Falta de alimentos y gasolina obliga a personas a cruzar el Orinoco en riesgosas curiaras

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La necesidad de comprar comida, trabajar y asistir a los centros de salud de Ciudad Bolívar han obligado a los habitantes de Soledad, al sur del estado Anzoátegui, a cruzar el río Orinoco en pequeñas embarcaciones a remo. Esta opción deviene de la escasez de combustible, la falta de transporte público y la restricción de movilización de lanchas rápidas, impuesta la semana pasada por el gobernador de Bolívar, Justo Noguera, para evitar contagios de COVID-19.

Esta reciente limitación no paraliza el tránsito fluvial en el río Orinoco, sino que genera mayores peligros a los residentes de Soledad quienes cruzan el canal en curiaras a remo.

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Autoridades municipales de Independencia habilitaron un autobús para el traslado de las personas hasta Ciudad Bolívar, pero la medida es insuficiente. Entre 200 y 300 habitantes de Soledad hacen colas desde las 4:00 de la mañana para poder cruzar el puente Angostura. En el transporte salen 40 ciudadanos parados y sin distanciamiento social al ser la única alternativa por vía terrestre.

El autobús deja de prestar el servicio los fines de semana, por lo que -en ese periodo- habitantes de Soledad pagan hasta 100 mil bolívares de pasaje para cruzar en las curiaras, sin ninguna medida de seguridad.

“Hay un peligro latente (…) Esas curiaras se ven como si se fueran a voltear, la gente va por necesidad”, dijo José Cermeño, quien estima que 90% de los residenciados en esa localidad anzoatiguense depende de Ciudad Bolívar para comprar alimentos.

Sin alimentos

Con la cuarentena, pobladores de Soledad sufren mayores limitantes para acceder a alimentos. La paralización del trabajo, las insuficientes unidades de transporte público y las pocas posibilidades de cruzar hasta Ciudad Bolívar los ha perjudicado considerablemente, sin que hasta ahora autoridades regionales y nacionales hayan tomado medidas específicas para atenderlos.

Nicolás Maduro prometió, a comienzos de la cuarentena, la distribución de 7 millones de cajas del Comité Local de Abastecimiento y Producción (CLAP) y la entrega cada 15 días en todo el país como medida de protección para las personas que quedaran sin trabajo. En Soledad, esta promesa no se cumplió. “Se está pasando hambre en Soledad… porque no pueden salir, no tienen dinero, la gente está sin trabajar”, afirmó Lander Ortega, miembro de Acción Ciudadana en Positivo (ACEP).

Pobladores de la localidad protestaron durante 10 días en abril, exigiendo la entrega de los alimentos subsidiados. Los afectados denunciaron que los reclamos cesaron porque el alcalde del municipio Independencia, Carlos Vidal, amenazó -por un programa radial- a los manifestantes que exigían comida.

Aunque las autoridades del municipio Independencia prometieron la entrega de la caja CLAP el 10 de mayo, dos días después seguían sin recibir este beneficio y sin nueva fecha de suministro.

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