miércoles, mayo 11, 2022
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#OPINIÓN Una epístola a Obeso. El Coronel, un psicópata experimentado #11May

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«Tuve tantas personalidades para encajar y caer bien, que ya no se quién soy en realidad».
Frase de un psicópata

La permanencia de este vividor, parásito castrense, en la institución causa estupor en la gente honesta. No es un artesanal naranjero, es un cuatrero, consumado delincuente del abigeato, con práctica comprobada en la ejecución de delitos de bajo perfil con valimiento; mañoso histrión que se vale inicialmente de un teatralizado carisma para engañar a los ingenuos, luego cuando se siente seguro se suelta el moño, se desata y se deja ver tal cual es en el rostro de sus víctimas. Es un delincuente trastornado psíquicamente, con graves perturbaciones de la personalidad; que si no supiéramos que se trata de un psicópata, narcisista, con toda asertividad su personalidad lo delataría como un demente, maniático, enfermo. Además sus aberraciones sexuales son tan alarmantes que Sodoma y Gomorra les quedan pequeñas. Usa, se aprovecha y explota para su conveniencia a los «Queer» y en el piso arcoíris están los más representativos de sus tenientes monos voladores. Y no son simples notas del corazón de farándula como el lesbianismo de Carla Giraldo. ¡No! , allí dentro de la institución el juego de pasiones es desbordante y es aprovechado por el Coronel psicópata, usufructuando criminalmente de quienes prenden las alarmas morales y él las explota como autómatas para hacerse de dólares ilícitamente, por tener en sus manos los pecados ajenos.

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Ay Obeso, pareciera que ves una figura paterna donde no la hay y el Coronel se aprovecha de eso. O estás sufriendo el síndrome de Estocolmo. O Idealizando a tu padre ausente y el psicópata explota tus debilidades. Te usa, te manipula y tu cual cachorro necesitado de cariño y ansioso de sentirte importante le has expuesto el abdomen juguetonamente, pero no inofensivamente para ti, ni para la corporación.

«Te digo muy claro, que estoy liberado y feliz de haber salido de ese ambiente tóxico y hostil, lleno de mala vibra, de malas energías. Hay allí mucha hipocresía y podredumbre. Poca gente es auténtica, siempre andan con planes perversos bajo la manga y muchos tienen algo que esconder, emulan la conducta del Narciso. Estoy arrepentido de haber ingresado bajo esa administración. Es terrible, el Coronel psicópata es un timador delincuente».

La exposición es más extensa y trataré de segmentarla. El texto que antecede, es la intervención de un ex funcionario del antro o de la institución que parasita el Coronel psicópata, donde deja ver la satisfacción de su alma por ya no estar en lo que creía un mundo diáfano y digno, porque se percató tristemente que es mundo maligno liderado por un psicópata experimentado, a quien no se le divisa el honor. Sí, una institución, manoseada, ultrajada, sodomizada, descarrilada, ensuciada por un Coronel acostumbrado a depredar de las empresas que se le confían para gerenciar amparado en el giro lícito de ellas, a la que luego que les pone sus malditas manos las corrompe y logra sacar sus peores rostros de los funcionarios y trabajadores que carezcan de principios. En toda empresa donde llega el Coronel, la contamina, le produce infestación. Con sus conductas desadaptativas y la aplicación del gaslighting, este depredador social, el Coronel psicópata, narcisista, licántropo y voyerista, acostumbra dominar y destruir a sus presas.

El coronel psicópata, tiene carrera en eso de corromper a las instituciones, sacándoles ilícitamente provecho. Ha pasado por varias de ellas y en cada una ha dejado mucha gente lastimada, mientras a otros tantos les ha dejado vicios, malos hábitos y malas costumbres engrosando la franja de la corrupción, además ha dejado un sabor amargo en la sociedad local, por una exacerbada desconfianza en la empresa e infernales antecedentes. Este felón, es un pernicioso ejemplo para no emular.

Dijo el funcionario, este Coronel se ha paseado vacacionando por la extensa geografía latinoamericana financiado con los robos y la corrupción que protagoniza vilmente en las instituciones por donde ha pasado. Sus viajes a los Estado Unidos de Norteamérica y otros destinos asiáticos; sus casas o mansiones en su localidad, en fin se ha dado la gran vida en aviones y avionetas, en lanchas y paseos de lujos, hospedado en los mejores hoteles y se ha hecho incluso acompañar por cursos suyos con los que comparte las mismas malas costumbres. Se le ha visto en el país del norte con los dólares del botín de la corrupción balanceándose y desplazándose en hoverboard como si fuera un Zar respetable y honorable cuyos dineros provinieran de empresas lícitas, cuando es todo lo contrario, es un ladrón y corrupto de “LATAM”, con experiencia en parasitar y pervertir a las empresas del Estado.

Sí, en efecto, este felón psicópata, este Coronel narciso, no se está estrenando o iniciando como depredador de las empresas del estado ya mismo, justo ahora en esta que corrompe actualmente. No, este es un psicópata experimentado, tiene carrera delictiva, ha tenido en sus sucias manos muchas entidades en las que ha puesto en práctica todas sus mañas para hacerse de dineros y de patrimonios escudándose en la imagen legal de las empresas. Pero tiene hambre por delinquir, no se sacia, se le nota el hambre por robar, la avaricia se le nota en toda su caracterización, es un delincuente desde infante.

Pero algo sí tienen los psicópatas narcisistas; les gusta hacerse publicidad sobre sus grandes logros y hazañas, sobre lo que los hace superiores a la gente común, porque ellos son unos dioses. No pueden contenerse porque contar sus hazañas les llena de satisfacción enfermiza y se regodean en lo que los demás no tienen que ellos sí tienen, es parte de su combustible narcisista. Entonces no pueden dominar sus bocas haciendo alarde de lo fantásticos que son, de las cosas que tienen, de lo que han hecho y de lo que han logrado y dan muchas pistas sobre un mundo dubitativo que han edificado, pero queda la incertidumbre de cómo y con cuales caudales lo han construido, si no tienen ni empresas ni fortunas conocidas, que no sea en actividades ilícitas depredando de las personas naturales o de las personas jurídicas, pero en todo caso depredando y parasitando. Y máxime ¿cómo lleva el Coronel una vida dispendiosa con un sueldo de militar retirado y con unas empresas de maletín que tiene con unos socios insolventes, todo para tapar los huecos de los desfalcos?

Recuerda el funcionario a Obeso, uno de los monos voladores del psicópata que dijo: « eso es mentira porque el Coronel ni siquiera viaja, siempre está aquí en su oficina ». Desde luego que se trata de una respuesta distractora y protectora de Obeso, desconocedor de la podredumbre que defiende, ignorante de lo confesado por el propio psicópata. Podríamos escribir un artículo sobre el brillo foveal de Obeso, cuando siente, escucha, huele, mira o tiene a su lado al psicópata. Obeso apenas está empezando a ocupar el puesto de jalabolas junior o de mono volador en período de engordamiento, en etapa de enamoramiento de su ídolo perverso. Claro, Obeso, tu Jefe no ha viajado ahora en el tiempo que lo vas conociendo, pero no sabes nada sobre su reciente pasado y sus antecedentes criminales, esos que impidieron ascenderlo a General antes de que tú llegaras a codearte con el bribón. Antes de que empezaras a arrastrarte idolatrando a quien te tiene embaucado porque tiene la camisa arrugada igual que tú, mucho antes ya tenía entrenamiento como ladrón y corrupto , porque es un psicópata experimentado. Y desde luego no has escuchado de su propia boca o de su propio hocico porque psiquiátricamente se cree un Licaón, las veces que se ha deleitado pedante y engreído en la mesa oval hablando de sus viajes por el mundo y los sitios y lugares que ha conocido, henchido y jactancioso restregando su holgada vida de viajero a quienes servilmente se arrastran adulándolo, y tampoco te enteraste cuando cual narcisista que es, se vanagloria exponiendo que « él es el Dios de la natación» que supera en la pileta a Michael Phelps. Recuerda Obeso, que «Quien mete las manos al fuego por un corrupto, nada santo está recibiendo como premio». Y quedas Obeso, como un tonto útil y levantas suspicacias cuando el propio corrupto confiesa lo que tú defiendes de él.

Te lo pinto de este modo Obeso, la Organización Mundial dela Salud en su campaña social para evitar la contaminación por HIV, recomienda indagar sobre las parejas anteriores de la persona con la cual pretendes tener relaciones, es decir, saber sobre su comportamiento sexual, porque tú nunca tendrás certeza por muy cara de ángel que tenga tu pareja salvo que sea virgen, nunca sabrás con quien se acostó. Tu nada sabes sobre la vida delictiva del psicópata antes de haberlo conocido, no sabes de sus antecedentes criminales, pero entiendo que estás en la etapa de enamoramiento o de embaucamiento a la que el psicópata narcisista somete a sus víctimas con su fingido carisma…

Aunque de todo hay en la viña del Señor, esa defensa a ultranza podría pensarla de Ananás, y las Chabelas, incluso del Ragnvald y de todas las que regentan el piso arcoíris, pero de ti Obeso, es como si le hicieras competencia a Sussana con su brillo foveal. ¿O hace tiempo tienes montada tu choza del truco en la institución?

Es a través de estas epístolas como estamos difundiendo en sociedad las características y personalidades de los psicópatas, para que la comunidad esté alerta cuando se encuentre con personas con conductas distintas, fuera de lo normal, con mañas y malas costumbres que pretenden instaurarse como inocuas pero que llevan en sí una perversión, un desorden moral y un escapamiento de las leyes y de las buenas costumbres. Esa persona que ves distinta y te golpea la autoestima, o que te trata bien convenientemente para tenerte de coartada, o que es desconsiderada y abusiva, que te acosa, que te hiere y manipula y después te quiere convencer de lo contrario, que es envidiosa y tiene un ego inflado, que se exhibe como mejor que tú, que te propone ilicitudes y que quiere corromperte y que es ya una corrupta, esa persona es un peligro y un riesgo para tu salud mental, para tu libertad, para tu vida empática, para tu espíritu. Sal corriendo y aplica el contacto cero. Porque te va a dejar secuelas psicológicas de las que te costará librarte e incluso puede hacerte un delincuente si bajas la guardia de tus principios éticos y morales. Pero si ya eres un psicópata eso no tiene cura y menos si le galanteas a la corrupción, a la maldad y al sadismo. Incluso toma conciencia si funges de mono volador, rescata tu autoestima, no te arrastres más.

Los demonios me protegían, no tenía por qué temerle a la policía.
David Berkowitz (psicópata)

Crisanto Gregorio León

[email protected]

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