Reflexión – San José

José, carpintero de Nazaret, fue el padre terrenal de Jesús. Sin lugar a dudas fue un santo. Por ello, podemos llamarlo tranquilamente San José. Lo que no podemos hacer, es afirmar que está en el cielo, porque Las Sagradas Escrituras no lo dicen. Y debemos acostúmbranosa hablar guiados por La Santa Biblia, como única norma de fe para el cristiano. Lo que si asegura Dios, es que “los muertos en Cristo resucitarán primero” 1Tes.4:16. Entonces, si Dios dice que resucitarán, ¿Cómo resucitan si supuestamente se fueron al cielo?. Buena pregunta. No es bueno especular, todo lo que debemos saber, Dios lo dejó escrito. Del rey David por ejemplo, dice Dios. “Hermanos, se puede decir confiadamente que el patriarca David murió y fue sepultado, y su sepulcro está con nosotros hasta hoy” Hech.2:29. “Porque David no subió al cielo…” Vers.34. Esto indica, que cuando el hombre falible y pecador establece una norma espiritual fuera de Las Sagradas Escrituras, comete un grave error.
Los únicos santos (palabra cuyo origen etimológico está en la expresión hebrea QADASH, que significa separar, “separados para las cosas de Dios”) que La Santa Biblia señala están en el Cielo, son, Enoc, Elías y Moisés. “Caminó, pues, Enoc con Dios, y desapareció, porque Dios se lo llevó”.Gen.4:24. ¿Para donde se lo llevó?. Para el cielo por supuesto. En cuanto a Elías, dice el registro bíblico. “Mientras ellos seguían andando y conversando, de repente, un carro de fuego con caballos de fuego separó a los dos, y Elías subió al cielo en un torbellino.”2 Rey. 2:11. Este caso, no tiene comentarios. En relación a Moisés, donde los “eruditos bíblicos” se enredan la vida, dice la Palabra Sagrada, que Dios lo llevó al monte Nebo. “Y allí Moisés siervo del Eterno, murió, en la tierra de Moab, conforme lo había dispuesto el Señor. Y él lo enterró en el valle de Moab, frente a Bet Peor.  Y hasta hoy ninguno conoce su sepulcro.” Deut.34:5,6.
Sin embargo, el Diablo reclamaba el cuerpo de Moisés porque pecó. Pero Dios, el Señor Jesucristo, no se lo entregó. “En cambio, ni aun el arcángel Miguel, cuando contendía con el diablo, por el cuerpo de Moisés se atrevió a pronunciar un juicio de maldición contra él, sino que sólo le dijo: “El señor te reprenda”Judas.9. Murió Moisés, el mismo Dios lo enterró, peleó su cuerpo al Diablo, lo resucitó. Es decir, le devolvió el ”aliento de vida”, y se lo llevó. ¿A dónde? Al cielo, naturalmente. Una buena pregunta para los “expertos” que sostienen que Moisés no subiera al Cielo, ya resucitado, es, de dónde vienen Moisés y Elías cuando aparecen en el monte de la transfiguración. Por supuesto que del Cielo. “Y aparecieron dos varones que hablaban con él.  Eran Moisés y Elías, que aparecieron en majestad, y hablaban de la partida de Jesús, que él estaba por cumplir en Jerusalén”.Luc.9:30.31. La Palabra inspirada dice.“En el monte de la transfiguración, Moisés atestiguaba la victoria de Cristo sobre el pecado y la muerte. Representaba a aquellos que saldrán del sepulcro en la resurrección de los justos. Elías, que había sido trasladado al cielo sin ver la muerte, representaba a aquellos que estarán viviendo en la tierra cuando venga Cristo por segunda vez”. Libro El Deseado de todas las gentes. Elena de White.
El legado de San José, es una muestra del carácter que debe tener el cristiano, el santo de Dios aquí en la tierra. El QADASH. Aquel que  se ha “apartado” para seguir a Jesús. “María su madre estaba comprometida a casarse con José. Pero antes que se unieran, se halló encinta por obra del Espíritu Santo. Como José, su esposo, era justo, no quería difamarla. Por eso decidió dejarla secretamente.”Mat.1:18,19. Una actitud normal hasta para cualquier cristiano hubiese sido formar un escándalo y hacer que la apedrearan. Sin embargo, José estaba apartado para Dios. Ya era santo. Mostró obediencia sin reparos ni justificaciones absurdas. Cosa difícil para el cristiano hoy. Practicó el decir “Dios habló, el hombre obedeció”, porque tenía en su corazón los frutos del Espíritu.
Dios se comunicó con él a través del Ángel, en sueños, y José procedió como se le indicó, sin preguntar, ni “chistar”. Le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María por esposa, porque lo que ella ha concebido es del Espíritu Santo”.vers.20. “Cuando José despertó del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y recibió a María por esposa. Pero no la conoció hasta que dio a luz un hijo, y lo llamó Jesús.”Vers.24,25. Esa es la actitud de un verdadero cristiano. Manso, humilde, obediente, con dominio propio. Lleno de amor, paciente, benigno y tolerante, aún en las situaciones más extremas que desafían nuestro carácter. Es lo que este santo de Dios nos enseña a través del relato bíblico. Y es, lo que debemos considerar. !Hasta el martes, Dios mediante!. Próximo título: “Generalísimo” “La finalidad suprema del hombre es discernir a Dios: todas sus actividades políticas, sociales y religiosas deben tender a este fin último”. Mahatma Gandhi.

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