#OPINIÓN Gaveta azul: El mar – Cómo funciona el mar (Parte II) #25Ene

Pedro J. Lozada | Ilustración: Victoria Peña |

Comencemos por precisar que el agua actual del planeta es la misma y en igual cantidad que la existente hace varios miles de millones de años, confirmado  por cualquier evidencia científica a la que se acuda. Datos de la geología moderna señalan a la tierra con una edad de 4,6 billones de años. Unos cuantos centenares de miles de años  después enormes masas de agua cubrían una gran parte de la superficie terrestre. El agua de nuestros ríos, la de lluvia, lagos y mares, alimentó las primeras especies vegetales y aplacó la sed de los primeros anfibios que se aventuraron a salir del medio donde nacieron a explorar el mundo terrestre y es la que constante, con la lentitud de los procesos geológicos, han transformado unas cuantas veces la geografía del planeta en una perenne dinámica con muy pocas variaciones en el tiempo. Masas oceánicas intercambiando en incesante movilidad sus aguas superficiales con las corrientes profundas fluyendo en su recorrido por todo el globo bajo el influjo  de las fuerzas de Coriolis, nombre en homenaje a su descubridor, el físico francés Gaspard de Coriolis ,caracterizadas básicamente por un desvío constante –respecto a una referencia—de la dirección de un cuerpo en movimiento.

Veamos el comportamiento de los océanos a partir del instante “equis”, o si prefiere, momento “cero”, arranca con la cosmo-dinámica del traslado rotante del planeta, una suma de velocidades generada por la energía termo nuclear del Sol, que alcanza a la tierra con 346.903 billones/Terawatts (1Teravatio=1 billón Megavatios). Fuerza impulsora que mueve al planeta girando en su avance orbital con una velocidad promedio de 107.378 km/h y creando una poderosa fuerza inercial manifiesta como movimiento en las masas de aguas oceánicas.1)

Un factor adicional de primer orden lo rigen los diferentes grados de salinidad que en conjunto con las diferencias  térmicas producen una gama de densidades responsables de la convección en que se basa la circulación oceánica a gran escala, llamada circulación termoalina. Adicional a los principales factores se encuentran varios matices actuando localmente, de todas maneras se manifiestan con ciclos constantes y cubren gradualmente  toda la superficie hídrica.

1) Qué cosa son los motores cósmicos,  cómo  actúan.  Véase mi libro “La Resolución  del Continuo”/Edit. Galipán.  Caracas/195 pp. También están los cálculos  de la potencia generada por el Sol.

Entre estos encontramos las alteraciones del Efecto Cosmo dinámico Variable (ECV) aun llamado, gravedad provocadas por la proximidad lunar y su consecuencia, el ritmo isócrono de las mareas. Culmina  la parte mecánica del proceso, respecto a la dinámica marítima la circulación a máxima escala de ls aguas marinas por el globo terráqueo, transportadas por las grandes corrientes oceánicas de las que serían ejemplo: Gulf Stream, Terranova, la corriente fría de Humboldt; la cálida de Madagascar llamada también de “las agujas” verdaderos ríos marinos con velocidades entre 3 y 4,5 nudos, frías unas, cálidas otras, conformando un vasto torrente circulatorio cuya cobertura es la total superficie acuática del planeta, que grácil y suave o cruento y arrasador, se entreteje en la compleja madeja de movimientos  que acentúan las fluctuaciones de  temperaturas, salinidades y densidades, condicionándose  unos a otros, generando surgencias desde las profundidades a la superficie, seguidos de hundimientos de la superficie a las profundidades.

Otra adición sinérgica comprende  la actuación fluctuante de gases disueltos junto a los procesos de fotosíntesis de los  vegetales marinos unidos a la actividad vital de la fauna marítima incluyendo las masas de microorganismos que respiran oxígeno integrándose  de forma conclusiva esa amplia gama de fases diversas desarrolladas de forma armónica e interdependiente para una sola finalidad: El complejo funcionamiento del mar  que entre otros resultados produce dos terceras partes del Oxígeno que respiramos, sin perjuicio del Oxígeno de circulación intermolecular para alimento energético  de su fauna; además de agregar, en repuesta colateral a la amplia gama de sus muchas formas de movimiento, la necesaria  evaporación superficial de sus aguas, para dar origen al ciclo climático de lluvias-sequías,  a su vez factor complementario que modera y regula las temperaturas ambientales de vastas extensiones continentales.

En fin y conclusión, una gigantesca tourneé  que no deja lugar del planeta por donde no pasen las aguas  marinas  una y otra vez en el macro proceso de mantener la vida orgánica de la tierra –de la que es madre primigenia—sin interrupción desde miles de millones de años, hoy amenazado de fuertes desequilibrios provocados por la actividad  depredadora del ser humano. Un margen de daños y deterioros entre los que destacan los problemas acarreados por la contaminación de los mates, comenzando por el  considerado  número uno por su gravedad y consecuencias  futuras, a la vuelta de la esquina: La ruptura de la cadena alimenticia. Desde principios del siglo han desaparecido más de dos tercios (2/3) de reservas de los principales peces comerciales; agotadas por sobre explotación, o más allá del rendimiento  sustentable máximo.

Por otra parte los arrecifes coralinos –lugares de desove de muchas especies—fuentes de diversidad y productividad marina, mueren víctimas del calentamiento del mar y  los efectos tóxicos de los contaminantes  arrojados a los océanos. El margen térmico de la vida coralina es apenas 5 o 6° C; entre los 18 y 23/24°C. Franja térmica que no soporta la elevación de las temperaturas producidas por el calentamiento global progresivo  del último siglo y va dejando su trágica huella para la vida del mar en inmensas  zonas muertas de la gran  barrera de coral  Australiana y otros importantes estratos coralinos de mares tropícales (Los Roques/Venezuela –Mar Caribe y barrera coralina colombo-nica raguense). Este y otros  problemas de igual o mayor gravedad han ocurrido y continúan presentándose en los mares y aguas del planeta  azul. (Continuará).

Pedro J. Lozada

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