#OPINIÓN Tiempo de reflexión #20May

Joel Rodríguez Ramos | Ilustración: Victoria Peña |

En medio de tanto sufrimiento para mucha gente, lo que constituye una experiencia humana lamentable y triste, el confinamiento en razón del COVID-19, debería servir también como un tiempo de reflexión y es bueno que así sea, es conveniente que sea así. El mundo está convulsionado y desorientado sobre este tema. He leído, y no me equivoco, decenas de opiniones, contradictorias entre ellas,de eminentes científicos sobre la naturaleza de la enfermedad, su origen, su posible mejor tratamiento y lo que será el mundo una vez que esta coyuntura se logre superar. El Papa Francisco, por ejemplo, nos ha escrito una hermosa carta titulada “La Vida después de la Pandemia”, en la que hace un recorrido de todo lo que universalmente, no se ha salvado ningún país, ha vivido el mundo con ocasión de esta amenazante enfermedad y lo que debe ser nuestra vida después del COVID-19. El Papa comienza su Carta con la conocida frase de San Juan Pablo II: No tengáis miedo, porque lo primero que se ha apoderado del mundo, es del temor a esta enfermedad. Cuántos moriremos  y cuántos sobreviviremos, se pregunta todo ser humano  y las respuestas son variadas. Sólo Dios, único dueño de la vida y de la muerte, puede dar esa respuesta.Pero además, subyace un terrible problema político en la discusión  de este tema: La culpa es de China, de la OMS, de Rusia, del capitalismo presidido por Donald Trump, de la falta de higiene en los países del tercer mundo, otros se preguntan  si su origen tiene como centro  la naturaleza o la mano del hombre que artificialmente lo produjo en un laboratorio. Una respuesta única y definitiva no hay.

También aparece el problema económico. Bajará el PIB en todos los países, se perderán millones de empleos en el mundo entero, la recuperación será lenta y debería comenzar ya.La Reserva Federal de USA y el Banco de España, le están pidiendo a sus respectivos países, decisiones urgentes sobre los cambios presupuestarios y financieros que deberán hacer para el acertado manejo de la crisis. Es bueno recordar también que después de lo ocurrido no  podremos viajar tan fácilmente como antes, varias importantes empresas aéreas están al borde del colapso total. Cómo se resolverán esos problemas. Hay  muy sesudas comisiones en diversos centros de estudios del mundo estudiando propuestas para presentarlas a los gobiernos de los países más influyentes, pero tardarán en ser presentadas y mucho más las acciones a seguir. Por cierto, la Academia de las Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales de Venezuela, como es su deber, presentó un enjundioso estudio sobre el COVID-19 y sus soluciones, y lejos de recibir el agradecimiento del régimen y la invitación a reunirse con las autoridades públicas que se han ocupado del problema, fue insultada y amenazados sus integrantes. Dónde se irá a esconder el personajillo que profiere esas amenazas una vez que termine este régimen que sufrimos. Adicionalmente al problema delicado del COVID-19, en Venezuela se agrega la falta de gasolina, gas y todo tipo de combustible, las constantes interrupciones eléctricas, el estado deplorable de los servicios hospitalarios. Todo un caos inmenso, imposible de superar mientras quienes detentan el poder continúen allí.

Pero todo venezolano debe haber tenido tiempo de reflexionar sobre estos problemas e incluso sobre su propia vida. Sobre quienes hoy gobiernan a Venezuela. A eso nos ha invitado el Papa Francisco en la carta arriba aludida. Que no pase en blanco, en la conducta de cada uno,  esta pandemia llamada a cambiar el mundo y a cambiarnos a todos. Siempre leo un salmo (El Salmo II) que mueve mi conciencia y me hace revisar mi conducta: “Por qué se han amotinado las naciones y los pueblos meditaron cosas vanas. Se han levantado los reyes de la tierra y se han reunido los príncipes  contra el Señor y contra su Cristo. Rompamos, dijeron, sus ataduras, y sacudamos  lejos de nosotros su yugo.” Esa es la razón de ser de nuestros males, nos hemos olvidado de Dios y de sus leyes naturales. Que este tiempo de reflexión nos ayude a enderezar nuestras vidas.

Joel Rodríguez Ramos

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios