#OPINIÓN Ventana abierta: Permiten y/o promueven la violencia #19Feb

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican”

(Romanos 1:32)

La violencia es el uso intencional de la fuerza física, amenazas contra uno mismo, otra persona, un grupo o una comunidad, que tiene como consecuencias: Problemas psicológicos, la muerte y otros sucesos (www.who.int).

Según www.actualidad.rt.com: “México, Brasil y Venezuela, tienen las 10 ciudades más violentas del mundo. Por su parte Venezuela tiene a: Caracas con 99,98; Guayana con 78,30 y Ciudad Bolívar con 69,09”, asesinatos por cada 100 mil habitantes (19/03/19).

Desde la página, efectococuyo.com, el 12 de Febrero de los corrientes, reseñaron las palabras de D. Cabello, quien “justificó las agresiones contra periodistas y diputados”, tras la llegada del reconocido diputado Juan Guiadó, al aeropuerto de Maiquetía’.

También afirmó que: “Lo ocurrido en el aeródromo es una reacción espontánea de un pueblo indignado que se cansó de las sanciones de Estados Unidos contra Venezuela, donde estaban, ‘enardecidos’, entre trabajadores y funcionarios públicos, un concejal y el jefe de Registro Civil de La Guaira”. (https://efectococuyo.com/politica/cabello-sobre-agresiones-en-maiquetia-es-una-reaccion-espontanea-de-un-pueblo-indignado/).

Cuando el apóstol Pablo escribió la Epístola a los Romanos, señaló estar apartado para el evangelio, creía en las Santas Escrituras, predicó de Jesucristo y se sintió siervo del Hijo de Dios, resaltando que Jesús vino a Salvar a todos los habitantes de este planeta.

Estando en Roma, encontró un grave problema, cuando dijo: “Habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido” (Romanos 1:21).

También expone otro asunto: “Creyeron ser sabios y se hicieron necios; deshonraron entre sí sus propios cuerpos; le dieron cultos a las criaturas antes que al Creador”; por su parte las mujeres y los hombres, cambiaron sus hábitos sexuales normales, en acciones contra natura y practicaron la aberrante homosexualidad (v.25-27).

Igualmente, en dicha Epístola (1:29-31), menciona 23 pecados y citaremos algunos de los relacionados con nuestro tema: Injusticia, avaricia, maldad, llenos de envidia, homicidios, contiendas, malignidades, necios, desleales, implacables, sin misericordia.

Esta es la razón del texto inicial: “Quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican” (Romanos 1:32).

Cuando dice que son dignos de muerte, según el Comentario Bíblico Adventista, CBA, t 6: “No se estaba refiriendo al fallo de la justicia civil, sino más bien a las fatales consecuencias del pecado (ver Romanos 6:23). Dios les demandará, castigará, según su Juicio, a las personas que permiten y/o promueven la violencia.

Por todo lo anterior, nos preguntamos ¿Será que cualquier funcionario, cualquier gobernante, puede autorizar, promover, inducir, permitir a la gente, al pueblo, generar violencia contra las personas que ellos decidan? ¿Cuán peligrosa e irresponsable son esas palabras? ¿Qué sucedería si se les revierte su discurso, por ser personas de la vida pública?

En el libro, CBA, antes citado, comentando Romanos 1:32, dicen: “Los hombres compiten en una grandiosa rivalidad de impiedad. Cada día es mayor el deseo de hacer el mal… Se ha desvanecido toda consideración por lo que es mejor y más justo… y la impiedad se ha hecho pública…”.  Esto justifica el final de ese versículo 32.

Como una solución, el Pablo planteó al principio del capítulo 1, de Romanos, cuando habló a dichos ciudadanos o a todos hoy: 1) Reconocer a Cristo, como Hijo de Dios y Único Salvador. 2) Practicar el servicio a otros. 3) Repeler cualquier mal impulso, o persona que mande a efectuar violencia. 4) Creer y practicar sabios consejos de la Biblia.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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