#OPINIÓN Ventana abierta: Dinero y hambre desequilibrados #15Jul

Eduardo Iván González González | Ilustración: Victoria Peña |

Para recordar:

“Ciertamente vienen días, dice Jehová, el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová”

(Amós 8:11)

El título o la afirmación que el dinero y el hambre están desequilibrados, no necesitaría una investigación científica profunda; tampoco una explicación tan amplia.Con solo observar a nuestro alrededor, encontraremos personas buscando comida en la basura, sea en un país desarrollado, emergente, sub desarrollado o pobre, en estos últimos tristemente se encuentra Venezuela.Es decir, hay pocos ricos y muchos pobres.

Según La Voz digital, “Venezuela ya es el país más pobre de América, con niveles de desnutrición de naciones africanas. El 96% de los venezolanos se encuentran en situación de pobreza de ingresos y el 79,3% en pobreza extrema. El 30% de los menores de cinco años presentan desnutrición crónica y el 8%, desnutrición global. Desde el año 2013, el PBI cayó más del 70%… Venezuela está después de Nigeria, luego le sigue el República del Chad y el Congo en cuarto lugar” (10/07/2020, www.lavoz.com.ar).

En sentido similar, J. Melgosa y L. Fidanza (2020), señalan que hay “unas ochocientos cuarenta millones de personas que han padecido desnutrición crónica en los últimos años y la mayoría corresponde a niños que viven en países emergentes, cuya falta de alimentos es consecuencia directa de la pobreza”.

Y agregan,que las organizaciones mundiales querían acabar con el hambre para el 2015, y “…Lamentablemente, la meta no fue alcanzada, aun cuando los recursos alimenticios en el mundo debieran haber satisfecho las necesidades de todos, pues tan solo 25 centavos de dólar diarios para cada niño hubiesen alcanzado para darles de comer y cambiar su vida para siempre” (Devoción matutina de adultos, julio 11, 2020). Por ello pudiéramos afirmar que el dinero está mal distribuido.

A Venezuela, se le han ofrecido ayudas, regalos; se le han dado millones de dólares en donaciones, pero el pueblo ha visto muy poco, por no decir nada de esas prebendas. Esperamos que nadie quiera vivir de regalías, sabemos que todos deberíamos ganarnos el pan, pero en Venezuela y con eso del coronavirus, la cosa está peor.

El problema, es hay menos trabajo o se gana poquísimo,mientras el país ya venía muy mal, y pareciera no haber conciencia hasta por quienes pasan trabajo o los más pobres. En ese orden,hay quienes andan detrás de “cambures podridos”, como dijo (O), alguien muy conocido en esta ciudad, mientras muchas personas muere de hambre.

Pero, el hambre que habla el versículo inicial es de la Palabra de Dios, que son:Promesas, consejos, parábolas, evocaciones, historia, profecías, dichas por Jesús, el Hijo de Dios, incluyendo la profecía de su Segundo e inminente regreso.

Por ello el profeta dijo: “Ciertamente vienen días, dice Jehová, el Señor, en los cuales enviaré hambre a la tierra, no hambre de pan ni sed de agua, sino de oír la palabra de Jehová” (Amós 8:11).

Verdaderamente, Jesús, el Hijo de Dios, es el único que puede saciar el hambre espiritual de la humanidad. Aunque Él mitigó el hambre, cuando vino a la tierra, de numerosas personas y en una ocasión alimentó a unos 20 mil, tan solo con 5 panes y dos peces (Según Mateo 14:13-21; Marcos 6.30-44; Lucas 9.10-17; Juan 6.1-14), pero en ese caso se condolió con ellos, tal como siente compasión con el hambre que sufren los países más pobres, en los cuales se encuentra Venezuela.Pero, en la mayoría de los casos no puede intervenir porque hasta los pobres siguen cifrando esperanza en hombres o mujeres que se niegan a servirles como lo hizo Cristo Jesús.

Ahora bien, esa hambre espiritual se verá culminada con el verso que dice: “Y será predicado el evangelio en todo el mundo, entonces vendrá el fin” (Mateo 24:14) ¡Eso es lo que necesitamos! Que se predique su palabra y se terminará el hambre física, la muerte y el dolor. Y todos estamos invitados a acelerar su Segunda venida, compartiendo su Palabra.

Eduardo Iván González González

www.ventanabiertalmundo.com

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