CD Lara sigue punzante

El Club Deportivo Lara, en su visita a Mérida, frente a Estudiantes fue fiel a su juego y principios -esperar y punzar- para salir airoso (1-2), conservar el liderato y el invicto, además de mantener abierta la posibilidad de alcanzar la histórica racha de 28 partidos sin derrota que todavía sigue en manos del Deportivo Portugués.

Rojinegros y anfitriones jugaron en medio de una intensa lluvia en el Metropolitano de Mérida. Los locales martirizaron la visita en los primeros veinte minutos.

Luego vino la reacción de los conducidos por Eduardo Saragó y cuando las manecillas repasaban los 34 minutos, Miguel Mea Vitalia, desde el borde del área grande tomó un rebote y de un zapatazo la introdujo en la valla rival para la tranquilidad y la ventaja.

Estudiantes no parecía tener reacción y el Deportivo Lara conducía no a su antojo, pero si manejaba el partido, hasta que vino el silbato de la primera parte.

La segunda fracción se conducía como una copia al carbón, hasta que sobre los 60 minutos se produjo la esperada reacción de los locales, quienes encimaron líneas y los rojinegros empezaron a pasar apuros en forma constante, con labor providencial del cancerbero larense, quien constantemente “reventó” pelotas que amenazaban con quedarse en su malla.

Saragó avizoró un cambio defensivo y justamente cuando lo terminaba de ejecutar, Mauricio Mendoza se corrió por todo el callejón central y sobre el borde del área grande soltó la esférica entre los dos centrales guaros, para que apareciera Yan Salazar, quien tuvo la inteligencia y condiciones para sortear el achique del golero larense y así la esférica se enterró en las redes para el empate a uno, en premio a lo que acontecía en el gramado merideño, cuando el reloj marcaba la fracción 73.

Estudiantes quería más y no cesaba en su empeño alentado por el público en las tribunas que poco le importó el caudal de agua que caía sobre las tribunas. Mendoza y Salazar eran la principal amenaza, mientras que atrás el cuadro larense se defendía afanosamente.

Los anfitriones, ante el estado de la cancha, lanzaron varios pelotazos y Liebeskind fue exigido, con la particularidad que nunca quiso embolsar, sino que se dedicó a reventar a puñetazos, en sinónimo de precaución por el fenónemo de la lluvia.

Un cambio posicional de Mosquera para hacer dupla central con José Manuel Rey, mostró un nuevo accionar de los larenses, mientras que Johan Arriechi, en sustitución de Marcelo Maidana, ayudaba a adelantar líneas a los rojinegros y así, punzantes, fieles a su estilo, con la mesura que concede la veteranía de varios de sus integrantes, tímida, pero firmemente, también lanzaban balonazos hasta los predios merideños.

Así, a solo cuatro minutos del final, Rafael Castellín, tiró un bombazo, el golero local quiso embolsar y la esférica, pesada y resbaladiza se le escapó de sus manos y al picar entre sus piernas se fue el fondo de la red.

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