Carta abierta a Claudia E. Aldana

Hay momentos en que la vida nos pone a prueba, nos somete a situaciones muy difíciles y harto dolorosas que hasta llegamos a creer que no las podremos superar.Afortunadamente, nos llega el apoyo de la familia, la solidaridad de los amigos y hasta lo inesperado emerge como un remanso, como un rayo de luz que nos fortalece y nos da aliento.

Así llegaste tú, Claudia, una joven periodista, llena de gran sensibilidad y profesionalismo, quien presenta, al igual que otros periodistas, los problemas y vicisitudes que hacen estragos en la vida de los venezolanos, cada semana en el diario EL IMPULSO, a través de un reportaje titulado “Los Rostros de la Violencia”.

Este trabajo tiene el propósito firme de crear conciencia para que el asesinato de hombres y mujeres sirva de alerta a la sociedad y que no se haga costumbre que la muerte y la violencia entrompen las estadísticas de decesos, plagándolas de sangre y dolor.

“Los Rostros de la Violencia” es una galería de interrogantes, es una conjugación entre la vida, la juventud, los sueños y las esperanzas, amarradas a un flagelo social llamado violencia, que pone fin a las miradas de los protagonistas de la crónica para enraizarse en la denuncia de la muerte en manos del hampa.

En “Los Rostros de la Violencia”, la verdad y el dolor caminan de la mano, despacio, taciturnos, un nudo se hospeda en la garganta y una lágrima se desliza en silencio ante la impotencia de querer hacer mucho para revertir esa penosa realidad….

Desde esa trinchera de lucha, Claudia, llegaste a nosotros con la magia que transformó nuestro dolor en un inmenso “gracias”. Sincera, cálida y afectuosa te fuiste acercando hasta el fondo de nuestras almas abatidas por la separación física de nuestro hijo Jota Jota… Con qué profesionalismo supiste mezclar tu sensibilidad con nuestras lágrimas, tu ternura con nuestro dolor, tu trabajo afanoso con nuestra triste verdad: La muerte de nuestro hijo…

Gracias, Claudia, infinitas gracias, por ayudarnos a preservar el recuerdo de Juliçan Juliçan Rodríguez Salas, gracias por impedir que la muerte de nuestro Jota Jota se la devore el olvido. Gracias, Claudia, por ayudarnos a entender el dolor, por acompañarnos a llorar, por descubrir a Jota en su insoslayable dimensión de muchacho buena gente, con el alma llena de la nobleza del llano, humano, tenaz, perseverante, de sentimientos sencillos, excelente hijo, buen hermano, tío amoroso, vecino querido, profesional íntegro, coleador recio y amigo de sus amigos!
Gracias, por dibujar con letras al muchacho de corazón grande y al Veterinario de las mejillas rosadas de tanto sol en la sabana.

Gracias por hilvanarte a nuestros sentimientos y a nuestro dolor… por permitirnos entender que nuestro hijo vive y vivirá siempre en nuestros corazones, en el canto del alcaraván, en el aroma del mastranto, en las tardes de toros coleados, en la intensidad de un trueno, en el canto de los pájaros, en el olor del ganado, en el sabor de la carne en vara, llenándonos de su cariño como un río cuando baña lentamente su cauce hasta el recodo…
Gracias también a Simón Orellana. Sus fotos permitieron revivir, recordar y darle forma y calor al alma de nuestro amado hijo. Su presencia nos llenó de un sentimiento sincero
Claudia, te abrazamos desde el alma y con el corazón. Tus amigos por siempre y para siempre: Numa, .

PUBLICIDAD

Comentarios

Comentarios