Arquidiocesana: “Tentación”

Jesús volvió de las orillas del Jordán lleno del Espíritu Santo, y se dejó guiar por el espíritu a través del desierto donde fue tentado por el demonio durante cuarenta días, en todo ese tiempo no comió nada, y al final sintió hambre, entonces el diablo le dijo: si eres hijo de Dios entonces manda a esta piedra que se convierta en pan; Jesús le contesto: “el hombre no vive solo de pan”.  Lucas 4,1-13

En un primer momento Abraham es llamado al sacrificio de Isaac, en donde Él, debe desde su fe en Yahvé, aceptar, obedecer lo que se le pide (Génesis 22,1ss).

Precisamente la tentación del pueblo elegido en el desierto es la de preferir las cebollas de Egipto, antes de creer y confiar en Yahvé, viviendo en verdadera libertad.

Por eso sólo los fieles a Yahvé, entraran en la tierra prometida.

Yahvé hace una alianza con el resto de Israel.

Esta es la prueba del amor. Aquel pueblo ha escogido servir a Dios, pero su corazón todavía         es falso.

Por eso, será la prueba o tentación, quien lo lleve a purificarse, a centrarse de verdad en Dios.

El creador invita a su pueblo a madurar en su fe, a santificarse en Él.

En la prueba del sufrimiento, el ser humano se ve impulsado no ya a lo imposible, sino a lo absurdo, no se trata se dudar del Poder Divino, en serle infiel, prefiriendo al mundo, sino que es la experiencia amarga de saborear la humillación.

Cristo se ve colocado en la tentación, en la misma circunstancia en la cual Adán y el pueblo elegido habían fracasado.

La diferencia está en que Jesús en el desierto sale victorioso; ya que Él se nutre eficazmente de la Palabra de su Padre Celestial.

Jesús es el Buen Pastor, que amó hasta el fin.

La Cruz será la gran prueba. En ella el Hijo de Dios, evidencia su amor infinito a la humanidad (Juan 3,14ss).

Jesús, servidor desde el sufrimiento, transforma la tentación de la muerte en Cruz, en Resurrección (Lucas 23,46).

Hoy, en nuestra sociedad, sigue la tentación del poder, del tener y del placer en sí mismo.

Es precisamente lo que ocurre con el narcotráfico, el alcoholismo o la codicia en tantas formas.

Existe el bien y existe el mal.

Optar por el bien, construye comunidad y hace patria. Eso implica decidirnos por la honradez, la responsabilidad, el cumplimiento del deber.

El pecado nos engaña y nos destruye.

El bien, desde una conciencia recta, iluminada por la fe, nos hace vivir en dignidad.

Evangelio

Lucas (4,1-13): En aquel tiempo, Jesús, lleno del Espíritu Santo, volvió del Jordán y, durante cuarenta días, el Espíritu lo fue llevando por el desierto, mientras era tentado por el diablo. Todo aquel tiempo estuvo sin comer, y al final sintió hambre. Entonces el diablo le dijo: «Si eres Hijo de Dios, dile a esta piedra que se convierta en pan.» Jesús le contestó: «Está escrito: “No sólo de pan vive el hombre”.» Después, el diablo le mostró todos los reinos del mundo y le dijo: «Te daré el poder y la gloria de todo eso. Si tú te arrodillas delante de mi.» Jesús le contestó: «Está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”.» Entonces lo llevó a Jerusalén y lo puso en el alero del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate de aquí abajo». Jesús le contestó: «”No tentarás al Señor, tu Dios”.». Palabra del Señor.

Gloria a Ti, Señor Jesús.

En Cuaresma el Papa Francisco hace este pedido a los jóvenes

VATICANO, 10 Feb. 16 / (ACI).- El Papa Francisco les recuerda que vivir en la presencia de Dios es una alegría mucho mayor que la gloria del mundo por lo que les pide acercarse al Señor esta Cuaresma.

… Jesús “nos pide que hagamos el bien porque está bien. Nos pide que nos sintamos siempre bajo la mirada del Padre celestial y que vivamos en relación a Él, no en relación al juicio de los demás”. Vivir en presencia del Padre es una alegría mucho más profunda que una gloria mundana”.

Francisco concluye invitando a hacer “con la oración, la mortificación y la caridad fraternal lo que podamos, humildemente, ante Dios” porque “así seremos dignos de la recompensa de Dios Padre”.

Mons. Antonio José

López Castillo

Arzobispo de Barquisimeto.

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