Arquidiocesana: Vigilancia desde la Fe

Mons. Antonio José López Castillo Arzobispo de Barquisimeto | Foto: Archivo |

“Vigilen, pues porque no saben el día, ni la hora” (Mt 25,13) Vigilar, puede señalar, el no dormir por la noche, tanto para producir más, como para no ser sorprendido por el enemigo.

Para el que cree, se trata de estar en la presencia Divina, a fin de recibir al Señor cuando aparezca. Jesucristo, exhorta a la vigilancia, a los discípulos a fin de recibir al Señor, cuando llegue su “día”.

Jesús, para expresar que su retorno es imprevisible, dice: “Velen pues porque no saben que día ha de venir su Señor” (Mt 24, 42).

Para manifestar esto, se usan parábolas o comparaciones pedagógicas. Así se asegura que la venida del Hijo del Hombre, será imprevista, como la de un ladrón nocturno (Mt 24, 43), como la de un amo que vuelve durante la noche, sin previo aviso (Mc 13, 35)

El cristiano, no debe dejarse vencer por el sueño, debe estar en guardia constantemente. La vigilancia es la actitud del discípulo que espera el retorno de Jesús.

Eso significa no dejarse envolver por los vicios, ni adorar la materia. Por cuanto “ustedes saben perfectamente que el día del Señor vendrá, como el ladrón en la noche” (1ªTs 5,1-2).

El cristiano habiéndose convertido a Dios, debe resistir a la oscuridad, símbolo del mal; pero debe estar orientado hacia la luz, debe estar atento a la verdad; vivir despierto al bien para que no lo sorprenda el Juicio Divino.

Esta vigilancia exige vivir en sobriedad, renunciando a los excesos. Además de rechazar lo que nos aleja de Dios, debemos ante todo revestirnos de las armas según el Espíritu del Señor, tales como la coraza de la fe, la armadura de la caridad y el yelmo de la esperanza. (1ªTs5,8).

La vigilancia cristiana, como vida en Gracia, presencia Divina, o espera permanente del Señor que viene, debe ejercerse durante toda la vida, frente a los ataques de las tentaciones diarias.

Jesús en el momento que va a realizar la voluntad salvadora del Padre, sostiene un combate en Getsemaní, como un anticipo del combate del fin de los tiempos. El relato bíblico resalta a Jesucristo como modelo de vigilancia, y es Él quien dice: “Velen y oren para que no caigan en la tentación…” (Mt 26,41). En el mismo Padre Nuestro, Dios nos enseña a estar alerta y a pedir insistentemente: “No nos dejes caer en la tentación, y líbranos de todo mal”. “Estén pues firmes, ceñidos sus lomos con la verdad y revestidos con la coraza de la justicia… prontos para anunciar el Evangelio de la paz. Empuñen en todas las ocasiones el escudo de la fe, por el cual podrán inutilizar los dardos encendidos del maligno” (Ef6, 14-16).

Es conveniente estar alertas ante tantos peligros que nos quieren separar de Dios, al pretender separarnos del bien; peligros tales como la codicia y corrupción que pueden llevar al ser humano por el sendero del narcotráfico, del robo, las mafias, el crimen y el lavado del dinero. Debemos estar atentos ante las mentiras, manipulaciones, ideologías, para no ser injustos y parcializados en la búsqueda o presentación de la verdad.

Es necesario permanecer alerta ante los enemigos de la familia. No dejemos que se destruya, por el contrario, apoyemos todo lo que la fortalece y hace hermosa. Démonos siempre el abrazo en familia.

Defendamos la cultura de la vida, el niño no nacido es persona, no se le puede condenar a la pena de muerte.

Procuremos estar muy despiertos, frente a las politiquerías, para tratar de recuperar, el liderazgo del civismo.

Impidamos que el pecado y el mal nos aniquilen.

Permanezcamos vigilantes a favor del bien, lo digno y lo noble. Confiemos en la Justicia Divina. Recordemos que debemos construir desde la ciudad terrena, la ciudad eterna.

 

Evangelio

Vigilancia desde la Fe Mateo (25,1-13): En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Se parecerá el reino de los cielos a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo. Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas. Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas. … llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta. …llegaron también las otras doncellas, diciendo: “Señor, señor, ábrenos.” Pero él respondió: “Os lo aseguro: no os conozco.” Por tanto, velad, porqu  no sabéis el día ni la hora.» Palabra del Señor. Gloria a Ti, Señor Jesus.

SS Francisco

La Misa es la fuente de la vida del cristiano

VATICANO, 8 Nov. 17 / 04:39 am (ACI).- El Papa Francisco ha dado inicio a un nuevo ciclo de catequesis sobre la “Santa Misa” … Es fundamental para nosotros los cristianos comprender bien el valor y el significado de la Santa Misa, para vivir cada vez más plenamente nuestra relación con Dios”.

Francisco recordó que ‘Eucaristía’ significa ‘acción de gracias’: agradecimiento a Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo que nos involucra y nos transforma en su comunión de amor”.

…“La eucaristía es un acontecimiento maravilloso en el que Jesucristo, nuestra vida, se hace presente” y “los sacramentos y la celebración eucarística de modo particular, son signos del amor de Dios, las vías privilegiadas para encontrarnos con Él”.

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