En Bobare no hay gasolina, ni agua y tampoco llegan las cajas del Clap

Pacífico Sánchez |

“Nada hay en Bobare”, afirma  muy preocupada y reflejando el malestar de toda la población, Lorena Rivas, trabajadora del sector educativo al comunicarse con Elimpulso.com.

Desde hace seis días no hay gasolina en las estaciones de servicio de El Potrero de Bucare y Copeyal, refiere. Hasta entonces, cada semana llegaba un camión cisterna, que suministraba el combustible.

No sólo lo requieren los dueños los vecinos de este lugar, sino los transportistas de los productos que se cultivan y cosechan en la parroquia Aguedo Felipe Alvarado.

En esa jurisdicción se produce cilantro, tomate, piña, melón, ají dulce y algunos granos, que deben ser llevados al Mercado Mayorista de Barquisimeto, pero si no se sacan oportunamente, se perderán. No sólo se afectan los agricultores, que hacen un gran esfuerzo para producir porque todos los insumos los compran a precio del dólar, sino los consumidores porque la escasez aumenta los precios de los comestibles.

Vivimos la penuria de la falta de agua, prosigue. Aquí casi nunca llueve y el líquido que recibíamos venía de un pozo que se encuentra en La Puerta de Bobare. Al  dañarse  la bomba –hace ya mucho tiempo- y no ha habido forma de que el gobierno del estado, ni del municipio, nos den una respuesta a la solicitud de comprar una nueva y no tener que estar sacrificándonos para comprar el líquido a los camiones cisternas. Una pipa cuesta 100 mil bolívares. Eso es mucho dinero para los que vivimos aquí, porque somos mayoritariamente pobres.

Tanto es así, comenta, que cuesta comprar la comida en pocas cantidades y no hay nadie que no esté esperando la ayuda de las cajas Clap, pero  cuando llega es muy tarde, ya que unas veces las traen al mes y pasan dos meses para que las vuelvan a traer.

La gente está tan desesperanzada que no le ha dado importancia al temor que está causando en todas partes el coronavirus. Aquí son muy pocos los que utilizamos tapaboca y estamos encerrados en las casas, porque muchos andan por las calles hasta altas horas de la noche.

Como no se respeta el decreto que prohíbe salir de las casas desde las dos de la tarde a las siete de la mañana del día siguiente, sería conveniente que las autoridades hicieran una campaña preventiva, directa,  antes que pueda producirse un caso de contaminación de ese virus, dijo la señora Rivas.

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