y bien remunerado, las que otorgaban mayores y mejores beneficios que los que concedía la “Ley del Trabajo”, todo amparado por el más vil sentimiento que pueda experimentar un ser humano: “La envidia.”

Antiguas dogmas importadas de países donde han fracasado, fueron inculcadas entre los más desposeídos. Se fue destruyendo la educación, la formación y la voluntad por el trabajo y se hizo creer que sin tener los conocimientos necesarios se podía manejar a las empresas. Se derrocharon grandes capitales en cooperativas inoperantes y corruptas.

Sistemas económicos autónomos y auto sustentables fueron destruidos paulatinamente, como por ejemplo: “La producción de café, desde su cultivo hasta su industrialización y distribución.”

Esto ha tenido como consecuencia nefasta la destrucción de zonas de alta fragilidad ecológica donde se encuentran las nacientes de agua dulce en el país que es el séptimo reservorio del mundo que vaticina que las próximas guerras serán por el vital líquido.

La producción agropecuaria fue destruida casi en su totalidad, al igual que la industria petrolera, bastión fundamental del erario público.

La industria automotriz tradicional casi fue extinguida y sustituida por otra hasta ahora inoperante.

La red eléctrica que cubría casi todo los rincones del territorio nacional y hasta vendía electricidad a países vecinos fue desmantelada y los resultados son artos conocidos.

El sistema de salud que teníamos aunque imperfecto era uno de los mejores del continente y fue desasistido trayendo consecuencias irreparables.

La destrucción del sistema de suministro de agua potable se hace evidente ante los continuos cortes del servicio que ha tenido como consecuencia funesta el colapso de su distribución al sufrir roturas, presuntamente, por la sobre presurización de las tuberías cuando se reconecta el sistema. Las cloacas se obstruyen ante la discontinuidad de los desechos líquidos que traen como consecuencia que los desechos sólidos se acumulen y obstruyan los drenajes, desbordándose y constituyendo focos de contaminación, cuyo problema ha tenido que ser solucionado por los ciudadanos que con sus aportes han contratado cuadrillas hasta del mismo organismo responsable de la situación porque, supuestamente, estos no disponen de recursos para solventarlos. 

Resultado: escases de alimentos, medicinas, destrucción de la calidad de vida de los ciudadanos, inflación incontrolada y…

“La destrucción de las familias dispersas en el mundo por la diáspora infame.”

Ciudadanos probos, suficientemente capacitados y de reconocida trayectoria, han aportado soluciones que de haber sido oídas se hubiese evitado esta situación.

La Red de Instituciones Larenses desde su inicio ha contribuido con todo cuanto ha podido, alertando pero también aportando soluciones.

Venezuela es inmensa…De ser oídos estamos a tiempo para recuperar la añorada feliz navidad.

Maximiliano Pérez

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