Bates amarrados

Alfonso Saer |

Kevin Gadea es un prospecto de los Marineros que debe durar poco tiempo en Venezuela. Ese fue el gallo tapado que le tocó ayer a Cardenales. Su recta intimida y pitchea con variedad.

Viene de clase A este nicaragüense que trae más de doce ponchados por cada nueve innings de trabajo. Su tarea de cinco entradas solo fue alterada por un boleto a Ravelo y un sencillo de Montero en el cuarto. Mientras la lisa de dos costuras era combinada con sinker y slider fuertes, su club le dio el respaldo suficiente para trabajar con holgura, Luego, salvo Gabriel Alfaro, el relevo de los Tigres funcionó a perfección, retirando por la vía expedita tres episodios.

Cardenales, en realidad, nunca peleó el juego. Richard Castillo lanzó cuatro y un tercio muy enredados, siempre abajo en las cuentas, entregando cuatro boletos y encajando cinco incogibles. Para colmo, Jesús Sánchez, el sustituto, entró para recibir tres cohetes que hincharon la cara de los pájaros rojos y elevaron la pizarra hasta un 6-0 cómodo para la visita. Aragua está utilizando buena parte de su material joven y ayer eso arrojó dividendos interesantes.

El relevo intermedio de los crepusculares está en fase de prueba. Unos bien, otros mal, unos cuantos regular. El saldo de 2-2 se parece a lo que jugó el equipo en la primera semana.

Hay bates que no se han calentado -Vargas, Rivero, Pérez- y las alineaciones son ensayos diarios hasta encontrar una que se parezca a lo requerido. Los muchachos han tomado la bola como bomberos con resultados disímiles.

Ayer estuvo muy efectivo Anthony Vizcaya, con una pizarra que le permitía trabajar sin presiones. La fortaleza en los tramos centrales es menester para no entrar en complicaciones. El club discute contractualmente con Juniel Querecuto, jugador necesario para darle velocidad, contacto y más alegría a la plantilla, amén de hacer una buena llave arriba, como en la 15-16, con Ildemaro Vargas, cuya explosión es fundamental para empujar a la novena. La irregularidad es muchas veces inevitable en los arranques. Toca enderezar las cargas y esperar por piezas claves y despertares que no impliquen tardanzas preocupantes.

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