#OPINIÓN Por la puerta del sol (98): Falta de humanidad, de cariño, de educación, de todo #13Feb

Amanda Niño de Victoria | Foto: Cortesía |

El hombre no será jamás libre sino en cuanto sepa practicar y cumplir sus deberes y logre vencer sus impulsos exteriores y de mala educación con la fuerza de su conciencia.

Ser civilizado depende del grado de cultura que adquieren pueblos o personas que de la rudeza natural pasan a la elegancia, a la consideración hacia otros, a la organización, a las buenas costumbres, a ser gente de bien. Con la practica del orden, de la limpieza y organización todo se hace mas sencillo, mas amable, mas grato.

La abeja defiende su colmena, la golondrina su nido, como el hombre su propiedad. Entonces ¿por que es tan difícil cuidar y mantener limpias nuestras áreas y proteger el medio ambiente?

Hace años en la entrada de Barquisimeto en aparatoso accidente un camión cargado de verduras volcó, quedando el chofer debajo de aquel aparato y las verduras regadas por todas partes. Nadie se acerco a por lo menos hacer el intento de ayudar aquel hombre a salvarse. Todo aquello se convirtió en una espantosa rapiña, todos se dedicaron a saquear lo del camión y pertenencias del chofer. Lo espantoso de aquel momento fue la gran indiferencia manifestada hacia este pobre hombre.

Es en momentos así en donde se ve cuan cruel, ruin y despreciable puede llegar a ser un ser humano.

Falta mucha humanidad. Ver a alguien que se cae con un ataque, que esta herido o esta siendo atacado por un maniaco o por un delincuente, uno se pregunta ¿Cómo podemos nosotros contemplar a alguien en tal situación y no hacer nada?

La complejidad de las ciudades en que vivimos es la tranca que impulsa a que la gran mayoría se sienta retirada y ajena a los demás. Apatía e indiferencia es un golpe al sentimiento de seguridad que causa alejamiento del mismo mundo y circunstancias que nos rodean.

Quienes vemos o leemos este tipo de insensibilidad y horrores no podemos ser indiferentes, apáticos ni deshumanizados. Posiblemente nos veamos moralmente obligados a hacernos a nosotros mismos un examen profundo al sentimiento.

Todo lo que vemos lastimosamente es esa especie de conducta que se vislumbra en casi todos los que fijan su mirada en algo grave que ocurre, lo ve, sacude los hombros y sigue de largo indiferente.

Las normas de urbanidad nos enseñan que debemos respetar la vida de los otros y cuando ocurre algo entre nosotros se hacen sordos los oídos, evitamos comprometernos.

Gritos en la calle, alguien en el suelo herido o con un infarto puede significar un momento de vida o muerte que necesita ayuda urgente, pero casi siempre ocurre que nadie se mueve ante un cuadro así, tal vez ni les importe. Por suerte en algunos casos vemos que alguien aparece y da el primer paso para ayudar, en ese instante curiosamente todos se vuelcan a prestar ayuda. De allí la razón de que mas puede el ejemplo que el consejo.

En ocasiones de toda índole ocurre irónicamente que es quien corre a ayudar el que va preso. Hay casos de diversa índole en que podemos ver y hasta sentirlo en carne propia que -el que se mete a redentor termina crucificado.

Experimentados investigadores respecto a la insensibilidad de algunos en momentos cruciales, de acuerdo a sus estudios buscando estadísticas, han llegado a la conclusión, habiendo sometido cuarenta testigos a prestar ayuda en un momento crucial, solo un ocho por ciento estuvo dispuesto a prestar ayuda, los 32 restantes permanecieron insensibles, indiferentes.

La civilización es la sociedad civil y política de los hombres totalmente opuesta a la barbarie y dispersión naturales.

Las áreas limpias, respetadas y bien cuidadas son el reflejo de quienes allí habitan.

Amemos nuestro ambiente, ayudemos a quien nos necesita, recojamos el desecho de nuestras mascotas, enseñemos con el ejemplo a los abusadores, sembremos conciencia…

Feliz sábado

Amanda Niño de Victoria

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