Va Pensiero – LECTURAS DE CARA Y CONTRACARA

Claudio Beuvrin |

A comienzos de los años 70 se publicaron tres libros que ayudaron a darle forma a las visiones políticas de muchos jóvenes de entonces. Me refiero a “Las Venas Abiertas de América Latina”, de Eduardo Galeano, a “La Oligarquía del Dinero” de Domingo Alberto Rangel y “En Cuba”, del poeta Ernesto Cardenal.

Obviamente, habían muchos otros libros en una época en que abundaban los libros y estos eran baratos. Pero los señalados estaban entre los más populares y muchos de sus lectores se inflamaronvivamente de sentimientos por un cambio radical: era mucha la injusticia a enmendar y esos libroseran un combinación perfecta y seductora: mientrasGaleano refería la situación en América Latina, Rangel mostraba lo que ocurría en Venezuela y Cardenal describíael futuro tal y como se estaba construyendo bajo el liderazgo de Fidel Castro.

Sin duda que leer es importante, pero también es importante no encasillarse en un solo tema o en una sola tendencia política. Para quien quiera entender de política ciertamente que debe leer textos marxistas, pero también debe descubrir que hay una bibliografía muy crítica del marxismo, tanto de sus fundamentos teóricos como de los resultados reales a los que lleva su aplicación, bibliografía que muchos comecandela prefieren ignorar o rechazan como revisionista y escrita por agentes de la CIA.

Para entender de política hay que leer acerca de todos los sistemas políticos contemporáneos y el resultado real de sus aplicaciones en los distintos países. Hay que conocer las experiencias de las democracias llamadas burguesas, las propuestas socialdemócratas en las que se combinan el capitalismo y el socialismo. También es esencial conocerlas formas del totalitarismo, sea de derecha como de izquierda y sus discursos.

Hay que atreverse, por muy izquierdista que se sea, a tratar de entender la importancia del empresariado privado para el desarrollo del país, un papel que pocas veces le es reconocido porque según muchos, son los representantes del capitalismo salvaje y sus consecuencias. Como ejemplo tenemos nuestro propio país: el régimen quebró muchas empresas y nacionalizó otras, incluso muy prósperas, que terminaron quebradas al intentar sustituir a sus dueños por funcionarios incompetentes y ladrones. Los prejuicios políticos y las ideologías pueden matar a la gallina de los huevos de oro que es el empresariado privado. La socialdemocracia, tan odiada por los marxistas, es un excelente intento por combinar lo mejor de los dos mundos: el capitalismo que genera riqueza y el socialismo que compensa las injusticias y las desigualdades que genera el capitalismo dejado a su aire.

Tras releer Las Venas Abiertas me queda el deseo de leer una segunda parte que me diga, con la misma pasión y claridad de la primera, las vicisitudes por las que, desde entonces, han pasado los distintos países deAmérica latina en su intento por mejorar su situación y como les ha ido en esos intentos. Por las mismas razones deseo una segunda Oligarquía del Dinero, con un capítulo especial acerca del chavismo porque este gobierno, devenido en evidente desastre, ha fracasado salvo en su capacidad de destruir y de aferrarse al poder. Así mismo deseo que otro Ernesto Cardenal regrese a Cuba y me diga que ve hoy.

Las lecturas también enseñan acercadel papel de las ideologías para hacer ver lo que no existe impidiendo ver lo que realmente es, tal como es y como está. Ya Marx lo dijo: sin ideologías la realidad social, económica y políticaseria evidente por sí misma, eliminando la necesidad de recurrir a ciencias y análisis críticos ni pasarse la vida estudiando. Ciertamente, estudiar no garantiza que en algún momento se descubra o alcance parte de la verdad, pero no estudiar si garantiza que se permanecerá atrapados en la ideología, en la publicidad manipuladora y en la ignorancia, lo que no ayuda a construir un mejor país, ni de derecha ni de izquierda.
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