Retraso y pasajes a sobreprecio por el paro

Marlyn Silva | Edickson Durán |

Usuarios que ayer por la tarde retornaban a casa después de la jornada laboral debieron esperar más de lo normal para subirse a una buseta y  desprenderse de dinero extra para cancelar el pasaje, consecuencia  del paro de transporte promovido por la Federación Nacional de Transporte como muestra de desacuerdo ante el cambio de la modalidad de cobro para la población estudiantil.

Así lo expuso Euclides Henríquez, un trabajador  que ayer gastó 700 bolívares en pasaje, 400 bolívares  más de lo habitual, porque  las pocas unidades  que circularon cobraban 100 bolívares y no 70 como  está establecido. Encima, dijo, no cubrían la ruta completa, razón por la cual muchas personas debían tomar varias busetas para poder llegar al lugar de destino.

Los carros por puesto también aumentaron la tarifa. Pasajeros residenciados en la Carucieña afirmaron que  los vehículos de las líneas  solicitaban 300 y hasta 500 bolívares por pasajero, cuando el costo regular es de 150 bolívares.

Hubo  quienes  para evitar demoras utilizaron el servicio de taxis, como lo hizo la estudiante Adriana Martins, quien vive en el oeste de la ciudad y pagó por cada carrera 1.200  bolívares.

Sin  embargo, no todos  tuvieron disponibilidad para usar servicios privados.

Personas  que se encontraban en la parada de la avenida Vargas con 18, desde donde salen  los carros para la Carucieña reconocieron que no podían pagar libres porque eso implicaría  un  gasto de, por lo menos, 2.000 bolívares.

Por eso, la mayoría se resignó a esperar. Ingrid González, por ejemplo, acumulaba una hora y media atenta a la llegada  de un vehículo para regresar a su casa.

Para otros fue más engorroso salir en la mañana, como  lo testimonió una enfermera de la Carucieña, quien tardó tres horas en tomar un “rapidito” para movilizarse hacia el trabajo.

Con todo, el grueso de  los usuarios consultados apoyaba las peticiones de los transportistas porque  merecen recibir  el dinero adeudado para alimentar a la familia  y mantener  los vehículos; además, pidieron  el establecimiento de  un mecanismo de  pago  provechoso tanto para los choferes como para los estudiantes, como lo reflejó Henríquez.

Lo que no compartían era la vía utilizada para elevar la voz, pues se perjudica a la colectividad entera.  Medio día de paro o emplear otros  recursos de protesta que no afecten al ciudadano  fueron  algunas de las sugerencias.

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