#OPINIÓN Por la puerta del sol (104): Ángeles de cuatro patas #3Abr

Texto y foto: Amanda Niño de Victoria |

“En algún lugar bajo la lluvia siempre habrá un perro abandonado que me impedirá ser feliz”
(Jean Amowit)

Desde épocas remotas el hombre siempre ha necesitado tener a su lado una mascota para entretenerse o tener compañía.

Frente al coro de alabanzas y reconocimientos de las cualidades de algunos animales como los perros, el mundo en su gran mayoría reconoce que no hay mejor amigo ni mas fiel que estos animales merecedores de amor, cuidados y protección.

Sobreviven sin miedo aun en los mas peligrosos lugares, son barómetro, sismógrafo, impresionantes rescatistas en las desgracias, son sabuesos incomparables.

La ventaja que llevan al ser humano es la de estar dispuestos a dar su vida para salvar la de su amo o la de otros en peligro. El afecto hacia sus dueños, la ternura y la bondad que demuestran constantemente les ha valido una fama jamás desmentida.

Los niños que tienen mascotas perciben mejor los sentimientos de los demás, son mas humanos.

Para los niños enfermos no hay mejor remedio que un perro o un gato.
Los animales son buenos terapeutas, brindan consuelo y compañía, son magníficos confidentes.

Pequeño gran recuerdo:
Mi perro Tommy fue sabio, calmo en los abismos, humilde donde solo cabía la armonía, su compañía silenciosa, su noble grandeza y su cariño vivirá por siempre en mi corazón de lauros coronado.

Cándida mi perrita ciega dejo de respirar apagada en su propia llama, se fue quedando dormida en mis brazos, ajena a la penumbra del olvido.

El gran Rocky hermoso héroe, fuerte en su silencio, vigilante a toda prueba, supo cargar sus dolores sin una queja, sin un lamento. Espero que llegara mi hijo David del trabajo para morir en sus brazos, vencido por la fatalidad.

“Un mundo de expresión encierran sus miradas y un lenguaje su cola en movimiento, su lamido es un beso al sentimiento”
(Kronfle)

Amanda Niño de Victoria

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