Rostros de la Cuarentena: El deseo de estudiar pese al precario Internet en Lara

Por Brian Vidal |

Desde la aparición del coronavirus COVID-19 en China la vida de todos a nivel mundial empezó a cambiar. En Venezuela todos han sufrido cambios en su estilo de vida a partir de la llegada de esta pandemia al país. Desde amas de casa, trabajadores informales, profesionales de distintas áreas y estudiantes han sentidos los cambios en la manera de cómo afrontar la vida de ahora en adelante.

Desde el 17 de marzo en Barquisimeto comenzó a regir la cuarentena social para evitar contagios de COVID-19, enfermedad que ya ha cobrado la vida de 7 personas a nivel nacional.

Ya bastante eran los cambios en las vidas de los estudiantes en Barquisimeto, ahora con la cuarentena la educación venezolana sigue experimentando cambios, no por avance, sino por necesidad.

Fabiana Jiménez es estudiante de psicología. Ya en las postrimerías de la carrera y con muchos sacrificios se siente satisfecha por todo lo logrado. Sin embargo, desde que inició la cuarentena social en Lara se ha visto restringida de mantener una vida medianamente normal. Ahora los trabajos y asignaciones deben ser 100% online, cosa que no es fácil en Venezuela, con las precarias condiciones en las telecomunicaciones del país.

“Bueno el trimestre se basa en 12 semanas, cuando suspendieron las clases estábamos culminando semana 7 y teníamos mitad de trimestre evaluado. Gracias a Dios la Universidad posee aulas virtuales y por allí se han estado enviando todo tipo de evaluaciones, hasta defensas realizadas por video”, relató la jovencita a Elimpulso.com.

La mayoría de los venezolanos está consciente que la mejor manera para combatir el COVID-19 es quedarse en casa. No obstante, el venezolano vive otras situaciones ajenas al nuevo coronavirus tales como los apagones, la falta de agua, la escasez de combustible y las malas conexiones de internet, esta ultima la que menos ayuda a los estudiantes venezolanos a propósito del estudio a distancia.

Obvio que se me ha presentado dificultades porque el Internet se cae y no vuelve y debido a esto he tenido que salir de mi casa a casa de mis vecinos para que me presten el Internet y poder cumplir con las evaluaciones a tiempo, sin embargo, la Universidad se ha visto muy receptiva porque todos están conscientes de la diversidad de situaciones y problemáticas que se nos presentan. Ellos buscan la manera de resolver nuestras quejas de manera eficaz”, comentó Fabiana.

Mejorar las relaciones interpersonales

Fabiana mantiene una comunicación eficaz con su mamá. Desde pequeña son las mejores amigas. Se cuentan todo. La mayor parte del tiempo está con ella.

“Siempre hemos sido muy inseparables porque soy su hija única, y vivimos con mis dos tías-abuelas que están acostumbradas a que mi casa es bastante familiar, entonces durante la cuarentena no hemos dejado de compartir entre nosotras para que no se pierda la costumbre que tenemos con toda la familia”.

Aprender a cocinar para no aburrirse en cuarentena

Fabiana tiene una sola obligación en la vida: Estudiar. Sin embargo, desde la cuarentena ha empezado a agarrarle cariño a la cocina. “Es chistoso sabes, porque normalmente yo no cocino ni hago limpieza en mi casa y por la misma razón de que muchas veces se me cae el Internet por horas me he puesto a aprender a cocinar, ayudó con la limpieza, busco libritos para leer, pongo música casi todo el día y comencé a escribir sobre cómo han sido mis días durante la cuarentena”, comenta Fabiana Jiménez.

¿Como ha ayudado la Psicología en esta cuarentena?

“He tenido mis momentos de angustia y ansiedad, pero siempre he luchado con la ansiedad y en esta situación me ha tocado mucho aplicar mis conocimientos tanto para mi familia, amigos, como para mí misma. Todo se basa en mantener la calma con la mente distraída, pero de manera positiva”.

Fabiana estaba haciendo unas pasantías asignadas por la universidad. Las funciones eran desarrolladas en un colegio en el este de Barquisimeto. Quizás esto es lo que más le hace falta de la normalidad diaria; el contacto con los niños, que descubrió no hace mucho. “Este trimestre estaba cumpliendo intervenciones psicológicas en un preescolar y sin duda he extrañado ir para allá y aprender tanto de los niños como del personal de allá, pero por lo menos he mantenido contacto con algunas maestras y a raíz de ellas puedo saber de los niños. Aparte de eso, extraño salir con mis amigos y reunirme con ellos, ver al resto de mi familia y entrenar en el polideportivo”.

Esta cuarentena ha permitido a muchos darse cuenta de que los celulares no te llenan como el contacto personal, te aburres de ver películas y series. “Lo único que extrañas en estos momentos es un buen abrazo de las personas que quieres. Todo esto se me ha presentado como una lección de vida de que a veces queremos lo más superficial y no valoramos lo más sencillo que tenemos y que en efecto es lo que más nos llena. Pero entendí, que si quiero volver a tener todo lo que extraño debo seguir las indicaciones que nos brindan por protección, y si quedarme en casa es la solución pues hay que hacer caso de eso”.

“Entrar en cuarentena es caótico porque las conductas que llevan las personas en su día a día pueden cambiar debido al shock que representa esta situación. En esta cuarentena hay una alta posibilidad de síntomas de problemas psicológicos como agotamiento emocional, depresión, estrés, miedo, impotencia, ansiedad, cambios de ánimo, insomnio e irá. Lo recomendable como lo dije anteriormente es enfrentar estos problemas manteniendo la mente distraída con alguna actividad positiva como ejercicios, escuchar música alegre, conversar con tu entorno familiar, leer noticias de fuentes seguras, no aislarte, y mantener mucha fe”, sentenció Fabiana Jiménez, estudiante de psicología de la Universidad Yacambú.

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