Imploran por la libertad de los adolescentes del 10A

José Manuel Zaá | Foto: Ángel Zambrano |

No comen y no duermen bien; ya no saben qué hacer para lograr la libertad de sus seres queridos, puesto que ya cumplieron con las exigencias de los tribunales, pero aún no obtienen respuesta positiva.

Los familiares de los adolescentes detenidos el pasado 10 de abri, por protestar en Barquisimeto, se han mantenido angustiados durante los 24 días que los menores de edad han pasado injustamente tras las rejas; temen que algo les pase, en especial a quienes se encuentran en el retén de El Manzano -el Centro Socioeducativo Pablo Herrera Campíns- donde los internos han asesinado, actualmente llevan a cabo una huelga de sangre y, según contaron, en ocasiones amenazan con hacerles daño.

A través de EL IMPULSO, con rostros demacrados y entre nudos en la garganta, la mañana de este jueves, pidieron al Juez suplente del Tribunal Segundo de Control de Adolescentes, que “recapacite y otorgue la libertad”.

La tienen aislada

En un cuarto totalmente cerrado y sin ventilación del Centro Socioeducativo Barquisimeto -ubicado en la calle 61-, se encuentra una adolescente de 17 años de edad que fue detenida, en las inmediaciones de EL IMPULSO, por manifestar en la avenida Lara.

Su abuelo, Armando Aguilar, denunció que, durante la noche que permaneció en el Destacamento 120 de la Guardia Nacional, en Alí Primera, los militares la maltrataban verbal y físicamente.

“Le gritaban palabras obscenas. La golpearon con los cascos y un compañero que se metió a defenderla le dijeron: ‘entonces tú vas a recibir los maltratos de ella’”.

Recordó que la audiencia de presentación se realizó el 12 de abril. Después vinieron las trabas de los 20 fiadores, el reposo de la juez titular y la exigencia de la declaración jurada registrada, hecha por el juez suplente.

“-Protestar- es su derecho. Ojalá que nosotros los viejos tuviéramos el valor como lo tuvo ella porque ya está bueno de tanto atropello. Esto es horroroso”.

Informó que la señorita está deprimida y ha bajado de peso.

“Cada día de aquí salimos decepcionados, deprimidos, frustrados, porque cada día tenemos la esperanza de lograr la libertad de nuestra niña pero el tribunal nos coloca otra traba”.

 

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