#OPINIÓN ¡Si o si! #2Abr

Orlando Peñaloza | Ilustración: Victoria Peña |

Hay noticias. Hay incertidumbre. En estos momentos en los que Venezuela huele a tierra quemada y se debate entre la muerte y la destrucción, la población está aterrada y arrinconada por el ataque del COVID 19, a oscuras, sin agua, sin gasolina, y de pasapalo, titubeos sobre la salida o no de Nicolás Maduro de Miraflores.

Durante su primer año de mandato constitucional, entre 1959 y 1964 a Rómulo Betancourt le pidieron que renunciara. “Ni renuncio ni me renuncian”, dijo, y a los embochinchados que llaman a protestar les advierto: “Las calles son y seguirán siendo de la policía para garantizar el orden público”.

A finales de 1961 el Partido Comunista de Venezuela (PCV) y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) plantean luchar por un ¡Nuevo Gobierno Ya!, combinando lo legal con acciones violentas de corte cívico-militar.

Betancourt derrotó los intentos golpistas de 1962: Guairazo, Carupanazo y Porteñazo, cambiando la táctica “ya” por un combate largo que intensificaría la lucha armada rural y urbana.

Se recordarán sus logros por la democracia venezolana y del continente, sus luchas contra las dictaduras venezolanas y del continente, contra la corrupción, igual por el voto universal para todos los venezolanos, la inclusión de las mujeres al voto, por la soberanía petrolera, por la expansión de la educación a todos los niveles.

Contra todos los obstáculos, el llamado padre de la democracia en Venezuela concluyó su mandato, sorteando incluso un atentado contra su vida.

No se vislumbraba en nuestro país la llegada de un régimen que comenzó como un simple ventarrón para terminar en un gran huracán peor que “Katrina” que devastó todo, y si les queda tiempo de último será la vida.

El socialismo inventado por Hugo Chávez Frías, aprovechando la inocencia de un pueblo que creyó en una Venezuela distinta se ha llenado de récords. La tribulación de estos días  será una historia que leerán nuestros nietos y bisnietos en los libros escolares de los próximos tiempos donde necesariamente debe ser incluida, siempre y cuando al  régimen le pongan punto final.

Parece mentira que un grupo minúsculo se haya apoderado de nuestras riquezas y lanzado al callejón, convirtiendo al país en una hacienda privada. A la pobreza máxima. Todos saben quiénes son y que heredaron el trono de un denominado “comandante eterno”. Hasta el momento han permanecido en la cima de la pirámide depredadora y no existe en la actualidad ninguna criatura que les dispute el puesto. El depredador mata para sobrevivir. El hombre es auto destructor y consciente del asesinato que está cometiendo.

No lo pregunte. La corrupción ha definido el destino de Venezuela. Parece flagelo incurable. Mientras persista un país así, que camina de espaldas a sus grandes valores nacionales, a su tradición y a su historia, tendremos que lamentablemente convivir con él.

Cuando se habló de una Venezuela socialista muchos pensaron en la igualdad, pero resultó más de lo mismo. Gobierno tras gobierno saqueando las arcas de la Patria olvidándose del mantenimiento de los servicios públicos, del desarrollo, porque todo se lo llevaron. Ya la crisis eléctrica vivida había sido anunciada con anterioridad y pasó de largo hasta que reventó el nudo. El aprieto de la gasolina también. La corrupción junto con el cólera, el sida, corona virus y las mil miserias del pueblo, tendrán siempre su mejor caldo de cultivo.

El país clama por una nueva sociedad. Por la formación de un venezolano distinto. De un individuo que no tenga criterio de riqueza a costa de lo que sea. Deslastrado de los demonios de lo cuantitativo y crematístico. Que cultive su sensibilidad e inteligencia, la imaginación y el sueño.

Mike Pompeo, secretario de estado de los Estados Unidos de América, señaló la semana pasada la existencia de un proyecto en Venezuela, el cual tiene previsto como resultado el derrocamiento de Nicolás Maduro y la realización de nuevas elecciones generales en Venezuela.

“Estamos en este proyecto que va a dar un resultado: Maduro se irá, (Amén), y la gente de Venezuela tendrá elecciones libres y justas”, aseveró en una entrevista publicada por Caracol de Colombia.

Luego de ponerle precio a las cabezas de líderes venezolanos, Estados Unidos formula una propuesta para la transición democrática en Venezuela

En el documento, se exponen los pasos con los cuales se iniciaría un cambio de Gobierno, que implica la salida de Nicolás Maduro, acusado por la justicia internacional de promover el narcotráfico junto a otras figuras de relevancia entre las cuales destacan Diosdado Cabello, Hugo Carvajal, Vladimir Padrino López, Maikel Moreno, entre otros.

Pero Maduro rechazó hace poco la posibilidad de abandonar el poder o de convocar nuevas elecciones presidenciales. “No acepto ultimatums de nadie”.

En una entrevista con el canal español de televisión La Sexta, aseguró que el Presidente estadounidense, Donald Trump, ha impuesto a Occidente una política equivocada sobre Venezuela y afirmó: “No nos vamos a someter”, arrogancia, o temor de perder el poder donde inmediatamente le colocarían los ganchos.

“Cuando don Quijote se vio en la campaña rasa, libre y desembarazado de los requiebros de “Altisidora”, le pareció que estaba en su centro y que los espíritus se le renovaban para proseguir de nuevo el “asumpto” de sus caballerías, y volviéndose a Sancho le dijo:

—La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre…

Juan Pablo Segundo dijo: “Por más poderoso que sea un dictador, sólo es un hombre. No tengáis miedo”.

Orlando Peñaloza

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