Carnavales de Cabudare: entre recuerdos y anécdotas

No obstante, Nedda y Williams Álvarez, pertenecientes a una de las familias más tradicionales de la entidad municipal, desnudan esa historia quizá ya borrada pero que bien vale evocar.

Reseñan que las primeras celebraciones tuvieron su génesis en la decana Escuela Ezequiel Bujanda, pero debido al éxito y la concurrencia de los habitantes de Cabudare a las festividades escolares, hubo un primer ensayo con asentimiento y más tarde arraigo.

En 1950, Nedda ya organizaba los primeros carnavales que se realizaron en la única avenida de Cabudare: la Libertador, que con el transcurrir de los años se oficializaron hasta el punto que muchos meses antes, Blanca Rojas (hija de don Héctor Rojas Meza) reconocida costurera, “no recibía más costuras debido a la gran cantidad de disfraces para el carnaval”.
Frente a una antigua casa que aún hoy se conserva y funciona Librería La Plaza, un grupo de notables cabudareños, entre los que destacaban Francisco José Rojas, Eurípides Ponte, Julio Álvarez Casamayor y la propia Nedda, entre otros, fue rentada para instituir la Junta Promejoras de Cabudare.

En ese sitio, comenta Nedda, nos imaginamos los carnavales de Cabudare y con las revistas que nos trajera un cubano, copiamos los patrones de los grandes disfraces de la época en la isla caribeña.

El cubano había manifestado años antes que en Cabudare no había ninguna diversión salvo algunas tardes de toros coleados que se realizaban en el antiguo camino hacia Tarabana, por tanto, “trajo algunas publicaciones para que la gente por lo menos leyera en sus tardes de ocio”.

Recorrían las dos únicas calles

Los primeros carnavales se festejaron en una casa rentada de la calle Juares, “que era el límite que dividía a Cabudare de la nada, porque más allá lo que se encontraba era el aislado Monumento a La Cruz y la Capilla Santa Bárbara”.

Los desfiles con comparsas de vistosos y exuberantes disfraces, se efectuaban por todas las calles de Cabudare: desde Pueblo Arriba hasta la Calle Juares, por la Juan de Dios Ponte y la Libertador, y la mayoría de las veces también visitaban Los Rastrojos.

-Eran tiempos de férrea dictadura perejimenista, y los que organizábamos el carnaval, éramos adecos, por tanto, la policía nos tenía precisados, sostiene Nedda.

Pronto, los carnavales se desarrollaron en el Cine Juares (Av Libertador esquina Calle Juares) en donde se instalaba una tarima y se animaban las festividades con retretas en las que participó Mauro Bravo.

Por allí desfilaron, entre los años 58 y 74, Lila Sánchez, Marilú Sandoval, entre otras tantas, que Nedda, en una mala jugada de la memoria, no pudo revelar.

Más allá de los caramelos y papelillos que se lanzaban a los vecinos que fuera de sus casas observaban pasar las comparsas, venía posteriormente los baldes de agua “pero solamente se practicaba el último día del carnaval, y eso era como un ritual que se respetaba”.

En tanto, Willian, narra que en 1974 se realizó el único carnaval infantil en Cabudare, en donde fue coronada Beysi Álvarez, en un solar donde hoy se encuentra la Librería Antonio.

Celebración en Agua Viva

En el caserío Agua Viva, los carnavales se llevaron a cabo por iniciativa de los antiguos pobladores, con coloridas comparsas, que entre los hechos característicos, destacaba el acompañamiento de un conjunto de músicos que al canto vivo de ¡Ay Zaragoza!, un cuerpo de disfraces que por lo general eran vestidos de locos y locainas, bailaban el sebucán o la cinta “y más adelante un personaje emulando a un diablo que recorría las polvorientas calles con látigo en mano asustaba a los infantes por aquellos años 30”.

Así lo describe José Luis Sotillo, cronista de la localidad, añadiendo que en los 80, se festejaron los carnavales en Las Cuibas, organizados por Mercedes de Castillo y María Eugenia Ramírez, entre otros tantos, en donde participaban dos categorías: infantil y juvenil.

Figuraron Digna Almao y Carolina Azuaje y fueron coronadas en su oportunidad por el entonces prefecto y luego alcalde de Palavecino, Carlos Segura Paradas.

 

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