#OPINIÓN Una herida en las familias venezolanas #7Nov

Stalin González | Foto: Archivo IMP |

Las penurias que padece Venezuela en la actualidad son innumerables: el 96% de la población venezolana es pobre, 60% se han visto en la necesidad de recortar las porciones que comen porque no pueden cubrir la canasta básica, fallas diarias en los servicios básicos, largas colas por gasolina, matraqueo por parte de las fuerzas de seguridad del régimen, etc. Cada uno de estos problemas ha obligado a los ciudadanos a adaptarse a la crisis y buscar distintas formas de subsistir. Pensar en el futuro es un lujo, ya que la mayoría de venezolanos tienen que pensar como poder sobrevivir un día más.

Así, ante tantas desgracias e injusticias, en los últimos años, aproximadamente 5 millones de venezolanos han decidido migrar a otros países en búsqueda de oportunidades y calidad de vida, que no pudieron encontrar en Venezuela. Han tenido que dejar sus hogares, sus familias, sus amigos y al país que los vio crecer, mientras atrás quedan angustiados padres, bebés que mantener y abuelos que crían a sus nietos. Acorde al ECOVI 2019-2010, 19% de hogares en el país tienen al menos a uno de sus integrantes en el extranjero. Esta es una tragedia que ha dejado una cicatriz imborrable en nuestra historia como nación y en lo más profundo del ser de todos nosotros.

Por si fuera poco, la situación de muchos migrantes es preocupante. Al estar la mayoría sumergidos en la pobreza al momento de dejar al país, se encuentran en una situación de alta vulnerabilidad. Es tal la necesidad por encontrar un lugar de oportunidades, que hacen el recorrido a pie, utilizando caminos no convencionales y exponiéndose a riesgos que atentan contra su vida y seguridad.  Sin embargo, su realidad en Venezuela era tan difícil y precaria, que prefieren enfrentar dichos peligros.

Además, la mayoría de los migrantes se encuentra entre los 18 y 39 años de edad, años de gran importancia económica para el país. Como consecuencia, la población en Venezuela se ha envejecido y hemos perdido población adulta en edad de trabajar, que podía aportara la producción interna, al impulso de la economía, al consumo de bienes y servicios, etc.

Igualmente, para este año, nuestra población debía ser de 33 millones de habitantes acorde a las proyecciones esperadas, pero según datos de la ONU en 2019, es de solo 28,4 millones. El crecimiento poblacional que se debía mantener hasta 2045 iba a tener grandes ventajas para la nación. En cambio,  esta caída demográfica que vivimos, podría acrecentar las problemáticas sociales y dificultar el desenvolvimiento económico.

Venezuela necesita un cambio político que permita la reconstrucción de la sociedad y la economía, por medio de instituciones sólidas que garanticen el Estado de derecho, la democracia y la libertad de cada ciudadano. Esta es la vía para conseguir desarrollo y progreso social, para que el país sea garante de oportunidades y calidad de vida para todos. Recuperar las instituciones significa también dar cabida al regreso de esos millones de venezolanos que han migrado, para que se reencuentren con sus seres queridos y puedan aportar además a la nación, porque tendrían posibilidades reales de gozar de una vida digna. Nuestra lucha es para conseguir esta meta.

Stalin González

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